Marcha por Maricarmen,

Madrid Capital

Miles de manifestantes marchan en silencio a casa de Maricarmen bajo el lema "No son muertes, son asesinatos"

20.000 personas caminaron desde Sol hasta el número 46 de la Calle Alcalde Sainz de Baranda.

Más información: El "estrés" del desahucio y un "deterioro progresivo" durante 14 días, los desencadenantes de la muerte de Maricarmen

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Alrededor de 20.000 personas marcharon en Madrid en absoluto silencio desde Sol hasta el Retiro bajo el lema "No son muertes, son asesinatos".

La movilización, convocada por el Sindicato de Inquilinas, rindió homenaje a Maricarmen Abascal, fallecida 14 días después de sufrir un desahucio.

La manifestación concluyó con un minuto de silencio, canciones y un altar de flores y velas frente al portal donde residió la mujer durante más de 70 años.

La portavoz del Sindicato de Inquilinas reivindicó continuar con la lucha social para evitar que ninguna otra persona pierda la vida a causa de la pérdida de su hogar.

Entre las tiendas de campaña instaladas en Sol, los manifestantes comenzaban a caminar hacia el Retiro a las 20:00. Hacía apenas 24 horas que había muerto Maricarmen Abascal.

La cabecera avanzaba despacio. La encabezaba el Sindicato de Inquilinas con una fotografía de Maricarmen y una corona de flores naranjas, el color de identificación del Sindicato. Detrás, unas 20.000 personas, según datos de la Delegación del Gobierno, ocupaban las calles del centro de Madrid.

Había carteles, fotografías de Maricarmen y teléfonos con las linternas encendidas en las manos. Pero no había ruido. El Sindicato pedía silencio y la gente obedecía. Se caminaba casi sin hablar. El sonido de los pasos se mezclaba con el de los coches que pasaban por las calles paralelas y, al llegar a los cruces, hasta podía escucharse el pitido de los semáforos.

Se notaba que había gente que quería gritar. Y cuando alguien lo hacía, el resto se sumaba durante unos segundos antes de volver a callar. "¿Dónde está el Gobierno progresista?", gritaban algunos. "Esto es patriotismo". "Esta España sí me representa". Las consignas aparecían y desaparecían.

La frase que más se repetía era: "No son muertes, son asesinatos". Ese grito sí causaba que casi todos se unieran y, durante unos instantes, la calle volvía a llenarse de ruido. Después, otra vez el silencio.

La fotografía de Maricarmen seguía avanzando en primera línea, entre las flores naranjas, mientras la marcha se acercaba poco a poco al barrio donde ella vivió durante más de siete décadas.

La marcha no tenía el ambiente de una protesta convencional. Era más contenida, un funeral masivo. Había gente que caminaba seria, otros hablaban en voz baja y algunos simplemente seguían a la cabecera. Un día antes, Maricarmen había muerto y unas horas después, miles de personas volvían a caminar hasta su puerta.

Personas en el altar que se le hizo a Maricarmen en frente de su portal.

Personas en el altar que se le hizo a Maricarmen en frente de su portal. Rodrigo Mínguez EL ESPAÑOL

Al llegar al portal, la marcha se detuvo. Allí seguían las flores, las velas y las fotografías que vecinos y allegados habían ido colocando desde que se conoció la noticia. Hace dos semanas ese portal estuvo rodeado de personas intentando frenar el desahucio y este jueves volvía a estar rodeada de gente, pero esta vez la mujer a la que intentaban proteger ya no estaba.

Los manifestantes se sentaron frente al edificio. La calle quedó ocupada por una multitud sentada en el suelo y, poco después, comenzó un minuto de silencio. Las linternas de los teléfonos empezaron a encenderse de nuevo y nadie hablaba.

Después llegaron las canciones. Un grupo de personas en las que se encontraban miembros del Sindicato empezó a cantar "En el pozo María Luisa" y "Txoria txori". Algunos las seguían en voz baja y otras permanecían calladas, con la linterna del teléfono encendido en la mano.

La escena se parecía poco a la marcha que había salido de Sol hacía un poco más de una hora. Allí habían sido los pasos y el silencio; frente a la casa de Maricarmen, la pausa, las canciones y las luces.

El portal de Maricarmen.

El portal de Maricarmen. Rodrigo Mínguez EL ESPAÑOL

Cuando terminaron, volvió a quedar todo en silencio durante unos segundos. Hasta que una voz arrancó desde un punto de la concentración: "¡Que viva la lucha de la clase obrera!".

La frase fue creciendo hasta convertirse en un grito colectivo. Después, Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, tomó la palabra.

Detalles del altar de Maricarmen.

Detalles del altar de Maricarmen. Rodrigo Mínguez EL ESPAÑOL

Alicia recordó la historia de Maricarmen; habló de la casa, del desahucio y de la lucha que había llevado a miles de personas a Sol y después hasta el Retiro. Pero también de lo que ya no podían cambiar. "No estuvo en nuestras manos alargar su vida para que pudiera volver a su casa, pero sí lo está que nadie más tenga que perder la vida por su casa", dijo.

La frase quedó frente al portal donde Maricarmen había vivido desde 1956, más de 70 años.

Alicia cerró su intervención con unas palabras dirigidas a la mujer que durante estos días había dado nombre a una protesta mucho más grande que ella: "Estamos rotas pero agradecidas. Hasta siempre, Maricarmen".

Y durante unos instantes volvió el silencio.