Un despacho de abogados.
La IA no va a vaciar los servicios profesionales: va a ampliar la distancia entre las firmas que crecen y las que pierden cuota
Cada semana un nuevo titular repite la misma profecía: la inteligencia artificial va a vaciar despachos, consultoras, auditoras y asesorías. Menos gente, menos horas facturables, menos firmas. La lógica parece obvia. La evidencia disponible, hasta ahora, dice otra cosa.
Hay disrupción real. Algunas compañías tecnológicas están recortando plantilla mientras se reorganizan en torno a la IA, y sería ingenuo ignorarlo. Pero esos casos conviven con un patrón mucho más amplio: The Economist estima que la IA ha creado en Estados Unidos del orden de cinco veces más empleos de los que ha destruido directamente.
The Economist analiza el efecto agregado sobre el empleo, mientras Apollo Global Management, una de las mayores gestoras de activos alternativos del mundo, estudia la evolución de las plantillas de las empresas que adoptan IA, y encuentra que estas aumentan su plantilla en torno a un 10% en los dos años siguientes, un 12% en puestos de entrada entre las que apuestan con más intensidad. Dos ángulos distintos apuntando en la misma dirección: hasta ahora, la IA se comporta más como acelerador de crecimiento que como sustituto del empleo.
En servicios profesionales esto tiene una lectura muy concreta. Una firma que responde más rápido, analiza más volumen y libera tiempo de sus profesionales para dedicarlo a criterio y relación con el cliente, puede atender a más clientes con una estructura que crece de forma más eficiente. Y ahí es donde se abre la brecha: la firma que adopta esa capacidad puede mejorar el servicio, atender una cartera mayor y crecer sin diluir márgenes. La que no la adopta compite con una estructura de costes menos eficiente contra rivales que de repente producen más por profesional.
Hasta ahora, la IA se comporta más como acelerador de crecimiento que como sustituto del empleo.
Esta lectura conecta con algo que llevamos tiempo defendiendo: la creación de valor en servicios profesionales nunca ha dependido de una sola palanca. Las compañías que generan retornos sostenibles combinan varias a la vez: profesionalización de la gestión, crecimiento comercial, especialización, desarrollo de nuevos servicios, crecimiento inorgánico, atracción y retención de talento, digitalización. La inteligencia artificial no sustituye a estas palancas, las potencia. Una firma bien gestionada que incorpora IA puede convertirse en una versión más rápida, más grande y más escalable de sí misma, capaz de atender a más clientes y ofrecer más servicios sin necesitar una estructura proporcionalmente mayor.
Una explicación plausible de por qué ocurre esto es la paradoja de Jevons: cuando una tecnología abarata y acelera un servicio, la demanda de ese servicio puede expandirse. Esto puede hacer accesibles ciertos servicios profesionales a empresas que antes no podían permitírselos. Es una hipótesis razonable, no una ley demostrada, pero encaja con lo que muestran ambos estudios.
La ventaja competitiva de los próximos años no la va a definir quién recorta más. La va a definir quién crece mejor.
*** Javier Cortés es director de inversión en LIFT Asset Management.