“And I heard the sound of voices of a million hungry souls” Kerry Livgren.

El ministro Carlos Cuerpo afirmó el martes 9 de septiembre que las familias españolas están "significativamente mejor" que en 2018. Sin embargo, sus propias cifras, las del INE, la OCDE y Eurostat, dicen exactamente lo contrario.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, afirmó en el Senado que la situación económica de las familias españolas es "mejor" que hace un año y "significativamente mejor" que en 2018.

Para sostenerlo, eligió un indicador de encuesta que indica que el porcentaje de hogares que declara dificultades para llegar a fin de mes ha bajado del 26% al 20%, y dos cifras de salario medio real. La mentira no está en el dato que enseña, sino en los que esconde.

Su propio argumento le condena.

El análisis del salario real neto refleja una caída del 3,4% con Sánchez

Cuerpo presumió de que los salarios reales han crecido un 1% anual con Sánchez frente al 0,2% de 2014-2018, «cinco veces más», y que en términos netos el avance es del 0,5% anual frente al 0,25%. Conviene leer despacio lo que acaba de admitir.

Primero, multiplicar por cinco casi nada sigue siendo casi nada. Un 1% anual está dentro del margen de error de cualquier estadística salarial y no se percibe en ninguna nómina.

Segundo, y más grave, el propio ministro reconoce que la mitad del avance se la queda Hacienda, porque del 1% bruto se pasa al 0,5% neto. Progresividad en frío, con una causa política concreta, ocho años sin deflactar el IRPF.

Tercero, la comparación ignora el contexto. 2014-2018 fue una recuperación sin margen fiscal ni monetario tras la mayor crisis financiera en ochenta años. En 2018-2026 ha contado con el mayor estímulo monetario del BCE, fondos europeos, turismo récord y cerca de 570.000 millones de euros de deuda emitida adicional.

Con todo ese viento de cola, el logro que exhibe el Gobierno es medio punto neto al año.

Pero es que, encima, es falso. El análisis del salario real neto refleja una caída del 3,4% con Sánchez.

Conviene precisar de dónde sale su cifra, porque no procede de ninguna estadística salarial. Cuerpo utiliza la remuneración por asalariado de la Contabilidad Nacional, como él mismo reconoció en julio. Esa magnitud no es el sueldo de un trabajador, es un agregado de coste laboral dividido entre el número de asalariados, sensible a la composición del empleo, a las cotizaciones empresariales y al peso creciente del empleo público a tiempo completo.

Con la estadística que mide lo que las empresas pagan de verdad por trabajador, la Encuesta Anual de Coste Laboral, los sueldos pasaron de 23.003 euros en 2018 a 28.411 en 2025, un 23,5% nominal que, descontado el IPC, se queda en un 0,8% real acumulado en siete años, un 0,11% anual, la novena parte de lo que afirma el ministro. Y, una vez descontados impuestos, una caída de 3,4%.

Hay tres precisiones más. Primera, su cifra "neta" solo descuenta el IRPF, no las cotizaciones a cargo del trabajador, que son justo el tramo que más ha crecido. Por eso la Encuesta Trimestral de Coste Laboral registra un IRPF más cotizaciones un 15,4% mayor y un salario neto real un 3,4% inferior al de 2018. Segunda, mezcla una tasa media anual con una comparación de niveles.

Un 1% anual durante siete años equivaldría a un 7,2% acumulado de poder adquisitivo que ninguna serie española recoge. Tercera, en julio el propio ministro cifró ese mismo crecimiento en un 3,6% acumulado, es decir, un 0,51% anual. Ni sus dos versiones cuadran entre sí.

Los impuestos directos pagados por los hogares crecieron un 56,3% nominal y un 31,1% real entre 2018 y 2024

Las estadísticas internacionales también desmontan a Cuerpo. La OCDE calcula que la renta real per cápita de los hogares españoles cayó un 0,4% en el primer trimestre de 2026, la sexta mayor caída de la organización, mientras la media de sus miembros crecía un 0,2%. Los salarios reales siguen un 2% por debajo del nivel de 2021, cuando la media avanzada mejoraba, y el salario real neto, descontados IRPF y cotizaciones y deflactado por precios, ha caído un 3,4% con este Gobierno.

El motivo está en la parte de la nómina que el ministro no menciona. Los impuestos directos pagados por los hogares crecieron un 56,3% nominal y un 31,1% real entre 2018 y 2024. Cada hogar paga hoy 1.657 euros más al año en euros constantes y su peso sobre la renta bruta disponible sube del 13,6% al 15,9%.

