Nadie duda que el domingo el centro derecha del PP será el partido más votado. Tampoco que la suma del centro a la derecha será con mucho la mayoría en el parlamento de Sevilla. Las encuestas dan casi seguro el Gobierno de Juan Manuel Moreno, con altas probabilidades de que sea por mayoría absoluta (más de 55 diputados).

Un resultado que hace una decena de años era impensable ¿Por qué se ha producido ese vuelco electoral?

El antiguo partido hegemónico, el PSA-PSOE, ha cometido errores y corrupciones que le han hecho perder el favor del electorado andaluz. No se pueden olvidar los ERE. Pero independientemente de ello ha habido un cambio económico y social que explica aún más el cambio del comportamiento electoral.

La Andalucía del ”señorito del cortijo” y el bracero de la plaza del pueblo esperando que se le contratara, la de las tres primeras partes del siglo XX, casi no existe. Esa composición social ha sido subsumida por otros estratos ciudadanos.

Andalucía es ahora una población de clase media. Compuesta de: pequeños y medianos empresarios, autónomos, propietarios de instalaciones turísticas y hoteleras, agricultores innovadores que aplican técnicas de vanguardia, profesionales de todo tipo, titulados universitarios, incluidos postgrados de Master, funcionarios del Estado, la Junta de Andalucía, las diputaciones provinciales, los ayuntamientos, …y jubilados.

Andalucía se ha convertido en uno de los motores económicos de España

Andalucía se ha convertido en uno de los motores económicos de España. Madrid, Cataluña y Andalucía son los tres polos de desarrollo más dinámicos. La sigue la Comunidad Valenciana, …

En 2024 el PIB andaluz creció en 2,7% y en 2025 el 3,2% por encima de la media nacional. Sus sectores más dinámicos son el turismo, la industria, la exportación, una parte de la agricultura tecnológicamente avanzada y la inversión, nacional y extranjera.

Con el añadido de un fuerte núcleo de empresas tecnológicas. Málaga es ejemplo de que hay políticas que pueden impulsar una economía moderna y eficiente.

A este crecimiento económico se añade una seguridad ciudadana (empañada por el narcotráfico de la costa) y unos servicios públicos a nivel europeo. Es decir, que la “calidad de vida” general de la población está muy por encima de la media mundial. Hay universidades, hospitales, instalaciones deportivas, infraestructuras de transporte aceptable, a pesar de la desidia del gobierno de Sánchez en los ferrocarriles y las carreteras.

Por encima de todo ello hay una riqueza cultural impresionante. Tanta que impregna a toda España. La Feria de Abril de Hospitalet (Cataluña) es el resultado de la migración andaluza hacia el norte del siglo XX.

El desempleo estructural es otra lacra, por ejemplo en Cádiz

En este panorama la imagen del SOC (Sindicato de Obreros del Campo) okupando fincas en verano resulta anacrónica e, incluso, cómica.

Los problemas son: la vivienda, el desempleo y la migración.

La vivienda es una de las dificultades a las que se enfrentan las nuevas generaciones. En Andalucía, como en el resto de España, la diferencia económica entre los ciudadanos es: entre poseer una vivienda o tener que comprarla o alquilarla. Los sueldos de la clase media profesional no dan ni para la hipoteca, ni para el alquiler.

Pero esa clase media no piensa que las políticas de la izquierda vayan a resolver su problema de vivienda. Al contrario, cuanto más se aplican, más se encarece. Encima una parte de esa clase media, que tiene más de una vivienda, ve peligrar su propiedad por esas políticas.

El desempleo estructural es otra lacra, por ejemplo en Cádiz. Pero está en baja en el resto de Andalucía.

La migración (necesaria para el sistema económico) es otro factor complejo. Ningún partido tiene soluciones claras, salvo los partidarios de medidas discriminatorias difíciles de aplicar.

Es más, las fuerzas electorales de izquierda ofrecen soluciones que se han demostrado complicadas. La regularización masiva anunciada por el gobierno Sánchez tiene sospechosas razones populistas (¿electorales?) y parte de la clase media andaluza está en contra de ello.

Por todas estas razones el electorado andaluz se decantará por el centro-derecha y la derecha. El viento va a favor de Moreno Bonilla. Aunque la mayoría absoluta dependa de los restos electorales de la ley D'Hondt, las tendencias económico-sociales le apoyan.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.