La plantilla de Tambre en la clínica de Madrid, compuesta por un 90% de mujeres.

La plantilla de Tambre en la clínica de Madrid, compuesta por un 90% de mujeres. Sara Fernández

Sociedad

Inge Kormelink lidera la clínica de fertilidad donde el 90% son mujeres: "El 70% de las clientas vienen de EEUU, Canadá..."

La clínica Tambre de fertilidad "destaca" por incorporar a mujeres en puestos de liderazgo y es un centro de referencia internacionalmente.

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Las claves

La Clínica Tambre, dirigida por Inge Kormelink, cuenta con un 90% de mujeres en su plantilla y destaca por tener todos los puestos de liderazgo ocupados por mujeres.

El 70% de las pacientes provienen del extranjero, principalmente de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Suiza y Países Bajos.

La clínica es pionera en España en reproducción asistida y fue la primera en tener un banco de semen en Madrid, participando en la elaboración de la primera Ley de Reproducción Asistida.

La dirección promueve políticas internas que facilitan la maternidad y la conciliación laboral, apoyando a las empleadas que desean ser madres.

En una clínica donde ayudar a mujeres a tener hijos forma parte del día a día, el 90% de quienes lo hacen posible también lo son. Embriólogas, ginecólogas, enfermeras y directivas gestionándolo todo forman la columna vertebral de Clínica Tambre, uno de los centros de reproducción asistida con más trayectoria de Madrid.

Al frente desde 2018 está Inge Kormelink, cuya historia personal conecta directamente con la misión del centro: tras un accidente que la dejó estéril cuando era joven, la ciencia le permitió convertirse en madre de tres hijos.

"Esto hace 10 años no era así", explica la propia Kormelink en conversación con este periódico desde uno de los despachos de la clínica ubicada en el distrito de Chamartín. "Ahora todos los puestos de liderazgo están ocupados por mujeres, pero antes eran todos hombres", cuenta.

El propio fundador fue uno de ellos: el doctor Pedro Caballero Peregrín. Hizo de la clínica abierta en el año 1978 algo pionero en España, con hitos como el tener el primer banco de semen de la Comunidad de Madrid y el segundo del país, o su participación en la Comisión Interministerial que elaboró la primera Ley de Reproducción Asistida española.

Todavía en la clínica perduran trabajadoras que ya estaban en esos comienzos. Susana Cortés, directora de laboratorio del centro, lleva desde hace 25 años trabajando ahí. "Empecé con el doctor Caballero Peregrín en una casa donde se hacían inseminaciones. En el 2000 nos vinimos a esta consulta", recuerda los comienzos.

Inge Kormelink, CEO de Clínica Tambre.

Inge Kormelink, CEO de Clínica Tambre. Sara Fernández

Fue en 2017 cuando un grupo de inversores liderado por Poniente Capital Ventures constituyó Mistral Fertility Clinics y adquirió Tambre. Posteriormente, en 2022, fue comprada por un grupo liderado por Stemar Capital Partners bajo el nombre de Janus Fertility Clinics.

Con el paso del tiempo ha llegado a especializarse en casos muy complejos. Además, es una referencia internacionalmente y "líder a nivel europeo". "El 70% de los clientes provienen de países como Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Australia, Canadá, Alemania, Suiza o Países Bajos", de donde es la propia CEO. Lo que ha propiciado su apertura también en Alicante en septiembre, aunque la de Madrid sigue siendo la principal.

Mayoría femenina

"Es cierto que en el sector de la ginecología y la fertilidad trabajan muchas mujeres. Lo que destacamos es que aquí tienen funciones de liderazgo. Es algo que crea ejemplo en la sociedad. Yo creo en la meritocracia y en crear un entorno justo para las mujeres. Porque históricamente ha habido muchas barreras", argumenta la directora de Tambre.

Según datos del Women in Business 2026, el informe elaborado por la firma de servicios profesionales Grant Thornton, el porcentaje de mujeres CEO en la Comunidad de Madrid se sitúa en el 22%. Las que tienen puestos directivos cuentan con una tasa del 40,8%.

Susana Cortés, directora de laboratorio de Clínica Tambre.

Susana Cortés, directora de laboratorio de Clínica Tambre. Sara Fernández

No fue algo planeado. "Nos da lo mismo que seas mujer u hombre para el puesto de ginecólogo, enfermera, administrativo o comercial. Pero, por las competencias que hemos ido necesitando, han sido los perfiles que han ido encajando mejor. Además, hemos hecho mucha promoción interna. Los puestos de responsabilidad salían del propio personal", cuenta Raquel Parrilla, al frente de la dirección de calidad, y antes responsable de recursos humanos.

