Taxis en el centro de Sevilla.

Taxis en el centro de Sevilla. EP

Opinión

Seguros, taxis y VTC: cuando el dato mata el relato

Emilio Domínguez del Valle
Publicada

Hace unas semanas, las asociaciones de taxistas retornaron a la senda de las protestas callejeras, adoptando una actitud que recuerda al Cabo Santos de la película de José Luis Cuerda, “Amanece que no es poco” (1988), interpretado por el genial Saza. Como Santos disparando al sol porque no salía por donde él quería, al grito de “yo no aguanto este sin dios”, los taxistas expresan su frustración ante una realidad que no pueden controlar.

Esta consiste en que las aseguradoras les suban los precios de sus pólizas sin que “nadie” (aludiendo siempre al gobierno tutelante) haga algo por impedirlo, pues los propios afectados ya no saben, no quieren o han quedado inertes para hacer algo por sí mismos.

Vaya por delante que el relato de las aseguradoras es contradictorio. Por un lado, el sector de Seguros de Autos anuncia récords de ingresos en las primas de 2024. La entidad que más facturó fue Mapfre, alcanzando los 2.286 millonede euros en primas, lo que supone un crecimiento del 6,48%. Le siguen en el ranking Mutua Madrileña, con 1.919 millones (un 17,34%) y Allianz con 1.530 millones (11,89%); y así hasta completar una lista plagada de millones y crecimientos de todas las compañías.

Pero, por otro estas mismas aseguradoras alegan que no tiene márgenes y se ha visto obligadas a subir las primas porque se ha producido un aumento de la siniestralidad vial y costes de reparación en talleres, junto con las indemnizaciones por daños corporales derivados de accidentes de tráfico vinculadas al IPC, que ha subido considerablemente en los últimos años.

De hecho, según fuentes del sector, en 2024 el seguro a todo riesgo de vehículos a motor, (sin franquicia) ha sido el que más se ha encarecido, con alrededor de 400 euros adicionales de prima media, con un crecimiento anual del 17%, mientras que la subida del seguro a terceros ampliado ha alcanzado un 15,8% y el de las pólizas básicas a terceros ha ascendido un 11,8%.

El sector de Seguros de Autos anuncia récords de ingresos en las primas de 2024

En consecuencia, al que los que nos está yendo realmente mal es a todos los asegurados que vemos como se encarecen todo tipo de pólizas de auto.

El caso concreto de los seguros para taxis y VTC es paradigmático, pues la normativa les obliga a tener cobertura de hasta 50 millones de euros asegurado por vehículo (técnicamente denominada cobertura ilimitada). ¿Una barbaridad? Sin duda, pero viene siendo así desde, al menos, el año 2002. Es decir, esto implica que sus pólizas siempre serán caras, al estar -por defecto-, en el tope de cobertura. En la actualidad, muchas empresas y profesionales se enfrentan a primas que superan los 3.500 euros anuales por vehículo.

Pero ante esta realidad, las empresas de VTC y los taxistas reaccionan de diferentes modos. Las primeras, asumen la subida casi sin rechistar y soportan el incremento de la parte del seguro en los renting o leasing con los que suelen gestionar sus flotas, mientras las plataformas que los operan intentan encajar en sus márgenes dichos incrementos sin trasladarlos totalmente a los precios del servicio, al ser un mercado donde opera la competencia.

Por el contrario, los taxistas, acostumbrados a la tutela gubernamental y la ausencia de competencia, sobre reaccionan de un modo victimista. Aunque podrían por ley repercutir dichos incrementos en los seguros a las subidas de tarifas municipales donde se integran y actualizan todos los costes e insumos de la actividad (y de hecho lo hacen anualmente); su explotación atomizada merma su poder de negociación y genera algunos excepcionales y alarmantes casos de taxistas que son expulsados de las aseguradoras o ven multiplicarse las primas de sus pólizas: ya tienen caso mediático y político.

