Momento en el que Twitter pasó a llamarse X en julio de 2023.

Momento en el que Twitter pasó a llamarse X en julio de 2023. Reuters

Opinión EN EL MOMENTO ADECUADO

No dejen que un charlatán les estropee una buena inversión

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En términos de cuantía, la mayor estafa del periodo digital no se ha producido en un oscuro intermediario de criptomonedas: se ha producido en las redes sociales.

Si sumamos el coste de oportunidad que ha supuesto para cientos de miles de inversores no invertir porque el clickbait que funciona es meterles miedo, la cifra es espectacular.

En economía enseñan que no sólo existe coste en términos de gasto o pérdida en una inversión, existe también el coste de oportunidad. Es fácil de entender: si dejas de invertir y el mercado sube, eso que has dejado de ganar, es decir, eso que te has perdido.

Si además sube de forma espectacular, como ha ocurrido en los últimos diez años -con la única excepción de 2022 y alguna otra corrección que al final ha resultado una gran oportunidad de comprar con descuento- el coste de oportunidad ha sido altísimo.

Está estudiado en psicología, sociología y antropología: pese a que hayamos avanzado mucho en todos los terrenos, los sentimientos más profundos, las reacciones más viscerales, se mantienen en nuestro ADN. Cuando el hombre primitivo salía por la mañana de la cueva en lo que menos se fijaba era en si hacía un buen día. En lo que fijaba su atención era en los peligros, como es lógico.

Nuestro cerebro está cableado para responder mucho más a los estímulos negativos -riesgo y peligro-, que a los positivos

Y quien dice el hombre primitivo, dice durante casi toda la historia, porque la historia de todos los animales es vivir en una peligrosa selva y la del ser humano simplemente es una selva distinta.

Nuestro cerebro está cableado para responder mucho más a los estímulos negativos -riesgo y peligro-, que a los positivos. De ahí el consejo del periodista experto al novato en la famosa película de Billy Wilder Primera plana sea “no dejes que una buena noticia te arruine un titular”.

Como es lógico, esto se ha trasladado a las redes, que no dejan de ser un medio de comunicación. Desde entonces, si quieres generar seguidores o que la gente vea tus vídeos, hay que anunciar que mañana explota la burbuja, que todo está muy caro y que pasado mañana llega la crisis. Acompañado todo ello de miniaturas poniendo cara de susto (en el caso de YouTube).

Por supuesto que explotarán burbujas y habrá crisis, es parte del funcionamiento de los mercados financieros. Pero cada cierto tiempo, no todos los meses. Y sólo cuando hay motivos para ello.

El caso es que, a base de seguir a determinados influencers, la mayoría de los cuales ni invierte ni asesora a terceros, mucha gente vive en un mundo virtual “plagado de cosas terribles que nunca han sucedido”, como dijo el filósofo francés Montagne.

Por supuesto que explotarán burbujas y habrá crisis, es parte del funcionamiento de los mercados financieros, pero sólo motivos para ello

Yo me he sentado con muchos clientes potenciales que venían con la idea de que en estos años las bolsas han ido muy mal. Y es lógico que lo pensaran si en lugar de haber visto la evolución de los índices bursátiles habían estado siguiendo las redes.

Los aranceles iban a traer una inflación brutal a los EEUU. Nadie se planteó que la inflación tiene otros componentes, como el precio de la energía y que el petróleo no hacía más que bajar.

O el precio de los alquileres, ya que allí se les ocurrió que construir más bajaría los precios y es lo que está ocurriendo. O que ningún fabricante se arriesga a perder posición en un mercado como el norteamericano poniéndose farruco y diciendo que, si le ponen aranceles, traslada esa subida plenamente al consumidor y se queda fuera de mercado.

Se insiste en la mala situación geopolítica, pero, aunque ciertamente Trump hace mucho ruido, la realidad es que es la primera vez en mi vida –y ya peino canas– que veo cómo se pacifica la situación en Oriente Medio, cómo Irán desaparece como amenaza nuclear y cómo posiblemente el régimen de los ayatolás, principal foco de inestabilidad, podría seguir el mismo camino.

Yo me he sentado con muchos clientes potenciales que venían con la idea de que en estos años las bolsas han ido muy mal

Ciertamente, tenemos una guerra en Ucrania, pero si se sigue negociando es porque hay interés por la mayoría de las partes en que acabe el conflicto.

También iba a llegar a EEUU esa temida recesión que siempre está llegando en YouTube, pero el último dato dice que la economía norteamericana acabará el año 2025 creciendo cerca de un 4% y que ese crecimiento podría ser mayor en 2026.

Dicen que la realidad muerde. Pero hace más daño a quienes la niegan. Los inversores tienen que empezar a pensar que el seguimiento irreflexivo de lo que dicen o transmiten personas cuyo único interés es captar seguidores o que se vean sus vídeos no coincide con sus intereses.

Por supuesto que habrá una crisis, explotarán una o varias burbujas y habrá un momento en el que los valores tecnológicos estén realmente caros. Pero, ahora mismo, Nvidia -paradigma de la supuesta burbuja de la IA- cotiza un PER sobre beneficios a 12 meses de 24 veces. Y el de Meta (Facebook) es de 22. En la burbuja de marzo del 2000, Microsoft cotizaba a un PER forward de 70.

En las redes está lo mejor, pero también lo peor. En Twitter publican los mejores analistas, pero también los charlatanes. Si vamos a dejarnos llevar por nuestros instintos, es mejor que sean el de selección natural y el de supervivencia.

No sigamos a vendedores de humo o de miedo, sigamos a quienes realmente invierten, asesoran, son profesionales y entienden el mercado. Se equivocarán, pero su historial es mucho mejor que el de ese youtuber gesticulante que, con 25 años, se declara “experto”. O el de ese boomer que, aunque habla de mercados, nunca ha trabajado realmente en ellos. No dejen que un charlatán les estropee una buena inversión.

***Víctor Alvargonzález es socio fundador de la empresa de asesoramiento financiero independiente Nextep Finance.