El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, y el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante.

El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, y el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante. Ayuntamiento de Madrid

Madrid Capital

El plan de Almeida para diseñar la capital del futuro: un gemelo digital de Madrid, crecer en altura y equilibrar los barrios

El Ayuntamiento de Madrid ya prevé aprobar inicialmente el Plan Estratégico Municipal, que sustituirá al de 1997, en febrero de 2027.

Más información: Almeida ya cuenta con el 'Simulador', el ojo que todo lo ve desde las alturas: servirá para construir la capital del futuro

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Las claves

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El nuevo Plan Estratégico Municipal de Madrid prevé la creación de un gemelo digital para simular y planificar el impacto de los desarrollos urbanos en la ciudad.

Se permitirá el crecimiento en altura de los edificios en nuevos barrios, siempre que dispongan de suficientes servicios, transporte público y cumplan condiciones de habitabilidad.

El plan busca equilibrar los barrios en cuanto a vivienda, comercios, oficinas y equipamientos públicos, siguiendo modelos como Méndez Álvaro.

Las normas urbanísticas pasarán a ser ordenanzas municipales, lo que facilitará la adaptación y agilizará los trámites para modificar usos de los inmuebles.

Casi 30 años hace que se aprobó el Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad de Madrid. El documento que ha definido durante las últimas décadas los objetivos, las prioridades sociales, económicas y ambientales para guiar el crecimiento de la localidad.

A principios de 2027, con la previsión puesta en febrero, se dará luz verde al que lo reemplazará: el Plan Estratégico Municipal. Y es que, según ha avanzado Borja Carabante, delegado de Urbanismo en el Ayuntamiento de la capital, se están realizando los trámites para finalizar el proyecto en enero del año que viene y llegar a los tiempos que se han marcado.

Posteriormente, se dará un periodo de información pública de entre cinco y seis meses para presentar las delegaciones pertinentes antes de su aprobación definitiva.

Pero, ¿qué cambiará realmente? Más allá de sustituir al vigente plan urbanístico, el nuevo documento pretende transformar la forma de planificar Madrid.

El Ayuntamiento, tal como ha comentado Carabante a los medios, quiere una ciudad más flexible, con barrios que mezclen vivienda, comercios y oficinas, capaces de crecer en altura cuando dispongan de transporte y servicios suficientes, y cuya planificación se apoye en un simulador que permita calcular de antemano el impacto de cada gran desarrollo sobre colegios, centros de salud, zonas verdes o líneas de autobús.

Un simulador, edificios en altura...

Una de las mayores novedades —cuyo desarrollo ya ha comenzado— es la creación de un simulador de la ciudad. Es decir, una especie de gemelo digital en el que poder hacer un diagnóstico de la situación de la ciudad, de cada barrio y distrito, y reproducir el impacto de cualquier actuación urbanística.

Por ahora, ya se ha creado el visor, una de las patas que lo compondrán. El siguiente paso será terminar la aplicación —"en las próximas semanas"— donde se instalará. Una herramienta que podrá decir "qué zonas se van a saturar, dónde falta un colegio, una estación de Metro, líneas de autobús, zonas verdes...".

Otro de los puntos que entrarán dentro de este plan será la apuesta por hacer crecer Madrid. En el antiguo Plan General se establecía por norma general el máximo de 10 o 12 alturas. En las zonas más cercanas al centro, como apunta el delegado, la densidad de vivienda está en torno a 90-100 casas por hectárea y en los nuevos distritos está en 40.

Por lo tanto, en estos nuevos barrios, "se puede crecer en altura en Madrid bajo determinadas condiciones". Es decir, siempre y cuando existan suficientes equipamientos, transporte público y se respeten las condiciones de habitabilidad y soleamiento.

Perspectiva aérea de Madrid.

Perspectiva aérea de Madrid. Ayuntamiento de Madrid

En relación con esto, también se intentará que cada barrio esté "equilibrado" en cuanto a vivienda, comercios, hoteles, equipamientos públicos y oficinas, algo que no pasa en todas las zonas (como Azca, donde priman más las empresas y comercios que los edificios residenciales). El modelo a seguir más claro para Carabante es Méndez Álvaro, donde se ha conseguido que, de esta forma, "siempre haya vida".

Los nuevos usos urbanísticos del suelo también contribuirán a esto, simplificándolos de cuatro a tres: residencial, dotacional y productivo. Este último es el que aglutinará el que se eliminará, el industrial, que ya está en "desuso".

Con ello se pretende facilitar la adaptación a nuevos modelos de negocio sin tener que modificar continuamente la normativa, pues el nuevo agrupará la industria existente, pero también oficinas, hoteles, comercio y cualquier actividad económica.

Asimismo, habrá "pasarelas", bajo una serie de condiciones, para que sea más sencillo transformar un inmueble de una actividad a otra mediante ordenanzas municipales.

Y es que esto último será uno de los cambios más importantes del futuro plan. Las normas urbanísticas se convertirán en ordenanzas municipales. Esto permitirá tardar meses en agilizar los trámites para modificarlas, que anteriormente duraban dos o tres años.

Además, el Plan Estratégico no será un documento cerrado. Tendrá indicadores para medir su funcionamiento y se revisará periódicamente. La intención es hacerlo de forma bianual, según explica el responsable de Urbanismo.