¡Ya esta bien! ¿Es que Sánchez cree que tiene la pócima de Astérix? ¿Es que se cree la aldea hispana en el extremo del imperio?

¿Es que Trump piensa que es César?

Ni Sánchez es Astérix, ni Trump es Cesar. Por eso:

¿Están locos estos sanchistas como los galos de la pequeña aldea? Y digo sanchistas porque el resto de los españoles no tenemos por qué soportar las locuras de este gobierno, ni las del señor Trump.

¿Está demasiado subido de tono Trump?

Lo que pasa es que cada uno de ellos está jugando a su juego a costa de nosotros.

Sánchez intenta ganar tiempo, entre otras cosas para manipular legalmente el censo electoral,

Trump manda sus legiones verbales.

¿Lo que dice Trump es desquiciado?

SI.

Sánchez y su gobierno siguen intentando alargar una legislatura agotada políticamente

Cerrar a España en sus fronteras es legalmente imposible. Pero al "emperador Trump" ya se ha visto que no le importa la legalidad internacional. Tampoco le importa que sea imposible lo que propone.

Lo que le importa a Trump es "asustar".

Luego, como todo promotor inmobiliario, se levantará de la mesa y dirá que no hay negociación, esperando que el oponente rebaje sus pretensiones.

Mientras tanto, Sánchez y su gobierno siguen intentando alargar una legislatura agotada políticamente.

El bardo Asurancetúrix de ese juego es el Sr. Cuerpo. El ministro de economía y vicepresidente intenta engañar a los ciudadanos hablando de un aumento del techo de gasto ¡Nada menos que un 6% más!

Aumento que para conseguir votos dicen que se dedicará a un mayor gasto social. Aumento que saben que no les aprobará el Congreso.

Pero eso ¿qué importa? Nada, porque el proyecto de presupuesto es sólo una promesa electoral. Parte del programa del PSOE sanchista para las próximas elecciones generales.

Mientras tanto, unos y otros creen que nos tienen entretenidos. Pero como en el caso de Asurancetúrix en realidad nos tienen aburridos.

Debido a lo absurdo de la situación el Ibex 35 se asusta; normal. Sobre todo, cuando se está por encima de los 19.000 puntos.

Por contra el PIB sigue creciendo.

El turismo no cesa a pesar de las altas temperaturas. Un turismo que crece precisamente gracias a la geopolítica de Trump, que no acaba de pacificar sus relaciones en Oriente Medio.

La economía española sigue tirando, el empleo crece; precario y temporal, pero crece. En consecuencia, el paro registrado desciende.

Los migrantes van pasando de la economía sumergida a la oficial. Eso hace crecer la afiliación a la Seguridad Social y mejora la imagen. Pero el cambio real en la economía es pequeño porque esos migrantes ya estaban produciendo.

El cambio real es el que ha hecho la clase media y trabajadora que ha creado puestos de mayor valor añadido trabajando por cuenta ajena, autónomos, emprendedores o empresarios. Exportando como nunca, bienes y servicios. El 17,7% de la exportación son SNT (Servicios No Turísticos) lo que da una idea del cambio estructural de la economía productiva española.

Una clase media y trabajadora asfixiada por unos impuestos masivos que sirven para financiar un gasto público disparatado improductivo y derrochador. Mientras ahogan al ciudadano al no deflactar los tramos del IRPF, ni del IVA, con una inflación acumulativa de entre un 3 y un 4% anual.

Un gasto público disparatado financiado por esos impuestos exagerados, un endeudamiento público y los fondos europeos.

Endeudamiento público, que el gobierno disfraza en forma de % del PIB para decir que no sólo no crece, sino que disminuye, pero que, en realidad, aumenta progresivamente en valores absolutos: 72.000 millones de euros en el último año.

Sanchez, que se cree Astérix, piensa que la economía es su pócima mágica.

Pero no sólo no es mágica. Tampoco es suya. Es de todos esos españoles que le estamos financiando sus ansias de grandeza o, quizás, su huida hacia el infinito. Una huida esperando que cuando deje el poder en España, le acoja algún organismo internacional auspiciado por aquellos a los que cree favorecer.

Que no se engañe el sanchismo. No tienen ningún Obelix. Alea jacta est (la suerte está echada) lo dicen las encuestas. Es cuestión de tiempo.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.