Ahora que el PP y VOX están en la negociación de construir un gobierno en Extremadura, deberían incluir buscar el mantenimiento de la central nuclear de Almaraz en su programa de gobierno conjunto.
No se trata de una competencia autonómica en estricto sensu. Es algo como las competencias impropias de los ayuntamientos. No le corresponden por razones legales, pero sus ciudadanos se los piden.
La central eléctrica nuclear de Almaraz tiene dos facetas: la nacional y la autonómica.
El mix eléctrico español necesita la generación de energía de origen nuclear porque las centrales de esta modalidad son fiables, estables y de bajo coste.
Son fiables porque se sabe que están disponibles a requerimiento de la demanda. Las fuentes renovables de energía son inestables, porque dependen de los fenómenos naturales (sol y viento) que no controlamos. La energía eléctrica de origen nuclear está disponible cuando se necesita para cubrir los valles de producción de las renovables.
Un sector privado que está dispuesto a responder con eficiencia y seguridad
Son seguras porque la tecnología española garantiza que sus fallos se corrijan automáticamente.
Además, producen energía barata, más aún cuando su periodo de amortización ya ha transcurrido.
Encima reducen la emisión total de CO2 del sistema eléctrico.
En un país en el que el aumento de la población somete los servicios públicos a un estrés creciente, todo lo que sea asegurarlos es una medida prudente. Lo hemos visto en el transporte ferroviario; lo sentimos en el terrestre; lo notamos en la sanidad; en la educación; … También lo vimos en el “apagón” y en la rapidez de reposición del suministro
La energía nuclear es una fuente de gestión privada, lo que reduce la responsabilidad de las Administraciones publicas. Un sector privado que está dispuesto a responder con eficiencia y seguridad.
Pero la central de Almaraz también cumple una función regional y, más aun, comarcal
Por eso su regulación es una competencia nacional.
Pero la central de Almaraz también cumple una función regional y, más aun, comarcal.
De manera directa e indirecta mantiene unos 4.000 puestos de trabajo. Podría calificarse como la principal industria de la zona. Porque son puestos de trabajo de alta calificación. Se calcula que aporta el 5% del PIB de Extremadura.
Teniendo en cuenta que si hoy en día se quiere instalar una central nuclear nueva sería muy difícil conseguir la aceptación por parte de cualquier población, tener una zona a favor es toda una bendición.
A la vista de estas dos favorables facetas, nacional y comarcal, lo sorprendente es que el Gobierno del presidente Sánchez no haya aprobado ya la extensión de la vida útil de la central nuclear de Almaraz ¿Qué razón hay para no hacer esta extensión de su vida útil?
Da la impresión que la única razón para que el Gobierno quiera cerrar su funcionamiento de la central nuclear de Almaraz es el empecinamiento ideológico. Absurdo cuando hasta la Unión Europea ha incluido las centrales nucleares en la energá verde. Un verde claro.
Extremadura tiene a su favor también la posición de la patronal eléctrica española y de las empresas gestoras de la central.
Por eso, en el acuerdo de gobierno posible entre el PP y VOX en Extremadura, el comprometerse a empujar el mantenimiento de la central nuclear de Almaraz es de sentido común.
No es su competencia. Sin embargo se sabe que la Generalitat de Cataluña es partidaria de alargar la vida útil de las centrales de Tarragona ¿Por qué puede el Sr. Illa mantener esa postura y no la Sra. Guardiola?
Al menos tienen algo en lo que seguro que están de acuerdo PP y VOX extremeños. Pues ¡Adelante!
** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.