La presidenta del Santander, Ana Botín, y el presidente de BBVA, Carlos Torres. Europa Press
Aunque los tipos de intervención del BCE llevan ya ocho recortes desde los niveles de septiembre de 2023 (2 puntos porcentuales el de la facilidad de depósitos, del 4% al 2%), el margen con el que intermedia la banca en España permite mantener la rentabilidad en un nivel “saludable” que supera el coste de captar capital.
No obstante, ya se ha producido una ligera caída en el margen y en la rentabilidad en 2025. Pero gracias además a una elevada eficiencia en la gestión, la banca española sigue gozando de buena salud.
Los datos más recientes disponibles hasta el tercer trimestre de 2025 en el negocio en España sitúan la rentabilidad del capital (ROE) en el 12,8% (dato de los últimos cuatro trimestres), algo por debajo del 13,2% del año anterior. La bajada de tipos de interés ha impactado en el margen de intermediación, que ha caído 15 puntos básicos (pb) para situarse en el 1,28% del activo.
Es una caída que se ha traslado al margen bruto (que incluye otros ingresos distintos al cobro de intereses, como las comisiones o los resultados de operaciones financieras), que ha caído 20 pb, hasta el 2,35%. Como los costes operativos medios se han mantenido en este último año y el margen bruto por unidad de activo ha caído, eso implica que a la banca le cuesta algo más generar ese margen, lo que ha supuesto una reducción de la eficiencia, cuya ratio se sitúa en el 41%.
Un elemento positivo a destacar es la caída que se ha producido en la ratio de morosidad del crédito, que de septiembre de 2024 a octubre de 2025 ha tenido una reducción de 54 pb, para situarse en el 2,75%. Es una tasa que regresa al nivel que tenía a mediados de 2008, cuando apenas se había dejado sentir el impacto de la gran recesión. Gracias a esta caída de la morosidad, las necesidades de provisiones son menores, lo que afecta positivamente a la rentabilidad.
Esta visión positiva que se desprende del análisis del negocio de la banca en España también se da cuando se analizan los grupos bancarios consolidados, que incluyen el negocio de la banca en el exterior.
En este caso, con datos de la EBA (Autoridad Bancaria Europea, en sus siglas en inglés) la rentabilidad de la banca española (que no en España) es mayor (14,9% vs 12,8%) y no ha caído en el último año, y eso que se ha producido en un contexto en el que también se ha recortado en 23 pb el margen de intereses, aunque se sitúa en un nivel muy superior al que tiene en el negocio doméstico (2,6% vs 1,28%).
El diagnóstico de la salud de la banca española mejora cuando tenemos en cuenta la resiliencia que tiene para hacer frente a un escenario macroeconómico adverso
Ese nivel de rentabilidad financiera del 14,9% más que duplica al de países como Alemania (7,3%) y Francia (6,9%), a lo que no es ajeno el mayor vigor que presenta el crecimiento de la economía española.
En los grupos consolidados, la ratio de eficiencia operativa es del 42,3%, situándose prácticamente en el mismo nivel que un año antes. También se ha reducido la tasa de morosidad hasta el 2,2%, nivel inferior al que tiene en el negocio en España.
¿Son estos datos una buena carta de presentación del sector bancario español? La respuesta es sí, cuando se comparan con los de la banca europea (UE-27) en términos de rentabilidad, eficiencia y liquidez.
Así, los datos más recientes de septiembre de 2025 muestran que la banca española es más rentable (14,9% vs 10,7%, a lo que contribuye el mayor margen con el que intermedia: 2,6 vs 1,6%), más eficiente (ratio de eficiencia del 42,3% vs 52,3%), y presenta mayores ratios de liquidez (tanto el que contempla un horizonte de un mes como de un año a la hora de comparar los activos líquidos disponibles para hacer frente a necesidades de liquidez).
Donde la comparativa no es tan buena es en la tasa de morosidad (2,2% vs 1,6%) y en la solvencia (13,3% vs 16,3% en la ratio CET1), si bien a la hora de interpretar este último resultado hay que tener en cuenta el mayor uso que tiene en la banca española la medición del riesgo en base al modelo estándar que penaliza ese riesgo.
El diagnóstico de la salud de la banca española mejora cuando tenemos en cuenta la resiliencia que tiene para hacer frente a un escenario macroeconómico adverso, como así demuestra el último test de estrés realizado por la EBA en agosto de 2025. Si en ese escenario la banca de la UE vería recortado en 370 pb su ratio CET1, en la banca española el recorte es menor, 204 pb.
Es un impacto más reducido al que tendría lugar en la banca italiana (247 pb), alemana (507 pb) o francesa (515 pb). Detrás de esta menor caída de la ratio CET1 está la mayor rentabilidad de la banca española y su menor exposición al riesgo de mercado.
En resumen, contamos con un sector bancario español rentable, eficiente y con holgada liquidez, y con capital suficiente para absorber pérdidas incluso en un escenario macroeconómico adverso. Con esta buena salud, está en buenas condiciones (en cantidad y precio) para apoyar a empresas y familias, y por tanto, al crecimiento económico.
*** Joaquín Maudos, catedrático de economía de la Universidad de Valencia, director adjunto el Ivie y colaborador del CUNEF.