Trump como todo promotor inmobiliario cada vez que actúa lo hace en modo negociación. Puede decir una cosa hoy, retractarse mañana para manifestarse de otra forma a la media hora. Mueve sus cartas para ver cómo reacciona el contrario y actúa según esa reacción.
En el caso de Irán la negociación es compleja. Los persas, como orientales, creen que los acuerdos son, en el mejor de los casos temporales; que cuando cambian las circunstancias se deben renegociar. Es más importante la palabra que lo escrito. Palabra que sólo es válida en la medida que hay confianza entre las partes.
Sin embargo ¿cómo confiar en quien cambia de posición continuamente? ¿Es su palabra señal de un acuerdo? ¿O, en realidad, un acuerdo no es sino un paso, el inicio del camino o algo para despistar?
Podríamos decir que Trump con los ayatolás ha encontrado un contrincante a su medida. Los dos son igual de maniobreros, igual de poco confiables en la negociación. Ni los acuerdos firmados son garantía de ejecución.
Por eso, las palabras de Trump no es que se las lleve el viento, es que son viento.
Nadie sabe si acabará la guerra entre EEUU e Irán; ni cuándo, ni cómo.
En consecuencia nadie sabe si acabará la guerra entre EEUU e Irán; ni cuándo, ni cómo.
Por eso, la amenaza de Trump de salirse de la OTAN hay que tomarla en un contexto de interinidad total.
Pero ¿y si Trump cumpliera su amenaza?
Para empezar, es muy probable que si EEUU deja la OTAN, también decidiera abandonar Ucrania a su suerte ¿Estaría la UE dispuesta a apoyar a una Ucrania sin la ayuda de EEUU?
¿Estarían los 27 de acuerdo en desangrar sus economías y poner sus ejércitos para frenar a Putin y desalojarlo del Dombás? Es dudoso que todos los estados miembros de la UE estuvieran de acuerdo en la ayuda militar a Ucrania-Oeste. Hungría podría estar en desacuerdo y algún otro Estado también.
La salida de Trump de la OTAN sería el golpe definitivo al tablero de juego salido después de la segunda guerra mundial
Los líderes que se han manifestado contrarios a la guerra de Irán, en parte por presión de su opinión pública, ¿estarían dispuestos a jugársela contra Rusia? Una Rusia cuya capacidad de resistencia se ha mostrado infinita a lo largo de la historia. Nunca ha sido vencida y menos aún dentro de su territorio.
¿Veríamos a Sánchez enarbolando la bandera de la lucha armada? ¿Podría mantener un gobierno con Sumar y los variados apoyos parlamentarios que le sustentan, algunos financiados en su tiempo por Rusia?
¿Cómo quedaría el flanco sur de Europa con Marruecos, aliado fiel de EEUU?
Si las Fuerzas Armadas americanas abandonan las bases de la península para trasladarlas, por ejemplo, a Marruecos, ¿cuánto tardaría Mohamed VI en reclamar Ceuta y Melilla, las Chafarrinas o el islote de Perejil?
En el Mediterráneo oriental probablemente Turquía establecería una relación especial con EEUU desguarneciendo a Grecia, y los países del este europeo. Sus intereses bélicos frente a Rusia o Irán así se lo aconsejarían.
El gasto militar de los miembros de la UE se dispararía país por país o bien habría que pensar en un ejército común más eficiente ¿Quién sería su comandante en jefe? Habría que pensar en una elección directa de un Presidente europeo con poderes en política exterior.
Todo ello con la incógnita de cuál sería realmente la decisión de Inglaterra ¿UK se alinearía con el continente o tendría una postura ambigua? Su primer ministro ahora quiere liderar una coalición de 35 países para actuar sobre el Estrecho de Ormuz (¡sin España!).
La salida de Trump de la OTAN sería el golpe definitivo al tablero de juego salido después de la segunda guerra mundial.
En Oriente Medio, Israel debería negociar un nuevo estatus quo ¿Con Turquía y los países sunitas del golfo con la mediación de EEUU?
El mundo sería distinto.
Toda esta incertidumbre juega a favor de una China que aspira a ser un protagonista imprescindible en ese nuevo tablero. Xi Jinping espera en la puerta de su casa a que pase el cadáver del modelo pre-trump para tomar decisiones.
Es lo que puede pasar si Trump cumple su amenaza. Aunque también puede pasar que no la cumpla, de momento nadie lo sabe. Puede que ni el mismo.
** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.