Huelga de médicos.

Huelga de médicos. Álex Zea / Europa Press. Sevilla

Opinión

La mejor sanidad se construye sumando recursos

Francisco Ivorra
Publicada

Hablar hoy del futuro de la sanidad española exige partir de una realidad difícil de discutir: las necesidades asistenciales de la población son cada vez mayores y más complejas.

Vivimos más años, convivimos durante más tiempo con enfermedades crónicas, incorporamos nuevas tecnologías y tratamientos y, al mismo tiempo, necesitamos responder a una demanda que tensiona de forma creciente la capacidad disponible.

Ante este escenario, el debate no debería centrarse en elegir entre sanidad pública o privada, sino en cómo utilizar de la mejor manera todos los recursos del sistema para ofrecer a cada paciente la atención que necesita, cuando la necesita.

España dispone de dos sectores sanitarios, público y privado, que en buena parte comparten profesionales, conocimiento, tecnología y, sobre todo, una misma finalidad: cuidar de la salud de las personas.

Desde Fundación IDIS defendemos desde hace años que ambos deben entenderse no sólo como complementarios, sino como vasos comunicantes.

La sostenibilidad del sistema no puede construirse a partir de compartimentos estancos ni de planteamientos ideológicos, sino desde la cooperación, la transparencia, la evaluación de resultados y la búsqueda de la máxima calidad asistencial.

Las tendencias demográficas refuerzan esa necesidad. Según las Proyecciones de Población del Instituto Nacional de Estadística, las personas de 65 años o más representaban el 20,4% de la población en 2024 y podrían alcanzar hasta un 30,5% hacia 2055.

El envejecimiento, junto con la cronicidad y la mayor complejidad clínica, incrementará inevitablemente las necesidades de atención. No se trata, además, de un escenario futuro lejano: esa presión ya se observa en el funcionamiento actual del sistema.

Los últimos datos del Ministerio de Sanidad sobre listas de espera son ilustrativos. A 31 de diciembre de 2025, 853.509 pacientes se encontraban en lista de espera para una intervención quirúrgica en el Sistema Nacional de Salud, con una demora media de 121 días.

Además, cerca de cuatro millones de personas esperaban una primera consulta con un especialista y el tiempo medio de espera se situaba en 102 días. Estos datos no cuestionan el valor de nuestro sistema público; muestran la magnitud del desafío al que debe dar respuesta.

En ese contexto, prescindir de una parte de la capacidad asistencial disponible carecería de sentido.

El Observatorio del Sector Sanitario Privado 2026 de Fundación IDIS muestra que 12,8 millones de personas cuentan con un seguro de salud privado.

Asimismo, el sector privado realiza alrededor del 42% de las intervenciones quirúrgicas, atiende más del 32% de las urgencias y registra cerca del 30% de las altas hospitalarias. Cuenta, además, con 440 hospitales, el 56,4% del total, y con casi 50.000 camas.

A esa capacidad se suma el capital humano. El Observatorio cifra en 320.186 los profesionales empleados por el sector privado en 2024, entre ellos 73.643 médicos. En un contexto en el que la disponibilidad de profesionales constituye uno de los principales retos del sistema, integrar capacidades implica también planificar mejor el talento existente y favorecer su aprovechamiento.

Estas cifras reflejan que la sanidad privada es un elemento estructural de la realidad asistencial española.

Su actividad amplía la capacidad del conjunto del sistema y contribuye a responder a las necesidades de millones de ciudadanos.

También lo hace mediante fórmulas de colaboración directa con el sector público: en 2024, el 10% del gasto sanitario público se destinó a colaboración público-privada y el 57% de los hospitales privados contaba con algún tipo de concierto con el SNS, según recoge el Observatorio.

En este sentido, establecer marcos de colaboración es parte de la respuesta que necesitamos; así como avanzar en interoperabilidad; medir resultados clínicos, calidad, seguridad, productividad y eficiencia; y aprovechar la innovación allí donde se produzca.

El paciente no debería encontrarse ante dos sistemas que no se hablan, sino ante una red asistencial capaz de coordinarse para ofrecer continuidad y accesibilidad.

La transformación digital abre, además, una oportunidad decisiva. La información sanitaria debe poder acompañar al paciente, evitando duplicidades, mejorando la coordinación y facilitando decisiones clínicas más informadas.

La integración de datos, siempre bajo criterios de seguridad, gobernanza y protección, es una condición necesaria para avanzar hacia una atención más precisa, personalizada y eficiente.

La sostenibilidad sanitaria no consiste únicamente en disponer de más recursos, sino en utilizarlos mejor.

España cuenta con una importante capacidad asistencial pública y privada, con profesionales altamente cualificados y con organizaciones capaces de innovar. El reto es articular todo ese potencial alrededor de las necesidades reales de las personas.

Desde Fundación IDIS creemos que el futuro pasa por un sistema sanitario integrado, cohesionado y orientado a resultados, en el que lo público y lo privado colaboren desde sus respectivas capacidades. Porque, para el paciente, la cuestión esencial no es quién presta la asistencia, sino poder acceder, a tiempo, a una atención de calidad. Ese debería ser también el punto de partida de cualquier política sanitaria.

*** Francisco Ivorra, vicepresidente de la Fundación IDIS