“Thought you'd never miss me 'til I got a fat city address” David Lee Roth.
El Gobierno de Sánchez ha contado con el mayor estímulo fiscal y monetario de la historia y decenas de miles de millones de euros en fondos europeos. Pues bien, el resultado de su “cohete” es que en España aumenta la pobreza. Eso sí, baja la desigualdad porque el sanchismo solo sabe igualar a la baja.
El economista Antonio Nogueira Leite mostraba la evidencia de la falacia del “cohete” en sus redes. Desde 2019, el PIB de España ha aumentado un 10,6%. Sin embargo, a pesar de los miles de millones de fondos europeos y el récord de turismo, el crecimiento no se debe a que cada persona produzca más.
Disminuyó un 1,7% entre el cuarto trimestre de 2019 y el mismo periodo de 2025, ya que la población activa creció un 12,5% y el PIB solo el 10,6%. “El reciente rendimiento económico es un mito. Como siempre, la Comisión no se percató de ello” afirma, correctamente.
España era el sexto país de Europa en tasa de riesgo de pobreza en 2019 y ahora es el tercero junto a Grecia, según Eurostat. Enhorabuena. El socialismo siempre iguala a la baja.
El 8,5% de la población manifestó llegar a fin de mes con “mucha dificultad” en 2025
El Gobierno se vanagloria de que el ingreso mínimo vital (IMV) ya llega a 798.312 hogares, un aumento del 18,8% con respecto a 2024. Más pobres subvencionados y dependientes.
La pobreza real, la carencia material severa, ha aumentado con Sánchez.
La tasa de carencia material severa era del 7,7% en 2019 y hoy, con una población mucho mayor, es del 8,1% según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE.
El propio INE refleja que el dato de tasa AROPE, población incluida en al menos uno de los tres criterios del riesgo de pobreza o exclusión social por componentes, sigue por encima del 25% en un 25,7%, cuando en 2019 era del 25,3% armonizado.
El 8,5% de la población manifestó llegar a fin de mes con “mucha dificultad” en 2025. En 2018 era el 7,8%.
Lo triste de España es que nos acostumbramos a un país empobrecido, con infraestructuras demolidas, servicios públicos deficientes y expoliado a impuestos
El 36,4% de los españoles no tuvo capacidad para afrontar gastos imprevistos, frente al 35,8% del año 2024. Era el 33,9% en 2018.
Si se toma como referencia la UE‑27 o economías comparables de renta y tamaño medio-alto (Francia, Alemania, Italia, Portugal, etc.), la reducción de AROPE desde 2019 ha sido más intensa que la de España y el nivel es claramente inferior al de nuestro país en 2024.
Por eso, España ha escalado posiciones en el ranking de tasa de riesgo de pobreza en vez de mejorar. La afirmación de que España ha reducido menos la pobreza que sus países comparables desde 2019 está perfectamente respaldada por los datos de Eurostat y las tasas de AROPE.
Esto tras despilfarrar 400.000 millones de estímulo fiscal, ingresos fiscales récord y decenas de miles de fondos europeos.
El ingreso medio por persona alcanzó los 15.620 euros en 2024. En la ECV el “ingreso medio por persona” se mide en euros corrientes del año de referencia de la renta, sin deflactar por inflación ni expresarse en precios constantes. Por lo tanto, el ingreso medio por persona apenas ha variado en términos reales y menos en términos reales netos desde 2019.
Lo triste de España es que nos acostumbramos a un país empobrecido, con infraestructuras demolidas, servicios públicos deficientes y expoliado a impuestos y tienen la desvergüenza de venderlo como un cohete.
La economía española está dopada por inmigración, gasto público y fondos europeos, y no se ha aprovechado nada de ese viento de cola o del récord de turismo para llevar a cabo reformas de calado. Solo se han hecho contrarreformas.
A ello se une la despreciable propuesta de Sánchez de amordazar a medios y ciudadanos con una ley de censura y propaganda que persiga lo que ellos decidan que es contenido ilegal y de odio. Por supuesto, el Gobierno no considera ilegal ni odio apelar a barrer a la derecha, a expulsar a los discrepantes, jalear a terroristas y dictaduras.
El Gobierno se felicita por tener una población cada vez más dependiente y subvencionada porque su objetivo no es el progreso sino el control.