El secretario de Estado de Política Territorial, Arcadi España García.
Me llama poderosamente la atención que en la presentación del techo de gasto no financiero y los objetivos de estabilidad para 2027 no se haya mencionado en ninguna ocasión (ni haya sido objeto de preguntas de los periodistas) el motor de las cifras presentadas como es la combinación entre el incremento de la población (más personas trabajando y consumiendo) y un mayor pago de impuestos tanto de personas físicas como jurídicas (la inflación no corregida, subidas de impuestos o creación de nuevas figuras).
Parece como si el Estado se hubiera encontrado una mina de oro que ha aparecido por casualidad, gracias a la cual pueden reducir unas pocas décimas el déficit público, empezar a reducir la ratio de deuda pública sobre PIB y calcular una regla de gasto del 4% para 2027.
Seamos sinceros. Aquí no hay ningún ejercicio de ortodoxia fiscal ni responsabilidad ni nada que se le parezca.
Es, puro y simplemente, un resultado de una coyuntura que no tiene precedentes en la historia fiscal moderna de España.
La capacidad de recaudación que tiene el Gobierno Sánchez-Díaz le permite seguir aumentando el gasto público, lo cual a su vez sigue contribuyendo positivamente al crecimiento del PIB, formando un ‘círculo virtuoso’ que sí y sólo sí es ‘virtuoso’ si la recaudación fiscal continúa creciendo al ritmo al que lo hace.
Entre 2018 y 2025, el PIB nominal de España ha aumentado un 39,17%
Según los datos de la IGAE, entre 2018 y 2025 los recursos no financieros del conjunto de las AA. PP han crecido a razón de un 6,31% en media anual, mientras que los empleos no financieros lo han hecho a un ritmo del 6,16% todos ellos en términos nominales.
Sin embargo, la necesidad de financiación ha aumentado, pasando de 30.943 millones a 40.330 millones, casi 10.000 millones más. Esta cifra aparece muy pocas veces destacada porque, al ponerlo en relación al PIB, el déficit ha pasado del 2,55% en 2018 al 2,39% en 2025. Es decir, una reducción de poco más de una décima.
¿Puede ser motivo de celebración que el Gobierno que ha contado con el mayor volumen de recursos de la Historia, con una parte no menor proveniente de la Unión Europea, vaya a reducir el déficit en, como mucho, ocho décimas hasta 2027 suponiendo que se cumple con el objetivo marcado, teniendo en cuenta que estamos en fases del ciclo económico similares en 2018 y 2026-2027?
Yo creo que no. Siempre queda pensar que peor podría haber sido y también mirar a otros países de nuestro entorno que lo hacen peor como Francia.
Es muy importante contextualizar. Entre 2018 y 2025, el PIB nominal de España ha aumentado un 39,17%, mientras que los recursos no financieros de las AA. PP lo han hecho un 53,42% y los empleos no financieros un 52,0%.
Tanto los Impuestos Especiales como otras figuras tributarias no supusieron incremento neto de recaudación por efecto de los precios durante el período
Las AA. PP gastan al cierre de 2025 261.691 millones de euros más que en 2018 (cifras IGAE), mientras que recaudan 252.304 millones más en el mismo período.
La deuda pública ha aumentado en el mismo período (diciembre contra diciembre de 2018 y 2025) en 488.482 millones de euros, lo cual supone un incremento acumulado del 40,38%.
Tal como he explicado en varios artículos aquí, basándome en los cálculos realizados por AIReF, el incremento de los ingresos de las AA. PP es responsabilidad, en gran medida, del efecto de la inflación combinado con el aumento de la población activa. Rescatando los cálculos hechos en abril, en términos de PIB, de los 1,7 puntos de incremento de los ingresos tributarios en 2025, por efecto de la inflación vinieron 0,7.
Y el grueso de estos 0,7 puntos de PIB (aproximadamente 11.800 millones de euros) provienen del IRPF (0,4pp) y los 0,3 restantes del IVA, Impuestos Especiales y otros. Esta cifra sería sensiblemente más alta si incluimos, siquiera en parte, los 0,2 puntos de PIB que ha aumentado la recaudación por el aumento del tipo efectivo medio del IRPF.
En el acumulado 2019-2025, Hacienda ha recaudado a través del IRPF 2 puntos de PIB sólo por el efecto de la inflación. En el caso del IVA ha sido de 1,3 puntos y en el impuesto de Sociedades fue de 0,5 puntos. Tanto los Impuestos Especiales como otras figuras tributarias no supusieron incremento neto de recaudación por efecto de los precios durante el período.
En total son 3,8 puntos de PIB que, convertido a euros, son 54.218 millones de euros. Todo esto sin contar el incremento de las cotizaciones a la Seguridad Social y aun así la deuda de este subsistema alcanza los 136.176 millones de euros a abril de 2026 según el Banco de España.
Más allá de lo que ocurra en el proceso de tramitación del futuro proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2027, si la recaudación sigue comportándose igual de bien como hasta ahora (lo cual depende de la inflación, más presión fiscal y un flujo de población creciente), el Gobierno no tendrá ningún problema.
Es más, ya ha aprendido desde principios de 2024 a vivir sin la presión de aprobar unas cuentas públicas porque cada año al contar con un mayor volumen de ingresos le permite gastar más, cosa que no ocurriría con un presupuesto prorrogado si la recaudación no subiera tanto como lo hace (en la ejecución hasta mayo, los impuestos directos crecen un 13,8% y los indirectos un 8% interanual).
Tristemente, nadie se acuerda de cuán importante es generar una bolsa de ahorro público suficientemente grande en la fase de desaceleración del ciclo para cuando haga falta. Lo importante es sobrevivir. Y aquí nos hemos hecho unos expertos.
*** Javier Santacruz es economista.