El Gobierno Sánchez no cree en el mercado. Tampoco en la racionalidad económica. Sólo en acaparar poder y dinero ¿socialistas?

Desde que el premio Nobel Coase y el académico Williamson describieron las dos maneras de actuar en economía, el mercado y la jerarquía racional, quedó claro que, según las circunstancias, una de las dos debe inspirar las decisiones económicas.

El mercado es más eficiente si las transacciones son simples y sus costes bajos. Si hay transparencia y la negociación es sencilla. Si hay muchos compradores y vendedores y los precios se marcan por la confluencia justa de demanda y oferta.

La jerarquía, las decisiones usando la racionalidad, es mejor en caso contrario. Cuando las negociaciones son complejas, sus costes se elevan, hay pocos compradores y vendedores, en los mercados oligárquicos o en las estructuras internas.

Qué el Gobierno Sánchez no cree en el mercado lo demuestra su obsesión equivocada en el tema de la vivienda. En la vivienda hay muchos compradores y vendedores, las negociaciones son simples. Basta dejar funcionar sus leyes para que, a largo plazo, el mercado se autorregule. 

El Gobierno tampoco cree en la racionalidad económica

Dejar que funcione el mercado en vivienda es liberalizar el suelo, eliminar restricciones de todo tipo, las administrativas por supuesto (olvidarse de la religión ecológica, por ejemplo). Desalojar okupas (que distorsionan el mercado), …

Pero no, el ministerio de la Vivienda en lo único que piensa es en regular los precios. El resultado ya lo tenemos. Una contracción de la oferta y precios al alza.

Pero el Gobierno tampoco cree en la racionalidad económica, cuando la jerarquía debe funcionar. Lo hemos visto en el caso de la fracasada fusión del BBVA/Sabadell.

Al final, lo quiera o no aceptar el Banco de Sabadell, se ha quedado en un banco regional en manos de una burguesía local. ¿Cuánto va a durar? Con la fusión, la suma de BBVA/Sabadell hubiera permitido dar saltos a la dimensión europea, que necesita bancos potentes a nivel internacional.

Lo mismo que se necesitan empresas de defensa importantes. En España y en Europa. La integración de Escribano en Indra no sería sólo una operación financiera. Es una operación de integración vertical de la producción. Indra es software, mientras que Escribano es hardware.

Si para contentar a los socios catalanes y tener su voto en el Congreso, hay que impedir la fusión BBVA/Sabadell. Se hace

La infantería moderna va motorizada. En vehículos con sistemas electrónicos de precisión. La suma de Escribano-Indra es racional. Parecía que el Gobierno estaba a favor. ¿Por qué ahora está en contra?

Tanto en un caso, como en el otro, las razones de la decisión del Gobierno son de poder. Pascal dijo aquello de “hay razones del corazón que la razón no entiende”. Pues el autor de “Manual de Resistencia”, el presidente Sánchez, parece que ha sentenciado que “hay razones del poder que la razón no entiende”.

Este gobierno no atiende a la racionalidad que exigen compañías más grandes para competir a nivel mundial. Sólo busca tener más posibilidades de mantenerse en la Moncloa y colocar miembros remunerados en los órganos de poder de las empresas. Empresas que ellos denominan estratégicas.

Si para ampliar su poder hay que utilizar el dinero de los españoles a través de la SEPI, como en Telefónica. Se hace. 

Si para contentar a los socios catalanes y tener su voto en el Congreso, hay que impedir la fusión BBVA/Sabadell. Se hace. 

Si para mantener puestos en el consejo de administración de Indra, que por cierto maneja los datos en las elecciones, hay que impedir la absorción de Escribano. Se hace.

Ni mercado, ni jerarquía. Ni el liberal Adam Smith, ni los economistas Coase y Williamson. ¿Es el presidente Sánchez doctor en economía?

Lo terrible de estas decisiones es que la vulneración de las leyes del mercado, cuando hay que respetarlas, y el ataque a la racionalidad económica, cuando debe primar, tienen efectos a medio y largo plazo que se pagan. Las pagaremos los españoles.

Pero la ocupación del poder tiene efectos a corto plazo para el Gobierno. El más inmediato es la remuneración en puestos de poder. Para eso está utilizando este gobierno la SEPI, Telefónica, Indra…

El cinismo es que todo se cubre con la frase: empresa estratégica. Cuando en el fondo la razón es poder y dinero.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.