La cuña fiscal sobre el salario medio alcanzó el 41,4% en el Taxing Wages 2026 de la OCDE, máximo histórico español, y el contribuyente medio necesitó 231 días de 2026 solo para pagar impuestos y cotizaciones, 54 más que en 2018.

Nadie está «significativamente mejor» que en 2018 en España. Solo los que viven de la propaganda gubernamental.

Por supuesto, todas estas cifras reales vienen calculadas con el IPC oficial, pero el precio de los alimentos, la vivienda y el coste de vida de la gran mayoría ha aumentado más que el IPC. Eso no significa que el IPC esté mal calculado, sino que es una cesta y, como tal, nunca refleja el coste real del día a día de muchas familias.

La inflación acumulada desde junio de 2018 supera el 27%: cien euros ahorrados entonces compran hoy menos de 79. Los alimentos se han encarecido más del 41% y la vivienda y los servicios básicos más del 27%. El IPC repuntó al 4,3% en agosto de 2026 y el armonizado al 4,5%, frente al 3,2% de la eurozona, con quince meses consecutivos de inflación más alta que las grandes economías europeas. La inflación es el impuesto más regresivo que existe y lo paga íntegro la familia.

La vivienda termina por hundir el argumento del ministro. El Índice de Precios de Vivienda del INE subió un 12,2% interanual en el segundo trimestre de 2026, el doble que la media europea.

El hogar medio destina el 39% de su renta neta a un alquiler de dos habitaciones frente al 29% de una hipoteca tipo. La emancipación juvenil está en el mínimo histórico del 14,5% y un joven necesita el 98% de su sueldo para un alquiler medio.

Cuerpo cita la energía, el euríbor y la vivienda como "retos pendientes". No son retos pendientes, son el resultado de intervenir la oferta y expandir el gasto.

Lo más triste es que la encuesta que eligió también le desmiente.

El indicador que escogió el ministro sale de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Merece la pena leer todas las columnas. El 36,4% de los hogares no pudo afrontar un gasto imprevisto en 2025, seis décimas más que en 2024; el 32,2% no pudo permitirse una semana de vacaciones; el 15,9% no pudo mantener la vivienda a temperatura adecuada.

El porcentaje de hogares en carencia material severa ha aumentado con Sánchez del 7,7% al 8,1% y la tasa AROPE (riesgo de pobreza o exclusión social) apenas ha mejorado del 26,2% al 25,7%. Uno de cada cuatro residentes sigue en riesgo de pobreza o exclusión.

Y que un hogar diga que llega a fin de mes no significa que haya mejorado su posición patrimonial “significativamente”. Sostener la cesta de la compra tirando de deuda no es prosperidad, es descapitalización.

Si las familias estuvieran "significativamente mejor", España convergería con Europa. No lo hace. El PIB per cápita en paridad de poder de compra sigue en el 92% de la media de la Unión Europea, puesto 16 de 27, y apenas ha recortado brecha desde 2018 pese a crecer más que la media comunitaria. La productividad cayó un 0,2% en el primer trimestre de 2026 y encadena tres años a la baja.

El dato aislado que utiliza el ministro es correcto, pero la conclusión es la opuesta. Incluso si aceptamos solo los datos que escoge el ministro, las familias españolas apenas han mejorado en ocho años y la tasa de riesgo de pobreza sigue siendo una de las más altas de la Unión Europea, empeorando en puesto desde 2018.

La pregunta no es si un indicador de percepción mejora tras el mayor estímulo de la historia, sino por qué, con la mayor recaudación jamás registrada, el mayor gasto, la mayor deuda y récord de empleo, la renta real neta de las familias españolas es hoy menor que en 2018.

La respuesta es incómoda. El Estado no regala nada que no quite antes en impuestos o en inflación. El sanchismo no ha mejorado la vida de los españoles, nos ha usado como cajeros automáticos del expolio fiscal.

Cuando un ministro presenta como éxito medio punto neto anual de salario real y, encima, la realidad es que ha caído, está confesando el diagnóstico incluso con sus cifras. Las familias españolas no están significativamente mejor que en 2018.

Están más expoliadas, con precios más altos, con una vivienda inaccesible y con menos ahorro. Eso no es una mejora, es empobrecimiento significativo en términos absolutos y relativos.