Se dice que las elecciones no las gana la oposición, las pierde el gobierno.

En democracia los gobiernos pierden credibilidad porque cometen errores ante la opinión pública. Eso les enajena una parte del electorado que les apoyó para llegar al poder. Por eso pierden las elecciones.

El Gobierno de Sánchez tiene muchos errores, pero hay cinco que pueden ser el repóker en manos de la oposición. Tres políticos y dos económicos.

Los tres políticos son: la corrupción, Ceuta y los pactos con independentistas, especialmente con Bildu.

La corrupción es su punto más débil. El PSOE repite con insistencia que ellos responden eliminando a los corruptos. Pero el argumento se cae porque a uno de ellos, cuando ya era palmario, Ábalos, lo colocó en una lista electoral. Además, fue el propio aparato del PSOE el que sostuvo la corrupción y utilizó el poder gubernamental para facilitarla o iniciarla.

Con sentencias en firme cumpliéndose, el sanchismo no tiene defensa posible. Su argumento será que no son los únicos en haber tenido problemas de corrupción. Pobre argumento, es como decir que hay que elegir entre ladrones. Aunque, en todo caso, la oposición haría bien en evitar el "y tú más".

"La falta de previsión y el desastre en política exterior de Sánchez ha llevado a España a una debilidad frente al vecino del sur"

Ceuta será una afrenta de la que el PSOE no se podrá librar. Aunque los comicios sean dentro de un año, seguirá candente el planteamiento del mundial de futbol, que mantendrá vivo el problema de las relaciones con Marruecos.

La falta de previsión y el desastre en política exterior de Sánchez ha llevado a España a una debilidad frente al vecino del sur. Algo que visceralmente pone a los españoles a contra del sanchismo. Con una buena argumentación es una gran baza electoral en manos de la oposición.

Los pactos con los independentistas son otro de los flancos que la oposición puede atacar sin coste político.

Hace tiempo que la ley de amnistía está amortizada en la opinión pública, es verdad, y Cataluña ya no está en el process. Pero el pacto con quienes legitiman un reguero de crímenes convictos no se perdona por ninguna persona sensata. Es más, si se disculpa es una perversión moral.

En el campo económico, el Gobierno de Sánchez, tiene dos debilidades básicas. El argumento es: los españoles de clase media y trabajadora son cada vez más pobres y el Gobierno más rico y despilfarrador.

Por ejemplo, la imposibilidad de aprobar los presupuestos ha hecho que mantengan un IRPF que, junto con la inflación, esquilma los salarios de la clase media y trabajadora. Números para argumentarlo hay.

"Si a ello le añadimos la inflación, superior al 3,5% la conclusión es clara. El español de clase media es cada vez más pobre"

El PIB sube pero la renta per cápita del español medio no se acerca a la de los países del euro. Este año, por primera vez, según el FMI, la renta per cápita de Polonia (58.660€) ha superado a la de España (58.350€) ¡Nos estamos rezagando en términos relativos!

Si a ello le añadimos la inflación, superior al 3,5% la conclusión es clara. El español de clase media es cada vez más pobre.

Pero la recaudación del gobierno crece aceleradamente. Los impuestos son cada vez mayores. Sin embargo no decrece la deuda pública. Al revés, aumenta en términos absolutos cada vez más.

Es un Gobierno despilfarrador. Despilfarrador e incapaz de hacer que funcionen bien infraestructuras como la ferroviaria con consecuencias deplorables.

Si en algo los españoles, especialmente los jóvenes, notan el empobrecimiento de esa clase media es en la vivienda.

Las políticas absurdas de este Gobierno no logran contener el precio y la escasez de vivienda. Algo que antes era la aspiración de toda la clase media, ahora es un sueño imposible.

Por tanto los argumentos es que si sigue este Gobierno:

- La corrupción socialista quedará inmune, como ha ocurrido con los ERE de Andalucía, gracias a un TC organizado por Sánchez.

- La frontera del sur está en peligro y la posición internacional de España será inane.

- Los independentistas y Bildu seguirán marcando las prioridades de la política española.

- La clase media se empobrecerá aún más y el gobierno seguirá dilapidando nuestro dinero. Sin que las infraestructuras mejoren.

- La carestía de vivienda será el destino de las nuevas generaciones

Ahora: señor elector, elija.