Federico Benavente, Delia Hernández con Sofía Martínez y Carlos Rivera, aficionados del Hyrox.

Federico Benavente, Delia Hernández con Sofía Martínez y Carlos Rivera, aficionados del Hyrox.

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Los 'locos' del crossfit se están pasando al Hyrox: Federico, Delia y Carlos se han "enganchado" rápidamente

La competencia intercala un kilómetro de carrera con un ejercicio de fuerza ocho veces.

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Las claves

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Hyrox es una disciplina que combina running y ejercicios de fuerza, con un circuito estándar de ocho kilómetros y ocho pruebas físicas.

Aficionados de distintos perfiles, como Delia, Carlos y Federico, destacan la sensación de reto, la progresión personal y el impacto físico y emocional del entrenamiento.

A diferencia del crossfit, Hyrox tiene una barrera de entrada más baja y circuitos muy estandarizados, lo que facilita la participación de deportistas no profesionales.

El coste de practicar Hyrox puede ser elevado, sumando gimnasio, inscripciones, material y suplementos, pero sus adeptos valoran la experiencia competitiva y social.

Un kilómetro de carrera, una estación de fuerza, otro kilómetro y vuelta a empezar. Así funciona Hyrox, el formato que mezcla running y entrenamiento funcional que está de moda.

La prueba consiste en completar ocho kilómetros de carrera intercalados con ocho ejercicios distintos de fuerza y resistencia, desde empujar un trineo hasta hacer zancadas con peso o lanzar wall balls.

Da igual si la competencia es en Madrid, Londres o Nueva York; el orden y las pruebas son exactamente los mismos. Lo único que cambia según la categoría (Pro, Open o Dobles) es el peso de los ejercicios.

Davo Delgado (32 años) es entrenador, o "performance coach", que es el título oficial de Hyrox y explica que la razón detrás del 'boom' es que "es un deporte que democratizó la experiencia de sentirse deportista sin la necesidad de ser atleta profesional".

Llegó a esta competencia hace un año por lo que veía en redes sociales y en los gimnasios. "Pensaba que estaba preparado para competir en Hyrox hasta que lo probé y la sensación de fatiga era diferente, este deporte te obliga a gestionarte mucho la cabeza".

A la pregunta de qué lo diferencia del crossfit, explica que "lo más importante es la barrera de entrada y lo estandarizado que está el circuito. Es una prueba de resistencia donde la eficiencia energética es clave".

Añade que es un deporte que exige respeto. "Mañana cualquiera puede hacerlo pero las sensaciones que pueden sentir quienes se lo preparan y quienes no, varían mucho. Puedes adaptar el nivel pero no puedes engañar el esfuerzo".

El perfil de los aficionados que se han enganchado al Hyrox es muy variado. Pero en casi todos se repite una idea: la sensación de reto constante y la mezcla entre resistencia y fuerza que propone esta disciplina.

En el caso de Delia Hernández (50 años), este deporte se ha convertido en una experiencia familiar porque compite junto a su hija Sofía Martínez.

Descubrieron el Hyrox en su gimnasio hace cuatro años, después de estar un tiempo asistiendo a clases de entrenamiento funcional.

Ahora entrenan esta disciplina tres días a la semana y complementan la preparación con fuerza y yoga. Delia explica que lo que a ella la enganchó fue la progresión. "Vas viendo cómo mejoras, cómo bajas tiempos en cada competición y cómo te sientes más fuerte".

Explica el impacto que ha tenido a nivel físico: "Tengo 50 años y con mi edad cuesta mucho notar cambios físicos con otros deportes. Desde que entreno Hyrox lo he notado una barbaridad", afirma.

Pero más allá de estos cambios, asegura que el entrenamiento también se ha convertido en una herramienta emocional. "He pasado años muy duros por la pérdida de mi padre y para mí el deporte y las clases de Hyrox han sido una terapia".

Lo que se genera en las competiciones explica también el éxito que tiene este deporte: "Te sientes como un atleta de verdad. La música, la salida, pasar de una estación a otra, ver tu tiempo en la pantalla al llegar... es emocionante", describe.

Carlos Rivera (25 años), llegó al Hyrox después de estar años practicando crossfit y triatlón. Cuenta que empezó a verlo crecer en otros países y que terminó probándolo cuando su gimnasio incorporó una clase semanal específica.

"Creo que es la combinación perfecta. El running está en un momento increíble y el entrenamiento funcional también, y Hyrox una ambas disciplinas", explica.

Carlos Rivera, aficionado del Hyrox

Carlos Rivera, aficionado del Hyrox

Para él, una de las claves del boom es que la barrera de entrada es mucho más baja que en otros deportes como el crossfit: "No hay movimientos gimnásticos complejos ni levantamientos olímpicos que requieran años de técnica".

Aunque ya tenía experiencia en el deporte, reconoce que los primeros entrenamientos le sorprendieron por la acumulación constante de fatiga. "Sales del sled push o de las zancadas con las piernas completamente cargadas y tienes que correr como si nada", añade.

Aún así, asegura que la sensación de superación engancha rápidamente. "Trabajas mucho la resiliencia y la capacidad de mantener la concentración bajo fatiga".

Federico Benavente (24 años) llegó por recomendación de amigos: "El feedback que me dieron sobre la experiencia era muy bueno y muy motivador", recuerda.

Había practicado distintos deportes antes, aunque ninguno tan exigente físicamente. "Lo más duro fue asimilar la fatiga de tener que correr un kilómetro después de cada ejercicio de fuerza. Se hace eterno".

Federico Benavente entrenando

Federico Benavente entrenando

Para él, el éxito de esta disciplina tiene mucho que ver con el componente mental. "Es una carrera contra uno mismo a largo plazo. Siempre hay margen de mejora porque no depende tanto de habilidades concretas, sino del fondo físico que trabajas día a día", explica.

Los tres coinciden en un punto: aunque es un deporte exigente, cualquiera puede terminar una prueba si entrena con constancia. Eso sí, reconocen que no es precisamente barato.

En el caso de Federico, comparte los números de cuánto cuesta practicar Hyrox: el gimnasio cuesta 150€ al mes, la inscripción a las competencias de Hyrox 127€, las zapatillas 160€ y suplementos 100€ cada 3 meses.

Aún así, ninguno cree que el fenómeno vaya a frenarse pronto. "Es la respuesta moderna a cómo la gente quiere entrenar hoy en día: competitivo, social, medible, desafiante, accesible y compartible. Ha puesto al mundo a moverse y sentirse protagonistas de sus metas, ojalá haya llegado para quedarse", concluye Davo.