Seguidamente se alinean con las tesis intervencionistas de partidos como Sumar y coordinan sus manifestaciones con una iniciativa parlamentaria de los de Díaz para llamar la atención del “gobierno progresista” con el fin de establecer mecanismos de control de precios en el mercado del Seguro, como pretenden hacer con otros como la vivienda, la energía, o las cadenas de supermercados, etc. Comunismo contra mercado libre.

Las primeras, asumen la subida casi sin rechistar y soportan el incremento de la parte del seguro en los renting o leasing con los que suelen gestionar sus flotas

El hecho de que aseguradoras fundadas por taxistas, como MMT Seguros (1932) o Pelayo (1933), ahora se nieguen a cubrir a aquellos expulsados de otras compañías, no motiva a unas adocenadas las asociaciones de taxistas a replantearse soluciones propias, como, por ejemplo, mutualizarse al igual que lograron hace un siglo o acudir a las autoridades de competencia por si fueran víctimas de algún ilícito. En lugar de ello, prefieren adoptar una actitud victimista, dependiendo del Estado para resolver sus problemas. Al final, salir a protestar resulta más sencillo que buscar alternativas y trabajar en soluciones.

En su búsqueda de un “relato” que justifique un control de precios a su favor, los dirigentes del sector del taxi señalan a las VTC como chivo expiatorio de sus males, a quienes culpan injustamente de la subida de sus primas de seguro. Pero esto de culpar a otro de tus males es muy viejo, como acertadamente explicaba el maestro Antonio Escohotado Lo que cabe llamar “terapia del chivo expiatorio” puede muy bien ser la primera cura ritual inventada, cuyos vestigios perviven todavía con fuerza en el hombre moderno, sobre todo allí donde le arropa una masa (como sucede, por ejemplo, en los linchamientos)”.

Pero esta acusación es falsa, porque para inculpar o, metafóricamente, linchar a las VTC, los taxistas se amparan en unos datos de la DG de la Policía Municipal de Madrid, que señalan -en cifras absolutas- que las VTC tienen un 22% más de siniestralidad que los taxis (904 siniestros de las VTC por 704 de los taxis, hasta septiembre de 2024), silenciando que la tasa de siniestralidad (relación entre sinestros/número de servicios/horas en circulación) de cada tipo de vehículo, es prácticamente la misma.

Es decir, este relato de los taxistas es una verdad a medias, es desinformación. Haciendo un simple ejercicio de comparación utilizando datos oficiales del reciente “Estudio sobre la gestión del transporte en vehículos Taxi/VTC en Comunidad de Madrid (DGTyM Oct. 2023)”, resulta que los servicios diarios realizados por las VTC son 188.137 (datos agregados del Registro digital del MITMA), mientras que los realizados en Taxi los estiman en 157.995. Esto implica que los servicios diarios por vehículo en servicio activo son 21,2 para VTC y 10,1 para cada licencia de taxi.

O sea, cada VTC trabaja al día el doble que un taxi (porque son explotadas por dos conductores y durante más horas). Siguiendo con los datos, si calculamos la tasa de siniestralidad en 2024 como ratio entre accidentes/servicios completados, nos sale prácticamente idéntica: 0.0013% para las VTC y 0.0012% para los taxis. Por tanto, dato mata relato.

En definitiva, los taxistas tienen razón en decir que los seguros se han encarecido mientras que las aseguradoras obtienen grandes beneficios, pero no en que éstas les suben las primas de sus seguros porque las VTC -sus vecinos de la movilidad y chivo expiatorio-, tengan más tasa de siniestralidad que los taxis, pues esto es un falso e interesado relato.

Aclarado eso, habrá que investigar realmente porque las aseguradoras multiplican las primas de taxis y VTC y si sus precios responden a su riesgo objetivo o estuvieren “inflados” como mercado cautivo que son o se está cometiendo algún ilícito sobre la Competencia. Y ya puestos, reflexionar: ¿Han perdido las asociaciones de taxistas la capacidad de resolver los problemas para pasar, como decenas de otros colectivos, a adoptar un papel dependiente del Estado? ¿Fue alguna vez el control de precios solución de algo?

***Emilio Domínguez del Valle es abogado experto en movilidad y transportes.