Olivia Lara es actriz y directora de 'No me toques el cuento'

Olivia Lara es actriz y directora de 'No me toques el cuento' Nieves Díaz EL ESPAÑOL

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Olivia Lara, actriz y directora de la obra de éxito 'No me toques el cuento': "La Bestia secuestró a Bella, por eso es alcohólica"

Este 2026, se representará en el Gran Teatro Caixabank Príncipe Pío el 28 de febrero, el 28 de marzo y el 18 de abril.

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Las claves

Olivia Lara dirige y protagoniza 'No me toques el cuento', una obra que reinterpreta los cuentos clásicos desde una perspectiva crítica y contemporánea.

En la obra, las princesas tradicionales presentan problemas actuales: Cenicienta es 'choni', Blancanieves se medica, Bella Durmiente tiene narcolepsia y Bella es alcohólica debido a su relación tóxica con la Bestia.

Lara reflexiona sobre cómo los valores de los cuentos clásicos han influido negativamente en la autoestima y las expectativas de las mujeres, proponiendo la necesidad de nuevos relatos y modelos.

La pieza teatral lleva ocho temporadas en cartel y ha contado con 45.000 espectadores, consolidándose como un éxito en el circuito nacional.

A Olivia Lara lo de ser artista, actuar, escribir y dirigir le viene de cuna. Cuando despertó —como aquel dinosaurio de Monterroso— el teatro ya estaba allí. Su padre, Juanma Lara, tenía —y tiene— una compañía. Y a su madre le iba lo de pintar. De ahí que irremediablemente ella, de pequeña, no considerara que ser artista, ‘lo que hacía su padre', fuera un trabajo. “Era otra cosa”, confiesa. Un juego, una forma de pasar el rato, un divertimento. Por eso acabó eligiendo el mismo camino, optó por dedicarse a “la farándula” —bromea—. Lo lleva, al fin y al cabo, “en la sangre”.

Como también lleva en su ADN lo que le enseñaron los cuentos, esos que sus padres, cuando llegaba la noche, le contaban. Aquellos de los hermanos Grimm o los de Hans Christian Andersen. O aquel Barba azul de Charles Perrault. “Horrible”, reconoce, entre risas. “Era gore, de miedo y con una moraleja machista”, añade. Un clásico, como tantos otros, tan determinantes en su educación y en la de tantos otros niños.

Por eso, un día, pensó en modificarlos. A los 21 años, en su cabeza, empezó a perfilar No me toques el cuento, la obra que lleva dirigiendo y representando ininterrumpidamente durante casi ocho temporadas y que, durante este 2026, se representará durante cuatro fines de semana en el Gran Teatro Caixabank Príncipe Pío. La primera fue el pasado 24 de enero, con todo vendido, y las tres siguientes serán el 28 de febrero, el 28 de marzo y el 18 de abril. Después, vendrá la gira por toda España.

La obra de Olivia Lara lleva 8 años recorriendo España y suma 45.000 espectadores.

La obra de Olivia Lara lleva 8 años recorriendo España y suma 45.000 espectadores. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

En su obra, las princesas con las que todos crecimos han cambiado. Cenicienta es una ‘choni’, Blancanieves se medica, la Bella Durmiente tiene narcolepsia y la Bella —de La bella y la bestia— es alcohólica. "A ver si llegamos a los 10 años. Seguro que es así porque vamos por la octava temporada y funciona fenomenal”, reconoce.

Pero No me toques el cuento no es su única dedicación. Mientras tanto, también se representa Ya me has tocado el cuento —también escrita por ella y en la que los protagonistas son los príncipes— y está inmersa preparando un espectáculo familiar que pronto verá la luz.

P.—¿Es más actriz o cómica?

R—Considero que soy una actriz que se desenvuelve bien en la comedia. Pero no me considero cómica como se entiende hoy en día. Y luego en los últimos años me he dedicado mucho a dirigir y a escribir. 

