El 'after' de la calle Blasa Pérez.

El 'after' de la calle Blasa Pérez. Telemadrid

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El infierno de ruidos, peleas y botellón por un 'after' en Carabanchel: "Tiene licencia de cafetería y abre toda la noche"

Los vecinos denuncian que el local, con licencia de cafetería, provoca ruidos, peleas y suciedad: "Llevamos años con el mismo problema".

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Las claves

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Vecinos de Carabanchel denuncian ruidos, peleas y suciedad provocados por un local con licencia de cafetería que funciona como 'after' durante toda la noche.

El establecimiento, conocido como 'El Amanecedero' o 'el búnker', genera molestias constantes a residentes, especialmente entre las once de la mañana y la una del mediodía.

Se han producido enfrentamientos, amenazas y presencia policial en varias ocasiones debido a incidentes relacionados con el local.

Las asociaciones vecinales critican que la normativa permite esta actividad y reclaman una regulación que garantice el descanso y la seguridad en el barrio.

En Carabanchel hay un local que los vecinos conocen bien, aunque prácticamente no tiene nombre. Durante las primeras horas de la mañana, cuando buena parte del barrio todavía duerme, sus alrededores comienzan a llenarse de personas que salen del establecimiento después de pasar allí la noche.

Y la salida no es precisamente silenciosa. Gritos, discusiones, basura y, en algunas ocasiones, peleas forman parte de la escena que los residentes aseguran llevar meses soportando.

El conflicto ha acabado afectando incluso a los trabajadores de la zona. Un empleado de un bar situado a pocos metros del local tuvo que dejar su puesto después de recibir amenazas, según fuentes de la Asociación Vecinal General Ricardos.

El trabajador había intervenido en uno de los incidentes ocurridos en la zona y posteriormente realizó una declaración sobre lo sucedido en el interior del establecimiento donde trabajaba. Las amenazas que recibió después del episodio fueron determinantes para que finalmente tuviera que abandonar su empleo.

El establecimiento se encuentra en la calle de Blasa Pérez, tiene licencia de cafetería y, según las asociaciones vecinales, se mueve en un vacío de la normativa que permite que comience su actividad a primera hora de la mañana. Los vecinos sostienen que, en la práctica, funciona como un ‘after’.

El local ya ha sido bautizado por algunos residentes como "El Amanecedero" y también como "el búnker", debido a su aspecto exterior, completamente pintado de negro y sin ningún cartel visible.

David Campo vive a apenas dos calles del establecimiento y es presidente de la Asociación de Vecinos Pradera de Tercio Terol. Desde su posición ha seguido de cerca el problema y asegura que la situación no es nueva. "Lleva abierto bastante tiempo, pero se ha intensificado la actividad en los dos últimos años aproximadamente. Y sobre todo en el último año es cuando más ha ido aumentando", explica.

El problema comienza especialmente cuando termina la noche. Entre las once de la mañana y la una del mediodía, según relata Campo, comienzan a salir del local algunos de sus clientes, muchos de ellos en evidente estado de embriaguez. "Vas viendo salir gente a cual más borracho. Es un espectáculo que nadie quiere tener cerca a esas horas en un sitio donde hay niños", cuenta.

Cartel en redes sociales sobre el after ubicado en calle Blasa Pérez

Cartel en redes sociales sobre el after ubicado en calle Blasa Pérez TeleMadrid

Pero el ruido y la suciedad no son las únicas molestias. Los vecinos también han presenciado discusiones y enfrentamientos en la calle. Campo asegura que "de vez en cuando", debido al alcohol, se producen peleas y que la Policía Nacional ha tenido que acudir en varias ocasiones. Los agentes, según explica, han identificado a personas implicadas cuando los vecinos han alertado de algún incidente.

La situación ha llegado incluso a provocar enfrentamientos entre los clientes del establecimiento y algunos residentes. "Sí que ha habido amenazas", reconoce Campo. En su caso, asegura haber hablado posteriormente con vecinos que le habían contactado después de haber tenido algún encontronazo.

El problema, dice, no se limita a una noche puntual, sino a una situación que se repite y termina afectando al descanso de quienes viven alrededor. "Cuando se juntan varios días seguidos, a lo largo de varias semanas, eso afecta al descanso", explica.

Gente mayor

Uno de los colectivos que más preocupa a los vecinos es el de las personas mayores que viven en los alrededores. Campo asegura que algunos residentes de 70 y 80 años le han trasladado directamente su preocupación. "Hay gente mayor que vive en el portal de al lado que me ha llamado (…) y que sí que nos han dicho que tienen miedo", relata.

La presencia de familias con niños también añade preocupación entre los residentes. El propio Campo asegura que ha pasado por la zona con sus hijos y que, aunque no siente miedo cuando no hay peleas, la imagen de personas borrachas a las puertas del establecimiento genera una sensación de inseguridad.

Cartel publicado en redes sociales acerca del Amanecedero ubicado en calle Blasa Pérez

Cartel publicado en redes sociales acerca del "Amanecedero" ubicado en calle Blasa Pérez TeleMadrid

Los problemas, además, no terminan cuando los clientes abandonan el local. Los vecinos denuncian también vómitos, orines y basura en las inmediaciones, además de ruidos que dificultan el descanso.

LaSexta recogió recientemente testimonios similares y señaló que los residentes habían denunciado incluso llamadas a sus porteros y timbres durante las primeras horas del día.

La Policía

Ante esta situación, los vecinos han intentado recurrir a las administraciones. La asociación ha mantenido reuniones con Policía Nacional y Delegación del Gobierno y participa además en reuniones periódicas con Policía Municipal en las que se abordan cuestiones relacionadas con la seguridad del distrito. El problema, sin embargo, es determinar exactamente qué actividad puede desarrollar el establecimiento con la licencia de la que dispone.

"Lo que nos transmiten tanto Policía Nacional como Policía Local es que todo está en orden en cuanto a nivel de licencias", explica Campo. Según lo trasladado a la asociación, la licencia sería de cafetería, pero el establecimiento se beneficiaría de una franja horaria que le permitiría comenzar a funcionar a primera hora de la mañana.

Ahí es donde, para los vecinos, aparece el principal problema. No denuncian simplemente la existencia de un local de ocio, sino la posibilidad de que la normativa permita una actividad que, a su juicio, resulta incompatible con el descanso de los residentes.

"El mismo bar que abre hasta tarde no puede abrir por la mañana sin que pasen una serie de horas", explica Campo. Sin embargo, asegura que el establecimiento puede llegar a aprovechar ese margen y que para actuar contra él sería necesario encontrarlo realizando determinadas actividades fuera de los límites permitidos.

Mientras tanto, los vecinos continúan reclamando una solución. "Todos somos jóvenes y yo no estoy en contra de los after, pero tienen que tener un tipo de regulación que permita una convivencia con la gente que quiere descansar y que tiene hijos", resume Campo.

Así, el conflicto continúa abierto: los vecinos aseguran que llevan años sufriendo las consecuencias, mientras las autoridades se encuentran con las limitaciones derivadas de la situación administrativa del local. Y, mientras no haya una solución, las madrugadas seguirán teniendo para quienes viven alrededor un sonido muy diferente al de un barrio dormido: gritos, discusiones, peleas y gente saliendo de fiesta cuando el resto de Carabanchel intenta empezar el día.