Consuelo, Ana y Sandra en uno de los balcones del hotel Regente

Consuelo, Ana y Sandra en uno de los balcones del hotel Regente Fernanda Villavicencio EE

Madrid Capital

Consuelo, Sandra y Ana están tras el Hotel Regente, que lleva 75 años en la Gran Vía: "Nos ofrecen comprarlo cada día"

Para celebrar el aniversario, el hotel se vestirá por unos días de época y acondicionará algunas de sus estancias como en 1951, el año en que abrió sus puertas.

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Las claves

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El Hotel Regente lleva 75 años en la Gran Vía de Madrid, siendo gestionado por la misma familia durante cuatro generaciones.

Consuelo, Sandra y Ana lideran actualmente el hotel, aportando cada una su experiencia y manteniendo el legado femenino en la gestión.

Para celebrar su aniversario, el hotel recreará el ambiente de los años 50 con decoración vintage y actividades especiales para huéspedes.

A pesar de recibir ofertas de compra constantes, la familia apuesta por mantener la independencia y el trato cercano a clientes y empleados.

En el Madrid de 2026 pasan muchas cosas y a un ritmo casi vertiginoso. Basta con echar la mirada unos días atrás en donde la ciudad vibró con la visita del Papa, bailó al ritmo de NUEVAYoL de Bad Bunny y ahora se engalana de banderas rojas y amarillas mientras miles de personas siguen el Mundial desde terrazas, bares y balcones.

Pero si de balcones se trata, pocos han sido testigos de tantos cambios sociales, políticos, urbanos e incluso climáticos como los de un rincón tan particular de la Gran Vía madrileña.

A pasos del kilómetro cero, tan solo con desviarse unos metros y caminar en la calle Mesoneros Romanos, la misma calle que se disputó a Pío Baroja o a Valle-Inclán en sus tertulias, para encontrar uno de esos lugares privilegiados desde los que contemplar la vida madrileña: el Hotel Regente.

Balcón del Hotel Regente

Balcón del Hotel Regente Fernanda Villavicencio EE

Desde 1951, este hotel familiar observa la ciudad desde la misma esquina, mientras muchos edificios históricos se han transformado para adaptarse a nuevos usos, pero el Regente es uno de los pocos hoteles independientes de la Gran Vía que siguen en manos de la misma familia cuatro generaciones después de su inauguración.

Legado

La historia arranca con Juan Castellano, un empresario nacido en Benaguasil (Valencia) que se instaló en Madrid en los años cuarenta y diversificó sus negocios en la industria harinera, los seguros, la banca o el inmobiliario.

Su gran apuesta en la capital llegó en 1951 con la construcción del Hotel Regente: "Fue el mejor legado que nos pudo dejar", resume hoy su bisnieta Sandra Serrano-Piedecasas, al frente del establecimiento junto a su hermana Ana.

Sandra asegura que su bisabuelo fue un hombre muy emprendedor y su abuela Consuelo, una mujer "adelantada a su época".

En clave femenina

La historia del hotel también puede contarse a través de las mujeres que compartieron nombre y protagonismo.

Primero fue Consuelo Castellano, hija del fundador. Después llegó su hija, Consuelo Más, tercera generación de la familia y que aún se mueve por el hotel como su segundo hogar.

Ana, Consuelo y Sandra en el bar del hotel Regente

Ana, Consuelo y Sandra en el bar del hotel Regente Fernanda Villavicencio

Acompaña a este medio por las habitaciones y rincones del hotel con la agilidad y la precisión de una relaciones públicas de probada experiencia.

Cuenta, además, que con 14 o 15 años fue a estudiar a un internado, para aprender idiomas, algo poco usual para la época. Tanto como vestir pantalones, rasgo de rebeldía para las mujeres de aquellos años.

De allí, a la oportunidad de gestionar el hotel, primero en lo que "hiciera falta" hasta la gestión integral. Esa cadena llega hasta nuestros días. Al frente del Regente, Sandra, Ana y Consuelo le imprimen su sello personal.

Una de las habitaciones del hotel Regente

Una de las habitaciones del hotel Regente Fernanda Villavicencio EE

Ana se ha encargado sobre todo de renovaciones, obras y calidad. Conoce todas las habitaciones: "No todas son iguales, las decoramos una a una", explican a EL ESPAÑOL.

Consuelo sigue presente con una jubilación parcial que, en la práctica, significa seguir cerca de cada detalle.

Sandra aporta la experiencia acumulada fuera de casa. Tras empezar muy joven en el hotel, se marchó a otras cadenas: "Me di cuenta de que me faltaba mucho por aportar, porque solo tenía la formación académica, no tenía formación fuera de la empresa familiar", explica.

