Opinión

La bioeconomía en nuestra vida cotidiana

Jessika Roswall
Publicada

¿Imaginas un mundo en el que los productos con los que interactuamos todos los días, desde los plásticos y la pintura hasta la ropa y los materiales de construcción, procediesen de recursos naturales renovables, biológicos y locales, en lugar de combustibles fósiles?

Te limpiarías los dientes con un cepillo de madera, utilizarías un esmalte de uñas hecho con algas y para aislar tu hogar se utilizarían materiales naturales.

Irías al trabajo con zapatillas deportivas fabricadas con plantas, llevarías tu almuerzo en una bolsa de plástico de origen biológico y comerías con un tenedor de maíz.

Mientras tanto, nuestros agricultores cultivarían alimentos utilizando biofertilizantes, nuestras fábricas producirían envases sostenibles con cáñamo y nuestras baterías se compondrían de pasta de madera.

Cada uno de estos artículos y materiales es tan eficaz y fiable como sus alternativas de origen fósil. Por su diseño, todos ellos son circulares y respetuosos con el clima.

Irías al trabajo con zapatillas deportivas fabricadas con plantas, llevarías tu almuerzo en una bolsa de plástico de origen biológico y comerías con un tenedor de maíz

¿Y qué ocurriría si pudiéramos hacer todo eso apoyando al mismo tiempo a las comunidades rurales, ofreciendo empleo de calidad y crecimiento ecológico y, de paso, reduciendo nuestra huella de carbono?

Pues bien, todo ello está mucho más a nuestro alcance de lo que piensas. Bienvenido a la bioeconomía: una solución innovadora al problema de los materiales de origen fósil que necesitamos dejar atrás rápidamente.

En 2023, la bioeconomía de la UE generó 863 000 millones de euros, lo que representa el 5 % del PIB de la UE y sustenta más de 17 millones de puestos de trabajo. Pero tiene el potencial para representar mucho más.

En la UE estamos bien situados para liderar la bioeconomía mundial: impulsados por la ciencia y la innovación, basados en nuestros propios recursos naturales y materias primas, y apoyados por nuestro mercado único.

La bioeconomía de la UE generó 863 000 millones de euros, lo que representa el 5 % del PIB

Más de dos tercios de los Estados miembros de la UE se han comprometido a aplicar estrategias nacionales de bioeconomía.

España adoptó una Estrategia de Bioeconomía en 2016. Queremos propiciar nuevos avances que permitan dar el salto de la innovación al crecimiento.

La nueva Estrategia de Bioeconomía de la UE tiene por objeto impulsar este crecimiento. Trabajaremos con los agricultores, los silvicultores y otras pequeñas empresas para salvar la brecha entre el laboratorio y el mercado y convertir las ideas en una realidad industrial.

La Estrategia garantizará un ecosistema financiero sólido que combine la inversión pública y privada. Y aportará, además, claridad normativa estableciendo normas sencillas y coherentes que aceleren la aprobación de soluciones innovadoras.

Europa debe fomentar los sectores de base biológica con mayor potencial de expansión económica y beneficios medioambientales.

Pero este crecimiento debe estar guiado por un firme compromiso con la sostenibilidad. Los bosques, los suelos y otros ecosistemas de Europa deben gestionarse con prudencia y respetando unos límites ecológicos.

Europa debe fomentar los sectores de base biológica con mayor potencial de expansión económica y beneficios medioambientales

Queremos centrarnos, por una parte, en el crecimiento ecológico y, por otra, en un futuro sostenible. Y eso significa que la bioeconomía debe luchar contra la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

También requiere prestar una especial atención a la circularidad y hacer un mejor uso de la biomasa sobrante, como los residuos orgánicos o los residuos agrícolas tales como la paja de cereales o el serrín.

En lugar de ser desechados, estos materiales pueden fertilizar nuestros cultivos, alimentar a nuestros animales o constituir la base de los biomateriales. Podemos convertir los residuos en riqueza y ayudar a Europa a producir más valor con menos recursos primarios.

La bioeconomía puede impulsar la prosperidad europea y reforzar nuestra ventaja competitiva. Y ello además de reducir nuestra dependencia respecto de las cadenas de suministro mundiales vulnerables y de otros países para las materias primas.

Considero que es un pilar definitorio del proyecto europeo para construir la autonomía estratégica y hacer frente al cambio climático; una inversión para toda la sociedad en nuestras comunidades y regiones rurales, en nuestro medio ambiente y nuestros ecosistemas y, sobre todo, en nuestro futuro.

Piensa en ello en tu día a día, rodeado como estás de innumerables productos de origen fósil. Y atrévete a imaginar una Europa más limpia, sostenible y resiliente.

*** Jessika Roswall es comisaria europea de Medioambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva