El presupuesto de RTVE es de unos 1.200 millones de euros. 480 salen de los presupuestos generales del Estado. El resto viene de impuestos o tasas a operadores de telecomunicación, televisiones privadas en abierto y patrocinadores de diversos programas.
Es decir que los españoles pagamos directamente entre 25 y 30 euros anuales y otros tantos de forma indirecta para el mantenimiento de RTVE.
TVE tiene un share (participación de oyentes) entre el 12 y el 13%. La tercera posición en las televisiones de emisión abierta.
TVE ha perdido mucha influencia en los últimos años.
Es decir, que el 86/87% de la audiencia general televisiva subvenciona a los oyentes partidarios de TVE. Algo injusto cuando se da la impresión de que se utiliza para manipular la información.
Es verdad que en determinados acontecimientos, como la final del mundial de fútbol, su share llegó al 77%. Pero eso no justifica su existencia, porque hubiese ocurrido con cualquier televisión que hubiera tenido acceso a ese monopolio.
Todo para que, según algunas opiniones, el Gobierno actual manipule la información y distribuya de manera cínica sus mensajes.
Por eso, no me ha sorprendido que dentro de la propia TVE haya habido voces clamando contra determinados programas de "información-opinión".
Claro está, que esa manipulación o cinismo, ahora no parece neutra ni es solo de esos programas. TVE es acusada en medios y redes de estar al servicio del gobierno del presidente Sánchez.
De hecho, tal como está minada TVE, si alguna vez Feijóo llega al Gobierno, su primer decreto debería ser convertirla en una emisora neutra, dejando los programas de: deportes, películas, acontecimientos culturales, ...
El sanchismo premia la docilidad de su séquito
Tengo la costumbre, si el trabajo me deja, de ver los telediarios de TVE. Los llamo "el parte", como aquellos que en la España franquista en la guerra daban información de la situación.
Se puede comprobar que tanto los actuales telediarios de TVE como aquellos "partes" del franquismo tienden a la manipulación de la opinión y el cinismo.
Un ejemplo: dar espacios a un tema menor de la Comunidad de Madrid (el ático) comparándolo informativamente con otros mucho más importantes.
Pues bien, pongo TVE por la mañana en el inicio del curso electoral del final de la legislatura y me sale la cara de: ¿quién? Del Sr. Cintora.
¡Vaya hombre! O sea que la acusación del Consejo de Informativos de TVE a los programas que dirige de falta de objetividad, de mezclar información con opinión, etc ... no sólo no ha servido para llamar la atención y cerrarlos; al revés, lo ha catapultado.
El sanchismo premia la docilidad de su séquito.
Aunque ese séquito no es consciente de que, si alguna vez se convierte en un lastre para Sánchez, el mismo presidente dará la orden de dejarlo caer. Dirá: nunca lo conocí, no sabía como era, actuaba por su cuenta,... ¡Allá ellos!
Cintora podría interpretarse como un síntoma más de una TVE acusada por parte de la opinión pública y publicada de manipuladora y cínica. Lo que un gobierno demócrata debería neutralizar.
Pero no me engaño. La tentación de cualquier gobierno de manejar TVE es grande y será difícil dar imagen de neutralidad. Porque en la Administración de los fondos públicos, como en la mujer del Cesar "no sólo hay que ser honesto, también hay que parecerlo".
Por eso me conformaría con que no pueda ser acusada de parcialidad de manera tan descarada como el último año. Por el bien del país y a favor de los muchos excelentes profesionales que hay en TVE que con esos 1.200 millones € que ingresa, podrían hacer una gran labor.
** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.