Fabricación de cosméticos

Fabricación de cosméticos

Opinión

La industria de la belleza encarna la reindustrialización competitiva que reclama Davos

Juan Alonso de Lomas
Publicada

Tras la clausura del Foro Económico Mundial de Davos 2026, el balance deja un diagnóstico claro y relevante para nuestro continente. El último informe de McKinsey, 'Transforming Europe: Bold moves to lift a continent', ha revelado que Europa se enfrenta a una brecha de inversión de 1,2 billones de euros anuales para recuperar su competitividad.

Hablamos de una meta ambiciosa (un 50% superior a la estimada anteriormente por el informe Draghi) y subraya que el tiempo de los diagnósticos ha terminado, y que, sin un golpe de timón, podría correrse el riesgo de caer en un estancamiento secular con crecimientos del PIB de apenas el 1%.

En este contexto, necesitamos "movimientos audaces" y sectores que lideren. Y es aquí, en medio de esta búsqueda de autonomía estratégica, donde debemos mirar hacia donde Europa ya gana.

Existe una industria que no necesita promesas de futuro porque ya cumple con los deberes del presente. Y esa es la industria de la belleza.

Nuestro sector representa exactamente ese tejido industrial fuerte, exportador e innovador que McKinsey pone como referencia. Hablamos de un gigante que aporta 180.000 millones de euros al PIB de la UE, una cifra equivalente a la economía combinada de Croacia, Eslovenia y Estonia.

No es casualidad que Europa siga siendo la región que lidera la innovación cosmética mundial

Lejos de la brecha que sufren otros sectores, aquí Europa mantiene una hegemonía indiscutible, puesto que somos el principal exportador mundial de cosméticos y sede de 5 de las 7 mayores compañías globales.

Este éxito comercial responde a una urgencia estructural que también sobrevoló los debates en Suiza: la necesidad de que Europa escape de la 'trampa de la tecnología media'. Mientras los expertos alertan de que el continente ha perdido terreno en la revolución digital de consumo, nuestra industria demuestra que Europa sí es capaz de liderar la siguiente gran ola, esa en la que convergen la biotecnología, la inteligencia artificial y la sostenibilidad.

No es casualidad que Europa siga siendo la región que lidera la innovación cosmética mundial, un activo intelectual que transforma materias primas en productos de alto valor añadido y blinda nuestra soberanía industrial frente a la deslocalización

Si nos acercamos aún más, España es el mejor exponente de este éxito, demostrando que la reindustrialización competitiva es posible. Nuestro país se ha consolidado como una potencia global, alcanzando el hito de ser ya el 2º exportador mundial de perfumes, por delante de sectores tan emblemáticos de nuestra "Marca España" como el vino, el calzado o el aceite de oliva, según recoge nuestro informe de Esencialidad de la Belleza, presentado hace unos meses.

Las cifras son rotundas: en 2024, nuestras exportaciones batieron récords, alcanzando los 9.589 millones de euros, con un crecimiento del 23%. Mientras la economía nacional crecía, el consumo en nuestro sector lo hacía al doble de velocidad (+7,7%), evidenciando una resiliencia a prueba de ciclos.

En España, el sector de la belleza apoya más de 300.000 empleos y lideramos el cambio social

Este liderazgo es fruto, principalmente, de la inversión. Precisamente la receta que Europa necesita. En L'Oréal Groupe, la innovación siempre ha estado en nuestro ADN: es el motor que impulsa nuestro crecimiento y la clave para mantener nuestra competitividad en un entorno global cada vez más exigente. Entendemos que la belleza del futuro es, principalmente, tecnológica.

Por eso somos la compañía que más invierte en I+D del sector: más de 1.300 millones de euros en 2024, con un ejército de 4.000 investigadores y 8.000 expertos en tecnología e IA en todo el mundo. Esta apuesta se traduce en capacidad industrial real, también en nuestro país, con nuestra Fábrica Internacional de Productos Capilares en Burgos.

La planta de Burgos es el ejemplo real de esa "autonomía industrial" que anhelamos. Desde allí producimos un millón de productos al día, exportando el 92% a más de 50 países.

Y lo hacemos demostrando que la competitividad económica y la excelencia medioambiental son un binomio inseparable, ya que nuestra fábrica es neutra en carbono desde 2015 y pionera mundial como fábrica "Waterloop", reciclando el 100% del agua de sus procesos.

Finalmente, la competitividad europea no puede entenderse sin el capital humano. En un continente preocupado por el empleo, nuestro sector sostiene 3,2 millones de puestos de trabajo en Europa, más que el transporte aéreo.

En España, el sector de la belleza apoya más de 300.000 empleos y lideramos el cambio social: el 56,6% de los puestos directivos en nuestro sector están ocupados por mujeres, rompiendo techos de cristal que en otras industrias permanecen.

El modelo de éxito lo tenemos en casa. La industria de la belleza ofrece el mapa de ruta a través de la ciencia de vanguardia, fábricas sostenibles conectadas al mundo y una vocación exportadora inquebrantable. Si Europa busca su futuro, la belleza ya le está mostrando el camino.

***Juan Alonso de Lomas, CEO de L'Oréal Groupe para España y Portugal.