Montaje José Manuel Rodríguez y María Pilar Estades en Playa de Madrid 1932 y una foto de la antigua playa de la capital en 1935.

Montaje José Manuel Rodríguez y María Pilar Estades en Playa de Madrid 1932 y una foto de la antigua playa de la capital en 1935. Mar León Memoria de Madrid Biblioteca Digital Ayuntamiento de Madrid

Ocio

María y José, los cerveceros que han recuperado la playa de Madrid abierta en 1932: "Hemos pasado noches sin dormir"

El matrimonio que lleva 25 años en la hostelería madrileña ha rehabilitado el edificio original de 1932 de Playa de Madrid, un espacio declarado BIC.

Más información: El histórico edificio de Plaza de España que reabrirá sus puertas convertido en centro cultural y social.

Publicada

Las claves

María Pilar Estades y José Manuel Rodríguez han recuperado la histórica Playa de Madrid, el primer complejo de playa artificial de España, inaugurado en 1932.

El edificio principal del complejo ha sido rehabilitado para devolverle su imagen original, con forma de buque, respetando su valor como Bien de Interés Cultural.

El restaurante Playa de Madrid 1932 ofrece cocina de mercado y productos nacionales, siguiendo la filosofía del Grupo El Enfriador, y cuenta con terraza junto al río Manzanares.

El proyecto abarca 18 hectáreas y prevé futuras fases, incluyendo la rehabilitación del "faro de Madrid" y la recuperación de espacios para deporte, cultura y ocio.

Hay proyectos que se explican solos con solo cruzar la puerta. Entrar en Playa de Madrid 1932 es subirse a un barco. Literalmente.

El edificio central del complejo, rehabilitado recientemente para recuperar su imagen original de los años 30, tiene forma de buque. Las curvaturas de su fachada, las ventanas abiertas de nuevo tras décadas tapadas, la geometría del conjunto: todo cobra sentido cuando se sabe que este espacio nació en 1932 a orillas del Manzanares, a la altura de Arroyofresno, como la primera playa artificial de España.

"Si salen a la fachada norte y se ponen un poquito hacia atrás, lo que van a ver es el cuadro de mandos de un buque, del rollo de la película del Mississippi. Y si le queremos poner romanticismo, ¿hacia dónde va el buque? Hacia el faro. Todo cobra sentido", explica María Pilar Estades, propietaria del nuevo espacio junto a su marido, José Manuel Rodríguez.

María Pilar Estades y José Manuel Rodríguez en la entrada del restaurante.

María Pilar Estades y José Manuel Rodríguez en la entrada del restaurante. Mar León

María y José llevan 25 años en la hostelería madrileña. Son los fundadores del Grupo El Enfriador, una cervecería con seis espacios de restauración en Madrid cuyo local original sigue funcionando en Plaza del Perú.

Pero Playa de Madrid 1932 es algo más para ellos. Es, según reconoce ella misma, "el proyecto más complicado" al que se han enfrentado. Y también el más emocionante. "Tenemos un reto, pero lo llevamos con mucho honor: devolver a la vida un espacio que forma parte de la historia de Madrid".

De playa artificial a primera línea de batalla

En 1932, el arquitecto Manuel Muñoz Monasterio diseñó un complejo de ocio sin precedentes en España: una gran masa de agua de entre tres y cinco metros de profundidad junto al Manzanares, con un edificio de líneas racionalistas y forma de barco desde el que los madrileños podían nadar, montar en barca y disfrutar de actividades deportivas y culturales. Así creó la playa de Madrid.

Cuatro años después llegó la Guerra Civil. Ubicado en la Carretera el Pardo, el complejo quedó en primera línea de batalla y el edificio sufrió daños devastadores.

Postal de la playa de Madrid de 1935.

Postal de la playa de Madrid de 1935. Memoria de Madrid Biblioteca Digital Ayuntamiento de Madrid

En 1947-1948 fue rehabilitado, pero de aquella intervención quedó una versión muy distinta a la original: tejadillos de pizarra, ventanas tapiadas, curvaturas escondidas... Ese fue el edificio que sobrevivió durante décadas, hasta la llegada de María y José en 2022.

El complejo está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y es propiedad de Patrimonio Nacional, lo que convierte cualquier intervención en un proceso administrativo largo y exigente. María y José lo saben bien: "Mucho trabajo, muchas noches sin dormir. A día de hoy seguimos trabajando con las instituciones para sacarlo adelante".

La inversión total del proyecto, que según fuentes del sector se estima en varios millones de euros, da idea de la envergadura de lo que María y José han acometido. "Nos permitieron rehabilitarlo como en el 32", cuenta.

Platos de mercado para compartir 

La propuesta gastronómica de Playa de Madrid 1932 bebe directamente de la filosofía que ha hecho funcionar al Grupo El Enfriador durante un cuarto de siglo: producto nacional de calidad, platos para compartir en el centro de la mesa y un servicio cercano.

De la carta resaltan el tomate de temporada —"un tomate tiene más tecnología que un iPhone hoy en día", bromea— el atún, los platos de la huerta y las carnes. El ticket medio ronda los 45-50 euros por persona.

El faro de Madrid al fondo.

El faro de Madrid al fondo. M. L.

 El restaurante cuenta con capacidad para unas 100 personas en la planta baja y otras 80 en la primera planta, además de contar con una amplia terraza junto al río Manzanares.

18 hectáreas

Lo que hoy tiene abierto el matrimonio es solo el principio. Playa de Madrid 1932 ocupa 18 hectáreas junto al Monte de El Pardo y Puerta de Hierro, y el proyecto está concebido en fases. Hasta ahora, María y José han intervenido en unas tres hectáreas, centradas en el edificio principal.

La siguiente gran fase contempla la rehabilitación del que ya llaman "el faro de Madrid", otro edificio histórico del complejo. El espacio también cuenta ya con pistas deportivas, en la línea de lo que fue Playa de Madrid en sus orígenes: un lugar para el deporte, la gastronomía, la cultura y el ocio.

Terraza junto al río Manzanares.

Terraza junto al río Manzanares. M. L.

"Lo que vamos a hacer es lo mismo que hacían en el año 32, adaptado a las necesidades del día de hoy. Se hacía deporte, gastronomía, cultura, ocio, formación. Jugaban al cricket, pues ahora es el pádel, pero nos vamos adaptando", resume María con una sonrisa.