Kevin Warsh ha tomado posesión del cargo de presidente de la Reserva Federal (FED) de USA. Podría decirse que, junto con Trump, va a ser una de las personas más influyentes en la economía mundial.

Por eso, todo el mundo se pregunta si va a ser independiente. La independencia de las decisiones de los bancos centrales de un país -y la FED es el de EEUU- es una de las bases de la estabilidad financiera y monetaria de una economía.

La teoría ortodoxa monetaria dice que hay que evitar que la creación y destrucción del dinero de una economía dependa de las ambiciones del político gobernante, que tiende a forzar la creación de dinero.

La hiperinflación alemana de parte del siglo XX se debió al exceso de circulación monetaria. Y esa hiperinflación ayudo a la aparición de nazismo.

Por eso, las constituciones intentan asegurar, en lo posible, la independencia de los bancos centrales. Es uno de los principios de la creación del BCE (Banco Central Europeo) para dirigir la política monetaria de la zona euro.

Dada la solidez institucional de EEUU es probable que se dé esa independencia formal

Es decir que cualquier sospecha de falta de independencia de la FED, pondría nerviosos a los mercados.

Para tranquilizar a los mercados Warsh en su toma de posesión del cargo aseguró que será independiente; que el apoyo de Trump para su elección no va a condicionar sus decisiones en política monetaria. Es más, el propio Trump le pidió que fuera independiente.

Dada la solidez institucional de EEUU es probable que se dé esa independencia formal.

Warsh no aceptará una orden directa, ni siquiera una insinuación, de Trump sobre qué hacer sobre el tipo de interés básico o el volumen de activos de la FED.

No habrá una dependencia formal y directa de la FED con la Casa Blanca de Washington.

Kevin Warsh puede ser formalmente independiente de Trump, pero no de sus políticas y sus efectos en la inflación y el empleo

Pero lo qué si puede ocurrir, es que las decisiones de Trump obliguen a Warsh a tomar las suyas.

Por ejemplo: en el mes de mayo el índice de la confianza del consumidor de la Universidad de Wisconsin ha bajado a 44,8 PUNTOS. Un nivel que nunca tuvo desde su creación. En un solo mes ha descendido un 10%

Esta pérdida de la confianza del consumidor se debe a la incertidumbre que ha creado la guerra de Irán y las expectativas de inflación derivadas del cierre del estrecho de Ormuz.

Si esos temores de inflación se confirman mucho tiempo, Warsh no tendrá más remedio que subir los tipos de interés o reducir los activos de la Fed vendiendo bonos del tesoro o deuda hipotecaria.

Pero, por otra parte, esas decisiones dependerán de cómo ello afecte a la creación de empleo. Si se destruye empleo y aumenta el paro tendrá que animar la economía bajando los tipos de interés y/o comprando activos.

Porque la FED tiene un doble mandato, controlar la inflación y evitar el desempleo. No como el BCE que sólo tiene el primero, controlar la inflación.

De momento el desempleo en USA es del 4,3% y las demandas semanales de subsidio de paro están bajando. La política económica de Trump mantiene el ritmo de empleo (excepto en adolescentes 16% y afroamericanos 8%, pero esos no le votan).

Así que, hoy por hoy, Warsh no tiene razones para bajar los tipos de interés. Pero tampoco para subirlos, porque lo que hay ahora son expectativas de inflación, no inflación.

Sin embargo, se sabe que la filosofía del nuevo presidente de la FED es moderar los tipos de interés. Lo puede hacer si, a la vez, rebaja los activos de la Fed, retirando dinero del mercado por esta vía. Compensando un efecto con el otro.

¿Qué hará? Dependerá de cuál sea el efecto de las políticas de Trump tanto en inflación como en el empleo.

Kevin Warsh puede ser formalmente independiente de Trump, pero no de sus políticas y sus efectos en la inflación y el empleo. Solo hay que esperar unas semanas para comprobarlo.

Y los movimientos de la Fed dirigida por Warsh nos influirán y mucho al resto del mundo. Así que, además de nuestras preocupaciones locales, no nos olvidemos de él y sus decisiones.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.