“El fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo con más inteligencia” (Henry Ford).

Para que una sociedad prospere y se olvide de recetas marxistas inútiles, es vital que haya una clase media amplia. Es decir, la gente debe tener algo que preservar porque se lo haya ganado con esfuerzo.

Hay niveles de desigualdad razonables. De hecho, la equidad extrema es desincentivadora e inservible porque siempre hace falta que haya personas que arriesguen su capital y generen empleo. Lo expliqué con algo de detalle en mi columna Nivel óptimo de desigualdad y tipología de ricos.

En los países desarrollados, y sobre todo en Europa, el problema tributario radica a mi juicio en un exceso de recaudación destinada a un estado del bienestar elefantiásico. En nuestra hermana Hispanoamérica, el problema es otro: la clase media es reducida y hay demasiada población pobre.

Además, se recauda poco, con lo cual se redistribuye mal y se frena el desarrollo. En mi opinión, también es imperativo para mejorar esto atajar la corrupción y la violencia, pero eso da para otro artículo.

El Banco Mundial ha elaborado un interesante informe invitando a repensar la tributación para impulsar el crecimiento en la región. Hoy trataré de hacer un resumen muy esquemático.

A diferencia de los países desarrollados, que contamos con sistemas basados en una base muy amplia de contribuyentes del impuesto sobre la renta y tarifas competitivas en los impuestos de sociedades, América Latina presenta una estructura que a menudo obstaculiza su propio desarrollo.

Mientras que en las economías avanzadas el impuesto sobre la renta es una fuente de ingresos masiva que incluye a gran parte de la población, en Iberoamérica este impuesto recae sólo en una élite mínima, lo que obliga a los gobiernos a depender excesivamente de impuestos al consumo o a las empresas que frenan la inversión.

1) El desafío: un sistema que frena el crecimiento.

Históricamente, Latinoamérica ha enfrentado falta de espacio fiscal, desigualdad persistente y bajo crecimiento. Los impuestos esenciales (IVA, IRPF, IS e impuesto a la riqueza) representan entre el 70% y el 80% de los ingresos públicos en la región. Sin embargo, la estructura actual prioriza la facilidad de recaudación sobre la eficiencia económica.

Para entender el punto de partida, es vital observar la composición de los ingresos tributarios en América Latina, donde destaca una alta dependencia del IVA y del impuesto de sociedades en comparación con regiones más avanzadas:

Además, el continente lidia con una economía informal masiva, que en países como Bolivia o Guatemala llega al 50% del PIB, limitando severamente la base imponible y la moral tributaria:

2) Transferencias focalizadas: el nuevo motor de la igualdad.

El Banco Mundial propone un cambio de paradigma: la equidad no debe buscarse sólo a través de impuestos progresivos complejos, sino mediante transferencias monetarias focalizadas. Al usarlas, los gobiernos pueden recaudar ingresos mediante impuestos más neutrales y eficientes, y luego redistribuirlos de forma precisa a quienes más lo necesitan.

Este sistema permite que incluso impuestos considerados regresivos resulten en una política fiscal progresiva al ser devueltos a los pobres. Por ejemplo, un tipo uniforme de IVA combinado con transferencias puede reducir la desigualdad de manera más efectiva que las exenciones tradicionales a los alimentos:

3) Impuestos a las empresas: atraer “abejas” productivas.

Iberoamérica tiene algunas de las tarifas del impuesto de sociedades más altas del mundo, con una media del 25%, superando a la OCDE y Asia. Esto ahuyenta a las empresas móviles (“mariposas”) y penaliza la inversión nacional:

El análisis sugiere que las empresas en los países emergentes son extremadamente sensibles a los impuestos debido a la evasión y la informalidad. En lugar de tasas altas que obstaculizan el crecimiento, se deberían reducir estratégicamente para ser competitivos y apoyarse en las grandes empresas como agentes de retención para mejorar el cumplimiento.

4) Impuesto sobre la renta: ampliar la base, no subir los tipos.

En Latinoamérica, el IRPF tiene tipos máximos altos, pero una base imponible muy reducida: sólo el 10% superior de la población paga realmente este impuesto. El problema es que este grupo es muy reactivo y responde evadiendo o trabajando menos ante subidas de tipos impositivos.

Esto se evidencia en la respuesta de los ingresos del IRPF con y sin respuesta conductual, donde se observa que ignorar el comportamiento de los contribuyentes lleva a sobrestimar drásticamente cuánto se recaudará realmente. La recomendación es ampliar moderadamente la base hacia los ingresos medios-altos, siguiendo el ejemplo histórico de EEUU tras la Segunda Guerra Mundial:

5) Riqueza tangible: el potencial de la propiedad.

A diferencia de los activos financieros, que se ocultan fácilmente, los bienes inmuebles son inmóviles y visibles. La paradoja en América Latina es que la riqueza está concentrada en bienes raíces, pero se recauda muy poco con ellos debido a unas valoraciones catastrales obsoletas.

Como muestra la composición de la riqueza bruta de los hogares, en Iberoamérica los activos inmobiliarios dominan la cartera de todos los niveles de ingresos, representando más del 80% del total:

Además, el patrimonio de los multimillonarios como porcentaje del PIB regional es pequeño en Latinoamérica comparado con otras regiones, por lo que gravarlos no es la solución mágica para el déficit fiscal:

El sistema tributario de América Latina es como un pescador que intenta atrapar peces rápidos (capitales móviles) con una red rota, mientras ignora los frutos estables de su propio terreno. La propuesta consiste en dejar de perseguir lo que se escapa y empezar a cultivar de forma eficiente lo que es visible y estable (propiedades e impuestos al consumo), devolviendo parte de la cosecha a los más necesitados para que todo el campo pueda crecer.

Hoy quiero concluir animando a los jóvenes a que emprendan y evolucionen. No hay nada malo en intentar enriquecerse, al contrario, es la base de la prosperidad económica en las economías libres. Hazte rico, sé generoso y no te conviertas en esa clase de persona que es tan pobre que sólo tiene dinero.