Sector asegurador

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Opinión

La incertidumbre redefine las prioridades del sector asegurador

Carlos Martín
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El sector asegurador afronta una nueva etapa marcada por una combinación de volatilidad estructural, presión competitiva y transformación tecnológica acelerada. Así, la incertidumbre geopolítica, la fragmentación comercial, la inflación y los cambios regulatorios ya no son factores coyunturales, sino elementos que configuran el entorno operativo de forma sostenida.

En este contexto, la agenda estratégica de las aseguradoras exige mayor claridad en la asignación de capital, disciplina operativa y foco en aquellas palancas que realmente generan valor.

El informe 2026 Global Insurance Outlook de EY analiza cómo estas dinámicas están redefiniendo las prioridades del sector. Esta edición sitúa a las compañías en un entorno no lineal, acelerado, volátil e interconectado, donde, según el IMF, el 56% de los CROs identifica la geopolítica como uno de los tres principales riesgos a tres años y el crecimiento global previsto se ha revisado al 2,8%, frente al 3,3% anterior. 

La volatilidad no es puntual. La fragmentación comercial, los aranceles y la evolución regulatoria presionan el crecimiento de primas y estrechan las vías de expansión para muchas entidades.

El 73% de los CEOs, de acuerdo con la encuesta CEO Outlook de EY-Parthenon, considera crítico o muy importante repensar el enfoque de transformación ante los efectos interconectados de shocks externos, lo que confirma que la adaptación estratégica no puede posponerse. 

La gestión del ciclo exige mayor agilidad en la modelización de escenarios, en la asignación de recursos y en la gestión del desempeño

En este escenario, la gestión del ciclo exige mayor agilidad en la modelización de escenarios, en la asignación de recursos y en la gestión del desempeño. El foco se desplaza hacia lo que las compañías pueden controlar, reforzando la disciplina en capital, porfolio y ejecución.

El entorno competitivo también se está reconfigurando. Los proveedores de capital alternativo y actores no tradicionales ganan peso en el sector, aprovechando ventajas en eficiencia de capital, originación y gestión de datos.

Según los datos que recoge el informe, el capital alternativo en reaseguradoras alcanzó 121$bn en el primer semestre de 2025, nuevo récord, tras situarse en 115$bn en 2024 y 108$bn en 2023. Además, el 90% de los activos gestionados vinculados a alianzas en el sector asegurador está controlado por firmas de activos alternativos, frente al 15% en 2014. 

Este movimiento incrementa la presión competitiva y, al mismo tiempo, abre oportunidades de colaboración para liberar capital, reducir exposiciones de larga duración y reforzar la gestión de activos y pasivos.

Por otra parte, la transformación tecnológica entra en una nueva etapa. Tras una fase inicial centrada en pruebas piloto, la prioridad pasa ahora por generar valor tangible.

La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, se consolida como otro vector decisivo

Entre el 55% y el 80% de los consumidores afirma haber utilizado herramientas de IA para contratar seguros, y el 90% de las aseguradoras prevé incrementar su inversión en esta tecnología, con un 75% priorizando suscripción y siniestros. 

En España, el 77% de los altos directivos señala que la IA ya ha mejorado la productividad en sus organizaciones, según el EY European AI Barometer 2025. 

La clave ya no es experimentar, sino escalar casos de uso con impacto real y reforzar la gobernanza del dato en un entorno de rápida evolución tecnológica.

De cara a 2026 y 2027, el sector asegurador afronta cinco prioridades estratégicas que marcarán su capacidad para reforzar la resiliencia y sostener su competitividad en un entorno cada vez más exigente.

En primer lugar, resulta clave redefinir la estrategia de capital, producto y crecimiento, delimitando con mayor precisión dónde competir, cómo asignar el capital en función del nuevo mapa de riesgos y cómo reforzar la disciplina en la gestión del porfolio, el reaseguro y la modelización.

A este esfuerzo se suma la necesidad de avanzar hacia una orientación integral al cliente, incorporando su conocimiento no solo en el diseño de productos, sino también en las decisiones estratégicas y operativas. Ello implica rediseñar propuestas más modulares, ampliar segmentos objetivos y adaptar los canales de distribución a hábitos y expectativas en rápida evolución.

El contexto de altos costes obliga, además, a una recalibración profunda del modelo operativo. La eficiencia, la flexibilidad y la colaboración pasan a ser palancas fundamentales, en un momento en el que la reducción de costes ya no puede abordarse de forma aislada, sino ligada a procesos de transformación más amplios.

La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, se consolida como otro vector decisivo. El reto ya no reside en experimentar, sino en desplegar soluciones avanzadas con un caso de negocio claro, reforzando al mismo tiempo la calidad del dato y los marcos de gobernanza necesarios para generar valor de forma sostenible.

Por último, ninguna transformación será viable sin poner el foco en el talento y la cultura. Definir prioridades claras, secuenciar las iniciativas con hitos medibles y fortalecer la gestión del cambio se convierte en una condición indispensable para ejecutar con éxito la agenda estratégica.

En un contexto en el que la incertidumbre ha pasado a ser una condición estructural, la diferencia no estará en reaccionar más rápido, sino en decidir mejor. Las aseguradoras que logren combinar claridad estratégica con rigor en la ejecución estarán en mejor posición para preservar su relevancia y capacidad de crecimiento en los próximos años.

*** Carlos Martín, socio responsable de Seguros de EY.