Un trabajador de la Bolsa de Nueva York lleva una gorra de apoyo a Donald Trump. Reuters
Uno de los motivos por los que resulta irreal decir que invertir es tan fácil como comprar un indexado del SP 500 y olvidarse de todo, es que la gente no se olvida de todo.
No se olvida de leer los periódicos ni de ver las redes sociales y, cuando caen los índices se inquietan, luego se asustan y finalmente venden en pánico en el punto más bajo.
En teoría es cierto que “sentarse” en el SP 500 no es una mala idea, para quien no tenga otras opciones que aporten más valor - que por supuesto las hay porque muchos activos superan al SP 500 cada año -, el problema es que la mayoría de los inversores no están preparados para ello.
La solución es distinguir entre grandes caídas y cambios de tendencia de medio / largo plazo o simples correcciones. Si hay muchas probabilidades – cálculo de probabilidades, no bola de cristal - de riesgo de desplome o cambio de tendencia, es conveniente reducir el riesgo en la cartera.
No es lo mismo enfrentarse a un año bajista en el que el mercado caiga un 25% con el 100% de la inversión en renta variable que si solo tienes la mitad. Es la diferencia que ayuda a mantener el tipo en los momentos difíciles.
En el caso de la IA, ver si confirman la supuesta burbuja
Evidentemente no es un cálculo de probabilidades fácil ni exacto, pero es factible hacerlo, en función de la experiencia y los datos.
Por ejemplo, ahora tenemos dos fuerzas tirando de las cotizaciones a la baja. Son dos “clásicos”: Irán y la supuesta “burbuja” de la IA.
Que no sea la primera vez que nos enfrentamos a esta situación, tiene la ventaja de que contamos con experiencia reciente. Y en todas las ocasiones en las que ha caído el mercado por temor a ambas, ha sido un error vender. De hecho, han sido oportunidades claras de compra.
Pero, además de con la experiencia, hay que contar con los datos. En el caso de la IA, ver si confirman la supuesta burbuja. Y eso significa revisar la valoración del sector.
Justo antes de que explotara la burbuja tecnológica en marzo del año 2000, la relación entre cotización y beneficios estimados a 12 meses (PER forward) del NSADAQ 100 era de 60 veces. Una barbaridad. Ahora es de 23 veces, es decir, muy inferior y solo ligeramente por encima de la mediana de los últimos 25 años (22 veces).
Lo de Irán también justifica una corrección, pero no creemos que sea suficiente para un cambio de tendencia
Aun así, existe un riesgo: que no se cumplan las estimaciones. En los últimos años no solo se han cumplido sino que, de hecho, se han quedado cortas.
Pero, como explico en el último vídeo que publiqué en mi canal de YouTube, la diferencia entre la valoración basada en los beneficios ya publicados y la basada en las estimaciones es la más alta en bastante tiempo. El trailing P/E – basado en los últimos beneficios publicados - es actualmente de 34 veces. Que no es bajo, pero está muy lejos de las 150 veces que se alcanzó en el pico de la burbuja “puntocom” en marzo del año 2000.
En nuestra opinión, el diferencial actual entre PER por beneficios publicados (34 veces) versus estimados (23 veces) lleva a concluir que, o bien los beneficios estimados se cumplen o superan o tendría que haber una corrección en los precios para reequilibrar la diferencia (diferencia que por cierto siempre existe, porque estas empresas tienden a mejorar progresivamente sus beneficios).
Pero bastaría una corrección, no es necesario un cambio de tendencia o una caída brutal.
Lo de Irán también justifica una corrección, pero no creemos que sea suficiente para un cambio de tendencia. En primer lugar, porque no pensamos que Trump y su partido se puedan permitir llegar a las elecciones legislativas con la gasolina a más de 4 dólares por galón.
O van ya mismo con todo y controlan el estrecho de Ormuz o tendrán que buscar un final digno a esta aventura. Y por supuesto, también miramos a los datos, o más bien al dato: el petróleo Brent. Está en 90 dólares, pero no a lo 120 dólares a los que estuvo cuando occidente sancionó a Rusia por la invasión de Ucrania.
Aunque ninguno de los dos bandos desea que el conflicto se prolongue indefinidamente, ambas partes han establecido líneas rojas tan rojas que les puede costar mucho convertirlas en rosas o naranjas.
Pero, insistimos: nos sorprendería que Trump aceptara perder las elecciones a cámaras y convertirse en un presidente sin capacidad de gobernar. Por eso le damos más probabilidades a que se resuelva el conflicto, ya sea por la vía civil o por la militar.
En otras palabras, a que estemos ante una corrección y no un cambio de tendencia.
***Víctor Alvargonzález es socio fundador de la empresa de asesoramiento financiero independiente Nextep Finance.