P.—A usted le va muy bien con No me toques el cuento, pero, ¿cuesta más hacerse hueco en la comedia siendo mujer?

R.—Cada vez menos. Y es verdad que cuando era pequeña no veía esa diferencia porque mi padre trabajaba con todo tipo de gente y para él todo el mundo era igual. Pero cuando crecí sí que me di cuenta que, cuando veía a los cómicos en la televisión, había muchos hombres y pocas mujeres. Y sí recuerdo pensar: ‘Me hacen más gracia los hombres que las mujeres’. Pero, claro, es que no conocía casi a mujeres cómicas y por eso me hacían más gracia los hombres. 

Hoy en día sí que sigo y veo a muchas más mujeres cómicas y me identifico más con su forma de hacer comedia. Las mujeres hemos tenido que ir ganando terreno para hacernos un hueco. Y me alegro de que en No me toques el cuento haya cuatro mujeres haciendo comedia.

P.—Como dice, en el teatro hay muchas mujeres cómicas, pero los hombres siguen mandando en televisión (Broncano, Pablo Motos, Miguel Lago...).

R.—Yo lo que creo es que hay menos dueñas y señoras de programas de éxito. Faltan presentadoras. En su momento Eva Hache sí que lo fue y hoy en día me gustan mucho Lara Álvarez o Carolina Iglesias.

Sí que hay hueco para las mujeres cómicas, pero se sigue poniendo más interés en lo que hacen los hombres. Seguramente, es para que el público siga ‘comiendo’ de lo que está acostumbrado. Los cambios nos cuestan.

P.—Hablando de No me toques el cuento. En una entrevista dice: “Me di cuenta de que llevaba años pasando por alto unos valores que para mi subconsciente se quedan y que habían condicionado muchas de mis decisiones y expectativas de la vida”. ¿Cuáles eran esos valores que se quedaron en su subconsciente?

R.—Pues mira, valores como que la belleza de las mujeres es muy importante y que cuanto más guapa eres mejor te va a ir y más posibilidades vas a tener de que te quieran. Y luego valores tóxicos como que las relaciones románticas son difíciles, luchadas y dolorosas. Que si el hombre que te quiere conquistar te secuestra —como en La bella y la bestia— y tienes paciencia suficiente, verás que en su interior hay bondad. Enseñarle a las niñas que aunque te traten así de mal puedes albergar la esperanza de que te quieran... Está mal que se romantice el pasarlo mal.

P.—¿Esa educación ha condicionado su vida?

R.—Absolutamente. Yo he tenido muchas parejas terribles. Cuando cuento los lugares por los que he pasado y lo que he llegado a perdonar, pienso: ‘¡Madre mía, lo que me hubiera ahorrado en la vida teniendo más autoestima y menos miedo a que no me quieran’. Es decir, si hubiese leído de niña cuentos de mujeres libres, aventureras y que luchan por lo suyo, igual no hubiera puesto tanto empeño en encontrar al príncipe azul.

Olivia Lara, durante la entrevista.

Olivia Lara, durante la entrevista. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

P.—¿Tanto nos influyen los cuentos?

R.—Yo pienso que sí. Ahora yo veo a mi sobrina pequeña, que está a punto de cumplir cuatro años, y la veo viendo Megalodón una y otra vez, y pienso: ‘Mucho mejor’. Y le gustan las princesas, y maquillarse y todas estas cosas, pero también las aventuras. Creo que va a ser una niña mucho más fuerte de lo que fui yo. Y sí que pienso que todo lo que se nos mete en la cabeza cuando somos niños condiciona nuestra vida. O los juguetes, por ejemplo. El otro día iba a regalarle a mi sobrina algo y vi que había un set con espejito, tarjeta de crédito, pintalabios... Y sé que le encantaría, pero me dije: 'No puedo regalarle eso, no puedo enseñarle que sea una mujer superficial y consumista que se maquilla y compra cosas'. Hay que tener cuidado con qué cosas se le dan a los niños.

