Un Think Tank (tanque de ideas) es un laboratorio donde se construyen proyectos en base a una ideología determinada. Esas ideas son las ondas que emite el Think Tank a la sociedad, como el epicentro de un tsunami catastrófico lanza las olas. Cuando un Think Tank tiene éxito ese tsunami ideológico-político arrasa y como ocurre con el tsunami geográfico transforma lo que se interpone en su camino.
En mi libro “Los Tsunamis Políticos” (2010, EUNSA) describo algunos de los que se han producido en la historia del siglo XX y XXI.
El primero fue el liberalismo. Su raíz está en Adam Smith y los economistas liberales ingleses del siglo XIX.
Le sucedió el keynisianismo que dominó la escena especialmente después de la II guerra mundial. Su epicentro fue la teoría del Estado interventor del economista Keynes.
El tercer tsunami ideológico fue la revolución neoliberal que encarnaron Thatcher y Reagan. Su epicentro de pensamiento fue la escuela de Chicago con el premio Nobel Friedman a su cabeza.
En mi libro “Los Tsunamis Políticos” (2010, EUNSA) describo algunos de los que se han producido en la historia del siglo XX y XXI
En cada uno de estos periodos lo “políticamente correcto” imperaba en todos los gobiernos, de derechas, izquierdas o centro. Con el keynesianismo los gobiernos de derechas aumentaban el gasto público; con el reganismo los de izquierdas privatizaban empresas estatales.
Después las universidades “demócratas” americanas de las teorías ecologistas, el woke y la inclusión de las minorías crearon el tsunami woke. Oponerse a él era tachado no ya de conservadurismo, sino de fascismo. Obama fue su máximo representante.
Mientras eso ocurría en Washington un grupo de activistas intelectuales elaboraban las ideas del siguiente tsunami. No son puros académicos. Su objetivo: poner instrumentos ideológicos al servicio del partido republicano.
Es la fundación Heritage (fundada en 1973). Creada por empresarios adinerados y sostenida por cuotas de clase media. Su filosofía básica es “tradicional” (más que conservadora). Estudié su caso para investigar como se gobierna un Think Tank independiente.
Su filosofía: crear “pensamiento” y transformarlo en instrumentos válidos para la acción política y social. Sus documentos acaban en un resumen de un par de folios. Argumentos que un senador o un diputado pueda digerir en su coche cuando se dirige a una discusión parlamentaria. Argumentos que la izquierda europea tacharía de derecha o extrema derecha.
Es la fundación Heritage (fundada en 1973). Creada por empresarios adinerados y sostenida por cuotas de clase media
Pero eso es sólo la punta del iceberg de su actividad. Los ideólogos se combinan con los activistas. Activistas en medios de comunicación y en círculos sociales. Reuniones de explicación de sus teorías a medios y colectivos afines. Comidas, cenas, cafés en donde los interesados (previo pago) conectan con figuras prominentes de su entorno ideológico.
Se trata de ayudar a crear un estado de opinión en paciente espera al momento en que el tsunami arrase.
Heritage tuvo uno de estos momentos con Reagan. Su programa “Mandate for Leadership” (1980) fue parte de la base programática de su “revolución neoliberal conservadora”.
Con Trump le ha llegado otra oportunidad. Muchos de los cargos de segunda y tercera fila del aparato republicano trumpista han trabajado en Heritage o bebido de sus ideas.
A diferencia de las “fundaciones políticas” españolas (Pablo Iglesias, Reformismo 21, …) Heritage no se nutre de fondos de partido, ni públicos, sólo de particulares. Eso le da imagen de “independencia”. Uno de sus fundadores, y ahora presidente de honor, Edwin J. Feulner nunca ha estado en un cargo público. Pero es persona muy influyente en la política republicana norteamericana.
Heritage y su programa “Proyecto 2025” habla de: recortar el gasto federal; proteger la industria americana; manejar los aranceles; recuperar la imagen internacional de EEUU… Lo que Trump está firmando como decretos ejecutivos en las primeras semanas.
Tampoco hay que darle todo el mérito del cambio ideológico de Estados Unidos a Heritage. En parte ha recogido las contra-corrientes tradicionales de la sociedad americana ante el anterior tsunami woke. Tanto en temas sociales (familia, sexualidad, emigración …) como económicos (impuestos, gasto público, …). Lo que si ha hecho es dotarle de un esquema práctico.
A veces en España creemos que nuestra política es autónoma. En este mundo interconectado cada vez menos. Por eso los grupos sociales que quieran influir tendrán que ayudar para construir esos tsunamis políticos. Eso cuesta esfuerzos personales y dinero. En caso contrario se lo harán otros.
** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.