Eliseo, el guardián de las "joyas" de los coches de bomberos.
Eliseo, el guardián de las "joyas" de la Cabalgata de Madrid: 64 años y al volante de los coches de bomberos más antiguos
Es responsable de conducir los vehículos históricos del museo, como el emblemático Dennis de 1949, ha cerrado la comitiva de seguridad.
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Entre la vanguardia tecnológica de las nuevas carrozas impulsadas por energías renovables y la fantasía desbordante de los elefantes mecánicos, la Cabalgata de Reyes de Madrid guarda un espacio privilegiado para la nostalgia y la historia.
Y al volante de esa historia se sienta Eliseo Cedillo. A sus 64 años, no solo participa en el desfile más importante del año, sino que carga con la responsabilidad de manejar lo que él mismo define como las auténticas "joyas" del Cuerpo de Bomberos: los vehículos clásicos que exhiben en su museo de Madrid.
Mientras los niños gritan los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, hay un murmullo de admiración diferente cuando asoman los camiones rojos clásicos que cierran la primera sección del desfile. Eliseo es el encargado de que estas máquinas del tiempo rueden sin contratiempos por el asfalto del Paseo de la Castellana.
Lleva haciéndolo el último lustro. Son ya cinco años consecutivos en los que saca a la calle piezas de museo que, normalmente, descansan bajo techo. Entre los tesoros que Eliseo y su equipo han puesto en marcha para esta noche mágica destacan dos nombres propios que son historia viva de las emergencias en la capital.
Por un lado, el Dennis, el que conduce Eliseo, un vehículo matriculado en 1949. Este camión, con su estética de posguerra y sus líneas clásicas, es un superviviente que evoca una época donde apagar fuegos era una labor aún más física y manual si cabe.
Por otro lado, la imponente autoescala Magirus de 1968. Con más de medio siglo de vida, este vehículo sigue impresionando por su porte. Es la representación de la modernización que vivió Madrid en la década de los sesenta, y verla desfilar operativa es un regalo para los aficionados al motor y a la historia de la ciudad.
Para Eliseo, responsable de preservar en el museo estas piezas de colección, la Cabalgata no es solo un evento festivo, sino una oportunidad de reivindicar el legado del Cuerpo de Bomberos. A su edad, cerca ya de la jubilación, conducir estas máquinas rodeado de una multitud de dos mil personas y bajo la atenta mirada de miles de familias supone un orgullo profesional.
Su paso marca el final del bloque de seguridad y emergencias, justo antes de que la Estrella de Oriente tome el relevo.