Pantallas en el Nasdaq.

Pantallas en el Nasdaq. Reuters

Opinión EN EL MOMENTO ADECUADO

El Nasdaq marca nuevo máximo histórico (o 'hemos sio engañaos')

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El nuevo máximo histórico del Nasdaq, el índice tecnológico del mercado norteamericano, ha pillado por sorpresa a la mayoría de inversores, asesores y analistas.

“¿Pero no estaba todo tan mal? ¿No decía mi tuitero favorito que la burbuja de la IA estaba a punto de explotar? Y los vídeos de YouTube, ¿no decían que llegaría una crisis?”.

'Hemos sio engañaos', pensarán muchos inversores utilizando el lenguaje de cómic de los años 90. “¿Cómo es posible que el 90 % de las redes y los medios dijeran que todo se iba a la porra, que no había que invertir y que ahora el índice que se suponía más sobrevalorado esté en máximos?”.

Parte de la respuesta de por qué tanta gente se ha perdido una subida de alrededor del 160% desde principios de 2023 —año en el que ya se decía que la tecnología estaba 'sobrevalorada'— ya la dimos en artículos, vídeos y tuits anteriores (sí, fuimos de los pocos que nos atrevimos a ir contra youtubers con cientos de miles de seguidores y contra el todopoderoso “consenso del mercado”).

Y podría resumirse parafraseando la célebre frase de la campaña de Clinton: “¡son los beneficios, estúpido!”. Lo que no miraban ni el consenso de analistas ni las redes eran los beneficios empresariales, que estaban siendo -y siguen siendo- espectaculares.

Por lo tanto, aunque la bolsa suba mucho —y hablando de tecnología nos referimos a la norteamericana, porque en Europa de eso no hay—, los precios no son caros. Porque, aunque no se diga en YouTube, a medio plazo la cotización de una empresa suele reflejar sus resultados.

Lo que no miraban ni el consenso de analistas ni las redes eran los beneficios empresariales, que estaban siendo -y siguen siendo- espectaculares

Pero, además de que meter miedo genera más visualizaciones que los datos o las buenas noticias, en muchos medios y en redes se le da la vuelta a los datos, para que los positivos suenen negativos. En este caso, se transmite que la inversión que se está realizando para implantar la inteligencia artificial en el sistema productivo, conocida técnicamente como CAPEX, es algo negativo.

Sin embargo, la historia cuenta otra cosa. El gasto medio anual en grandes infraestructuras medido como porcentaje del PIB, fue del 2,24% en el caso de los ferrocarriles, un 0,5% durante la electrificación, y un 1,13% en el despliegue de las telecomunicaciones y la fibra óptica.

Durante todos esos procesos, hubo un gran crecimiento económico y fuertes subidas bursátiles. Si aplicamos un criterio de proporcionalidad y teniendo en cuenta que se estima que entre 2025 y 2032 la inversión en inteligencia artificial alcanzará el 3,63% del PIB, cabría esperar el mayor impulso de crecimiento económico y bursátil de todos los procesos similares que se han producido hasta la fecha.

Y, aunque evidentemente todos estos grandes desarrollos tecnológicos acabaron en burbujas financieras, no es menos cierto que, hasta que se llegó a valoraciones realmente fuera de lugar, se ganó mucho dinero en bolsa.

Y por “fuera de lugar” nos referimos a un PER forward a 12 meses de 60 veces en el Nasdaq (el PER es un cociente que compara la cotización de una compañía con sus beneficios y, en principio, cuanto más alto es, más cara está la empresa).

En muchos medios y en redes se le da la vuelta a los datos, para que los positivos suenen negativos

Ese era el PER en febrero del año 2000, antes de que explotara la burbuja de las puntocom, y no las 23 veces actuales (19 en el caso del S&P 500), que está sólo ligeramente por encima de la media histórica.

Además, teniendo en cuenta la 'limpia' que se produjo cuando Trump anunció en 2025 sus famosos aranceles —el S&P 500 llegó a caer cerca de un 19% y el NASDAQ, más de un 24%, desde máximos—, no llevamos tanto tiempo al alza.

En la búsqueda del clickbait, el gancho es que el CAPEX, es decir, la inversión en activos fijos, va a arruinar a las empresas tecnológicas que están invirtiendo fortunas en el desarrollo de la inteligencia artificial y, aunque sin duda más de una pagará el precio de intentar situarse entre los líderes lo que falla en la composición del 'cebo' (en inglés, bait) es que invertir en un buen negocio no tiene por qué ser malo.

Es como si cuando llegó el ferrocarril se hubiera considerado un error económico invertir en vías, locomotoras y vagones. O en fábricas de chips y en software cuando llegaron los ordenadores. O en bombillas y cableado cuando llegó la electricidad.

Ciertamente, la historia no se repite. Pero rima. Y más aún en lo que se refiere a los ciclos económicos.

La historia no se repite. Pero rima. Y más aún en lo que se refiere a los ciclos económicos

La cuestión no es si hay que estar o no en el Nasdaq o en el S&P 500 de cara al medio plazo, sino cuándo llegará el momento de salir. Pero de eso ya hablaremos en otra ocasión, porque, en nuestra opinión, queda tiempo.

En cuanto al corto plazo, conviene recordar que los problemas coyunturales de tipo geopolítico han demostrado ser magníficas oportunidades para entrar con descuento. Y que el consenso tiende a equivocarse bastante más de lo que acierta, por lo que no está de más tener criterio propio a la hora de invertir.

***Víctor Alvargonzález es socio fundador de la empresa de asesoramiento financiero independiente Nextep Finance.