El segundo mandato de Trump es disruptivo. En un año de presidencia el mundo, no lo conoce “ni la madre que lo parió”. 

Parafraseando a Pilatos con aquello de “lo escrito, escrito está”, lo “hecho, hecho está”. El pasado y el presente son datos, lo importante es visualizar el futuro. 

Como Trump es el dirigente de la mayor economía del mundo y el ejército mejor entrenado y pertrechado, conocer sus posibles intenciones y derivadas es conveniente para intentar ver el futuro, o los futuros, posibles.

En un artículo publicado en este medio titulado “Geoeconomía de Trump” (5/12/2025) traté de describir lo que desde ese punto de vista era previsible. Pero: ¿en qué doctrinas económicas se basa para tomar decisiones?

Entenderlo es complejo, porque Trump parece que se inspira en muchas doctrinas económicas a la vez. Un experto en la historia de esas doctrinas diría que encuentra políticas inspiradas en: el mercantilismo de los siglos XVII y XVIII, el neoliberalismo del XIX, el keynesianismo del XX, el monetarismo de finales del XX y el XXI y la economía de guerra que usaron todos los imperios de la historia. Es la teoría del republicanismo estadounidense del siglo XXI.

El deseo de controlar la Reserva Federal Americana y destituir a su presidente (Jerome H. Powell), hace pensar en que Trump quiere volver al quantitive easing

El mercantilismo apoyaba la defensa de las industrias nacionales para crear riqueza interna. La subida de aranceles y el apoyo a la industria naciente; con ello vigilaba la balanza comercial para que fuera positiva.

También defendía la existencia de colonias organizando su comercio en favor de la metrópoli. Las rondas sobre acuerdos comerciales y la batalla arancelaria de Trump son mercantilistas. Lo mismo que la operación de Venezuela, una política colonial heterodoxa, pero a favor de la metrópoli (EEUU).

El neoliberalismo, junto con la Escuela Austriaca, defendían la limitación del papel del estado en el mercado.  Una consecuencia era la reducción de impuestos para que fuera la iniciativa privada la que moviera la economía. Igualmente, pedían la limitación de los gastos superfluos del Estado en busca de un menor déficit público posible.

Políticas públicas de este tipo se empezaron a aplicar al principio de su mandato con los cortes de subvenciones a ONG’s y otras instituciones (Universidades). Lo que, de paso, servía para desmantelar al “pensamiento políticamente correcto” del Partido Demócrata. 

La duda es si Trump es, o no, partidario del monetarismo controlado de Milton Friedman y su Escuela de Chicago. Según Friedman el dinero creado, y por tanto el tipo de interés de una economía, debe ser lo suficiente para engrasarla, pero sin crear inflación.

El deseo de controlar la Reserva Federal Americana y destituir a su presidente (Jerome H. Powell), hace pensar en que Trump quiere volver al quantitive easing. Regar con dinero el país, como en los primeros años del siglo XXI. Pero es posible que sus asesores le avisen de sus riesgos. A las políticas desregulatorias del monetarismo le siguió la crisis del 2008 de las hipotecas subprime.

Las aspiraciones expansionistas de Trump (Groenlandia, por ejemplo) son una manifestación de “economía de guerra”

¿Y la economía de guerra? Los imperios siempre optaron por crecer territorialmente. Crecimiento que justificaba mantener un ejército (columna vertebral de un imperio) y permitía financiarlo con nuevos impuestos. Cuando pararon su expansión se inició su decadencia.

Las aspiraciones expansionistas de Trump (Groenlandia, por ejemplo) son una manifestación de “economía de guerra”. Economía que incluye la defensa de las fronteras para evitar la entrada de extranjeros, salvo como mano de obra muy controlada en sus primeras generaciones, asimilándolos en las siguientes.

Su política de gasto en defensa propia y de sus aliados, puede considerarse, tanto una economía de guerra, como una política keynesiana que empuja la economía,

De manera que Trump utiliza un popurrí de teorías económicas mezcladas. Es lo que diagnosticaría un experto en la historia de las doctrinas económicas de las economías capitalistas.

La pregunta es si son compatibles entre sí. De momento no es posible dar un diagnóstico certero. Trump lleva solo un año de presidencia. 

Lo que se sabe es que la economía capitalista tiene ciclos cortos con crisis intermitentes y que son las políticas que en el principio hace crecer el PIB, las que luego conducen a una crisis ¿Cuándo será la siguiente y por qué se producirá?  

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.