“Just how deep do you believe? Will you bite the hand that feeds? Will you chew until it bleeds?” Trent Reznor.

El PSOE se enfrenta a las próximas elecciones autonómicas con la tarea imposible de intentar hacer tragar a los ciudadanos la rueda de molino de su acuerdo de privilegios para la burocracia de Cataluña con Esquerra. 

Montero se presenta a las elecciones andaluzas con un programa “irresistible”: expoliar a impuestos a los andaluces, endeudarlos y que la Generalitat de Catalunya sea la más privilegiada, además de dictar desde Barcelona la fiscalidad de los ciudadanos de Andalucía.

El PSOE afirma que todas las comunidades ganan con un modelo que dota de 21.000 millones adicionales a las autonomías. Sin embargo, es falso. No se dotan más recursos a las autonomías, se endeuda todavía más al país.

El socialismo ofrece un espejismo de recursos públicos que solo es más deuda mientras impone una fiscalidad confiscatoria a medida del independentismo depredador.

Cataluña figura sistemáticamente en la cola de España en competitividad fiscal, y es un “infierno fiscal” frente a otras CCAA

Cataluña es un infierno fiscal. Sin embargo, el independentismo que tiene a Sánchez rehén no busca aliviar la carga de los catalanes, sino expoliar a los madrileños, andaluces, y todos los ciudadanos de España. 

Cataluña figura sistemáticamente en la cola de España en competitividad fiscal, y es un “infierno fiscal” frente a otras CCAA. El Instituto de Estudios Económicos sitúa a Cataluña como la comunidad con sistema fiscal menos competitivo, con un índice de presión normativa muy por encima de la media autonómica.

La Fundación para el Avance de la Libertad (IACF) coloca a Cataluña en el último puesto (19 de 19) con una nota en torno a 4,5 frente a más de 7 en Madrid, evidenciando una brecha de casi un 40% en competitividad fiscal. Cataluña encabeza el ranking de presión fiscal autonómica, combinando tipos muy altos en impuestos cedidos (IRPF, Sucesiones, Patrimonio…) con una proliferación de tributos propios que casi ninguna otra región tiene, según el IEE.

Esa asfixiante carga fiscal no ha beneficiado a los catalanes en nada. La inseguridad, pobres servicios públicos y uso del dinero de los contribuyentes para entelequias independentistas son evidencias del expolio que Salvador Illa ha encumbrado y blanqueado.

¿Qué es lo que exige Esquerra? Acaparar todos los recursos que se generan en Cataluña y decidir cuánto aporta a la solidaridad nacional si y solo si se le suben los impuestos a todos los ciudadanos de todas las comunidades autónomas hasta alcanzar el mismo esfuerzo fiscal de Cataluña.

Montero se presenta en Andalucía y el PSOE en otras comunidades con una propuesta que ningún votante puede rechazar (ironía)

Como, además, Esquerra y PSC tienen como objetivo continuar elevando el esfuerzo fiscal de los catalanes, es un sistema de expolio y centralización fiscal a cambio de más deuda, no de más recursos.

Montero se presenta en Andalucía y el PSOE en otras comunidades con una propuesta que ningún votante puede rechazar (ironía): subir masivamente los impuestos a los andaluces para que sea un infierno fiscal como Cataluña y, cuando pase, endeudar a España todavía más, en un año en el que el estado ya anuncia emisiones netas adicionales de 55.000 millones de euros. Todo ello para que Sánchez siga en la Moncloa con los votos de Esquerra.

Por supuesto, ninguna comunidad autónoma más que Cataluña ha aprobado esta aberración. En el Consejo de Política Fiscal y Financiera, todas las comunidades autónomas, salvo Cataluña, rechazaron en bloque el nuevo modelo, incluidas comunidades gobernadas por el PSOE.

Montero ha incluido una trampa en su propuesta. Hacienda ha planteado la adscripción al nuevo modelo como “voluntaria”, permitiendo a cada comunidad elegir entre el sistema actual y el propuesto. Es para partirse.

Así, Cataluña elige el nuevo modelo, el resto lo rechaza, y se impone el modelo de privilegio a la burocracia catalana de facto. “Voluntario”.

El PSOE tiene un gran problema a la hora de presentarse a las elecciones, sean autonómicas o nacionales. La debilidad de Sánchez y su dependencia de los independentistas y la ultraizquierda es tan evidente que sus mensajes de moderación, redistribución, solidaridad e igualdad no se los cree nadie que no tenga un incentivo económico en perpetuar el sanchismo. 

El pacto PSOE–ERC sobre la financiación singular de Cataluña no solo compra todos los mensajes del independentismo e institucionaliza el privilegio. El acuerdo implica más deuda pública y mayor presión fiscal a medio plazo.

​La factura combinada de condonar deuda autonómica y entregar la financiación ligada a acuerdos con Cataluña alcanza unos 104.000 millones, que asume en gran parte el Estado, elevando su endeudamiento. Desde la AIReF a Funcas o Fedea, la evidencia del acuerdo es la de un incentivo a la irresponsabilidad fiscal.

El acuerdo entre ERC y PSOE es firmar la independencia de facto, pero tirando de la tarjeta de los contribuyentes de toda España.

​Los informes técnicos remitidos al Senado reflejan que el esquema erosiona la recaudación disponible para la Administración central, lo que obliga a financiar ese “hueco” con nueva deuda o con recortes y aumentos fiscales posteriores.

​La agencia de rating DBRS dice claramente que el pacto fiscal con Cataluña “obligará al Estado a subir impuestos y recortar gasto público” para mantener la sostenibilidad de las finanzas públicas, dado el trasvase de recursos hacia la Generalitat.

​El gobierno presenta este modelo como una profundización del estado autonómico y de la corresponsabilidad fiscal, y ya hemos tenido que asistir al bochornoso intento de Montero de afirmar que no hay ordinalidad, pero se tiende a la ordinalidad, pero solo hay ordinalidad para Cataluña. Todos los análisis de sostenibilidad muestran que el coste se traslada a más déficit estructural, más deuda y mayor carga tributaria.

El sistema que necesita España es un sistema de responsabilidad fiscal real, donde las comunidades autónomas tengan más autonomía sobre los impuestos y responsabilidad total sobre los gastos. El sistema que se propone va en sentido contrario. Cercena la capacidad de gestionar el esfuerzo fiscal y condena al sistema autonómico a una especie de centralismo fiscal decidido desde Barcelona donde las autonomías solo pueden subir impuestos y gastar.

El programa del PSOE para las elecciones autonómicas es fascinante: subir los impuestos a todos, endeudar más a España y entregarle a Esquerra la independencia de Cataluña financiada por todos. No se preocupen, amigos lectores de izquierda, que seguro que les dirán que merece la pena porque así sigue Sánchez y no gobierna la derecha.