P.—De todo esto, supongo, surge No me toques el cuento.

R.—Tuve la idea cuando tenía 21 años y hasta que se hizo realidad pasó por muchos procesos, alguno de investigación personal mía. Y de pensar que cada cuento tenía una tara tóxica y que yo me lo había comido todo sin darme cuenta. Entonces, trato de ridiculizar lo absurdo. En la actuación te ponemos delante de la cara lo que hay y hace gracia porque es ridículo. Por ejemplo, cuando le dicen a Bella que su marido la secuestró, la gente de parte de risa. ¿Por qué? Porque es verdad. 

P.—Hablemos un poco de la obra sin desvelar nada. Blancanieves se medica. ¿Por qué?

R.—Porque es una mujer que no se enfada jamás, que siempre está sonriendo, que es todo corrección. Ella limpia, lo hace todo y no tiene ni un dolor de pies. Y, además, lo acepta risueña. Entonces, en esta versión, sale todo lo que ha ido acumulando y, claro, se medica porque Blancanieves no puede ser así. Ella tiene que ser dócil y estar bien suave. Así se le bajan los humos cuando se altera.

P.—Cenicienta es ¡Chonicienta!

R.—Sí, porque ha sufrido mucho. Recuerda que se mueren su padre y su madre, y su madrastra y hermanastra la maltratan. Tiene una vida muy difícil. Por eso he decidido otorgarle el beneficio de decir: ya es suficiente. En la obra se pone  todas las corazas posibles para que nadie le haga daño. Pero, al mismo tiempo, ella se priva de dar amor y de recibirlo. Eso es lo que le pasa a Chonicienta, que tiene una barrera de agresividad para que no le vuelvan a hacer daño porque está traumatizada.

P.—La Bella Durmiente tiene narcolepsia. Casi nada.

R.—No es para menos. Después de estar dormida no sé cuantos años por una maldición.... Y es que además la Bella Durmiente sale 18 minutos en la película a pesar de que la historia gira en torno a ella. Es la primera vez que una protagonista no tiene ni voz ni voto en su historia. Y, además, no toma ninguna decisión. Es lo que les puede pasar a muchas mujeres que no son protagonistas de sus vidas y simplemente hacen lo que se espera de ellas.

Olivia Lara.

Olivia Lara. Nieves Díaz EL ESPAÑOL

P.—Y Bella —de La bella y la bestia— es alcohólica. Eso es terrible.

R.—Poco me parece. Pero es que Bella tiene mucho miedo a envejecer y que su nombre se pierda en el tiempo. ¡Es que se llama Bella! Las expectativas que tiene el mundo sobre ti  si te llamas así son muy altas. Por eso tiene miedo a hacerse vieja y cuando ve que le salen canas, que engorda... Piensa: '¿Qué está pasando?'. Por eso le da al alcohol, para no pensar que el tiempo pasa por su cara. Además, está metida en una relación completamente tóxica con el marido que la secuestró. Por eso es alcohólica. 

P.—En todo lo que tiene que ver con la reinterpretación de los cuentos hay dos bandos, los que aceptan que se cambien y los que se molestan si se hace. ¿Se tienen que modificar los cuentos antiguos o simplemente hay que escribir unos nuevos?

R.—Ambas cosas. No me parece bien que los símbolos que llevan toda la vida perteneciéndonos pertenezcan sólo a unos pocos. Y me parece bien si se modifican. Porque si no, una niña que no sea blanca es imposible que sea la Sirenita en la obra del cole. Entonces, es un sinsentido: te gusta, pero no puedes ser como ella. Así que me parece bien que se modifiquen. Y el que no quiera, pues oye, no pasa nada, el original siempre va a estar ahí.

Y luego me parece bien que se escriban otros cuentos. Hemos tardado mucho en hacer historias inspiradoras para las niñas. Así que sí, por favor, que se hagan cuentos nuevos.