Trabajó en una cadena familiar como VP Hoteles y en los hoteles de la ONCE antes de volver a Mesoneros Romanos: "Volví justo en la pandemia, o sea justo el día que estallaba el estado de alarma. Ese día venía yo mirando el hotel desde arriba diciendo: 'Ay Dios mío, la que se nos viene encima'".

Vistas desde el hotel durante Filomena versus 2026

Vistas desde el hotel durante Filomena versus 2026 Fernanda Villavicencio EE

Seis años después, la imagen es totalmente distinta: el hotel se prepara para celebrar sus 75 años de historia. Entre el 18 y el 25 de junio, el hotel recreará el ambiente del Madrid de mediados del siglo XX.

Los huéspedes que realicen el check in el 17, despertarán en un hotel completamente distinto, como si hubiesen entrado en una máquina del tiempo: podrán encontrarse con personal vestido de época, decoración vintage, vehículos clásicos y detalles inspirados en la ciudad que vio nacer al establecimiento.

La dirección ha trabajado con una empresa especializada en decorados cinematográficos para reconstruir la recepción original a partir de fotografías históricas y recuerdos familiares.

Buena parte del trabajo se hará de noche, para no alterar la rutina del hotel. El bar también se transformará en un espacio de aire años cincuenta y una de las habitaciones conservará cabeceros históricos y mobiliario utilizado por la familia fundadora.

Y la celebración terminará con aire flamenco en el tablao Torres Bermejas, vecino del hotel desde 1960, donde se reconocerá a empleados, clientes, proveedores y colaboradores que han formado parte de esta trayectoria.

¿Qué ha cambiado?

Desde los años cincuenta, la gestión de las reservas se ha modificado por completo. Antes llegaban por carta, telegrama o teléfono: "Todo quedaba anotado manualmente en grandes libros de registro y el recepcionista tenía que saber de memoria qué habitaciones estaban libres y entregaba personalmente las llaves a los clientes", comenta Sandra.

Incluso existía la figura del 'molinillo', el empleado encargado de hacer girar la puerta de entrada para facilitar el paso. Pero no fue hasta la pandemia cuando todo cambió de forma radical.

Hotel Regente

Hotel Regente Cedida

Con el hotel vacío, pudieron afrontar reformas que en condiciones normales eran casi imposibles: renovación de infraestructuras esenciales, sustitución del gasóleo por aerotermia, cambio del cuadro eléctrico, mejora de la accesibilidad y reforma de la recepción: "Las obras que hemos aprovechado para hacer han sido primero obras que no se veían, que no lucían, pero que eran necesarias", explican.

Y también llegó la digitalización, a pesar de que conservan de forma casi 'romántica', uno de los llaveros de madera con el número de habitación.

La 419

Desde sus balcones, el hotel ha sido testigo de buena parte de la historia reciente de Madrid. Contempló cómo la Gran Vía terminaba de consolidarse tras la posguerra y se convertía en escaparate comercial y cultural de la ciudad.

Vivió el boom turístico de los sesenta, el final de la dictadura, la recuperación oficial del nombre de Gran Vía durante la Transición y la explosión cultural de la Movida.

Y todo ello, desde una habitación con una vista privilegiada: la 419.

Desde allí, vieron en familia el cortejo real de la boda de los actuales reyes, finales de etapa de la Vuelta, celebraciones de la selección española o cabalgatas...

También han visto escenas menos festivas. El hotel ha pasado por los años de plomo de ETA, el 11-M, la pandemia, la borrasca Filomena y el gran apagón que dejó sin luz buena parte de la ciudad, pero tener dos líneas de suministro permitió recuperar antes la luz y reducir el impacto en el servicio.

Mantenerse independiente en una de las calles más cotizadas de Europa no es sencillo: "Ofertas tenemos todos los días", reconocen cuando se les pregunta por el interés de grandes grupos en hacerse con el edificio.

La familia está convencida de que su fuerza está en la mezcla de ubicación, capacidad de adaptación, inversión constante y una forma muy concreta de tratar tanto a los huéspedes como al personal: "Tenemos trabajadores que llevan décadas; 43 años lleva la empleada con más antigüedad, empezó con 15".

Detalle de trabajos para la instalación de ascensores del hotel

Detalle de trabajos para la instalación de ascensores del hotel Fernanda Villavicencio Hotel Regente

El director actual, Pablo, empezó como recepcionista de noche, siguiendo la estela de su padre, que llegó a sumar más de medio siglo vinculado al hotel: "Intentamos que las personas se sientan parte de una familia", resalta Consuelo.

En una ciudad que muda de piel cada pocos años, el Hotel Regente representa una historia inusual en medio de los neones de la Gran Vía : la de una empresa familiar que ha sabido adaptarse a cada época sin perder aquello que la hizo distinta desde el primer día: "Estamos en un momento súper bonito, de disfrutar y de darnos cuenta de la suerte que tenemos", concluye Sandra.