En su caso, por ejemplo, sí ha notado cambios tras más de 20 años trabajando en ambos departamentos. "Cuando yo entré aquí éramos 20 personas. Y aunque la mayoría eran mujeres, los responsables de área eran hombres, los ginecólogos eran hombres y el dueño era hombre. En las reuniones de médicos iba en representación de la clínica por parte de recursos humanos. Me miraban como la secretaria".

"Eso no tiene nada que ver ahora cuando hacemos una reunión de dirección. Solemos decir que somos más complicadas, pero gestionamos muy bien. Yo creo que eso sí se nota a la hora de crecer", añade.

En la clínica de Madrid hay unos 100 trabajadores (mientras que en Alicante apuntan a unos 20). Cortés señala que en los laboratorios solo hay dos puestos cubiertos por hombres.

Raquel Parrilla, directora de calidad de la clínica.

Raquel Parrilla, directora de calidad de la clínica. Sara Fernández

"Yo he tenido la suerte de no notar esas diferencias, de no sentirme amenazada por un hombre que tenga un estatus superior; pero sí sé de gente que lo ha vivido. También yo vengo de un barrio muy trabajador de Madrid, Vallecas, y el estar en un puesto directivo muchas veces a la gente le llama la atención", cuenta la directora de laboratorio.

Kormelink señala que uno de los aspectos diferenciadores de la clínica son sus políticas internas a la hora de la maternidad de sus empleadas. "Tenemos flexibilidad para que puedan ir a buscar a sus hijos a la guardería o el colegio, para que se cojan la baja; si es necesario, se reduce la jornada o se adaptan los diferentes horarios... Hay algunas que se han sometido a algún tratamiento de fertilidad".

"Destacamos en eso, seguro. Yo antes he trabajado en varias empresas y no siempre era así. A veces tuve miedo al quedarme embarazada de contarlo", agrega. "A cierta edad parece que existe este dilema de hijos o carrera. No debería serlo. Deberíamos apoyar a la mujer a poder tener familia".

De hecho, la CEO apunta alrededor de un 2 de promedio de hijos en el centro. "Muy por encima de la media española", que se sitúa en un 1,10, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Ángela Llaneza, ginecóloga y directora científica de la clínica.

Ángela Llaneza, ginecóloga y directora científica de la clínica. Sara Fernández

"Yo tengo un niño de 15 años y cuando fui madre aquí estábamos embarazadas a la vez nueve mujeres", recuerda Parrilla.

Además, asegura que en su caso, como directora de recursos humanos, llevando los procesos de selección "nunca ha sido un criterio la edad fértil". "Y se hace. Muchas veces [en otras empresas] se les pregunta si están pensando tener hijos. Aquí no. Y hemos contratado mujeres que a los meses han sido madres".

La fertilidad

Ángela Llaneza es ginecóloga y la directora científica del centro desde hace tres años. Apunta como factores muy importantes a la hora de tratar a las pacientes en reproducción asistida la "empatía, adaptación y practicidad". "Son situaciones a veces cambiantes, donde tenemos que gestionar resultados y emociones. Yo creo que el ser mujeres es un plus".

Llaneza asegura que esta ayuda a las mujeres es "muy gratificante". "Son tratamientos muy complicados a nivel psicológico y económico. Generalmente vienen ya con casos complejos, fallos a sus espaldas, energías quemadas, desilusiones, tristeza...".

Algunas de las pacientes mandan sus fotos con sus bebés una vez han nacido, según cuenta Inge Kormelink.

Algunas de las pacientes mandan sus fotos con sus bebés una vez han nacido, según cuenta Inge Kormelink. Sara Fernández

"Hay muchas parejas de mujeres o mujeres solteras que en sus países no pueden ni siquiera intentarlo", afirma. Kormelink expresa que son los dos tipos de perfiles mayoritarios, junto a la tendencia de retrasar la maternidad hasta después de los 40 años.

"Cuando conseguimos ese test de embarazo positivo y esa cara de felicidad, es una sensación incomparable. Al final, nosotros también tenemos un grado de incertidumbre", dice Llaneza. Uno de los últimos casos fue una pareja extranjera que, de hecho, hace unas semanas volvía desde Escocia solo para presentarles a su niña de seis meses. "Había tenido dos abortos antes. Me hizo mucha ilusión".