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La tribuna

Hacia una cadena de suministro resiliente: un desafío constante

20 mayo, 2024 02:40

La tan ansiada normalidad en la gestión de la cadena de suministro parece seguir siendo esquiva incluso en el transcurso del año 2024. A pesar de que el 2023 insinuó un retorno a cierta estabilidad post-COVID-19, el inicio de este año nos ha recordado con claridad la importancia de la resiliencia y una mejor gestión en este ámbito.

La mera reducción de costes y niveles de inventario no es suficiente para asegurar que el Canal de Panamá esté más lleno o que el Mar Rojo sea fácilmente transitable.

Existen cuestiones y factores que siguen siendo recurrentes, como los cambios en los flujos comerciales mundiales o la situación de las economías emergentes, así como el contexto geopolítico. Es por ello que cada vez resulta más necesario que las empresas estén preparadas ante posibles interrupciones inesperadas y mejoren la gestión de sus cadenas de valor para lograr ventajas competitivas.

Con un conocimiento profundo de sus cadenas de suministro, las empresas pueden acometer una significativa mejora implementando una serie de acciones estratégicas para mitigar futuros riesgos

Centrándonos en problemas concretos, observamos cómo la sequía extrema ha provocado una disminución en los niveles de agua en el Canal de Panamá, lo que ha reducido el número máximo de tránsitos de barcos y generado esperas prolongadas. Como consecuencia, varios transportistas han anunciado nuevas tarifas para los tránsitos por Panamá.

Además de los costes para las compañías navieras y sus clientes, se estima que los costes del propio Canal de Panamá aumentarán entre 500 millones y 700 millones de dólares en 2024, en comparación con estimaciones anteriores de 200 millones.

Al mismo tiempo, el conflicto en el Mar Rojo y el acceso restringido al Canal de Suez está llevando a las empresas a desviar el transporte marítimo alrededor del Cabo de Buena Esperanza, añadiendo alrededor de dos semanas al tiempo de envío y aumentando los costes de recursos como el combustible para los barcos y la comida para la tripulación. Aunque este retraso sería ciertamente manejable si la cadena de suministro estuviera bien preparada, se han reportado casos de empresas automovilísticas que han detenido sus líneas de producción en respuesta a la escasez de materiales.

Esto supone un impacto directo en los ingresos de las empresas, lo que subraya la necesidad de invertir en cadenas de suministro capaces de adaptarse a circunstancias adversas y desarrollar ventajas competitivas en costes y velocidad de llegada al mercado.

Estas circunstancias difieren de los desafíos planteados por la pandemia de COVID-19. En aquel momento, la demanda de bienes aumentó significativamente, mientras que ahora, una escasez de oferta podría generar desabastecimientos. Sin embargo, en ambos casos, se requieren medidas para mejorar la capacidad de adaptación de la cadena de suministro.

Actualmente, el mayor impacto se encuentra en la carga que viaja de Asia a Europa, aunque los retrasos también están afectando a las rutas de Asia hacia la costa occidental de América del Norte debido al desequilibrio en la disponibilidad de contenedores. Como es habitual en estos desafíos, la situación eventualmente se normalizará. Con toda probabilidad las cadenas de suministro globales requerirán alrededor de dos meses para absorber las dos semanas adicionales -el tiempo añadido debido a los desvíos del transporte marítimo- de existencias.

Sin embargo, esperar de forma pasiva a que se logre esta normalización no es una opción viable. Los líderes empresariales pueden y deben tomar medidas para desarrollar una mayor resiliencia y prepararse para futuras interrupciones, que parecen ser una realidad cada vez más frecuente.

El conflicto en el Mar Rojo y el acceso restringido al Canal de Suez está llevando a las empresas a desviar el transporte marítimo alrededor del Cabo de Buena Esperanza

Históricamente, las investigaciones han predicho interrupciones de un mes o más cada 3 años aproximadamente, lo que sugiere que la expectativa de nuevas interrupciones es una realidad con la que las empresas deben lidiar.

Las empresas que quieran destacar en excelencia de la gestión de la cadena de suministro pueden hacerlo desarrollando una comprensión exhaustiva de sus operaciones y del entorno en el que operan. Deben establecer una ventaja competitiva a través de un conocimiento detallado de su empresa, de sus homólogos y otros elementos de la cadena de valor, así como del contexto global más amplio.

Además, es crucial que comprendan a fondo sus conexiones a nivel micro. Sorprendentemente, solo el 2% de las empresas tienen visibilidad más allá del segundo nivel de su cadena de suministro. Por último, es cada vez más importante que monitoreen el mundo en busca de indicios que puedan indicar desafíos a sus operaciones; limitarse a observar sus propias cadenas de valor ya no es suficiente.

Con un conocimiento profundo de sus cadenas de suministro, las empresas pueden acometer una significativa mejora implementando una serie de acciones estratégicas para mitigar futuros riesgos. Establecer opciones para cambiar las cadenas de suministro, los lugares de producción o los mercados operativos puede proporcionar alternativas cuando se produzca una interrupción, al igual que la exploración de nuevas tecnologías, asociaciones y materiales alternativos.

En definitiva, la mejora de la gestión de la cadena de suministro y la búsqueda de resiliencia no permiten la complacencia, y los argumentos para que los líderes de operaciones tengan un lugar en la toma de decisiones de las empresas son más sólidos que nunca. Ante un panorama global cada vez más impredecible, la capacidad de adaptación y anticipación se convierte en la clave para el éxito empresarial en el mundo actual.

*** Ignacio Marcos, senior partner de McKinsey & Company. 

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