Parecía que los bancos centrales habían llegado al final en la subida del tipo de interés. Se calculaba que en septiembre la Reserva Federal americana frenaría la escalada o sólo lo subiría 0,25 puntos y ahí pararía. El BCE seguiría su estela.

Para eso la economía debería haberse “enfriado” y, en consecuencia, la inflación remitir. Sin embargo, en EEUU la tasa de paro, cercana al 3% indica lo contrario y en Europa la inflación está lejos del 2% que busca el BCE.

En EEUU el eslogan Trump/Biden “América para los americanos”, favorece su producción. Por otra parte, la escasez mundial de energías fósiles está compensada en USA con la explotación de los esquistos que, incluso, exporta. La guerra de Ucrania, lejos de perjudicar la economía estadounidense favorece su sector de la defensa; uno de sus motores económicos.

La escasez mundial de energías fósiles está compensada en USA con la explotación de los esquistos

Además, la escasez de mano de obra (a pesar de la emigración clandestina) eleva los salarios creando inflación de costes. Un 3,2% en julio (subiendo 2 puntos sobre el mes anterior), con una subyacente cercana al 5%.

En esa situación la subida de tipos de interés tarda más en reducir la inflación.

En Europa se habla de recesión para 2024 o, al menos, estancamiento. Alemania, el motor europeo, lleva dos trimestres decreciendo; poco, pero decreciendo. Mientras, sus salarios aumentan el 6,65% en el 2ºT, creando inflación de costes. En la Eurozona la inflación se situó en el 5,3% anual en julio. En España fue del 2,6%, en agosto (lleva dos meses subiendo) con una inflación subyacente 6,1% y la de alimentos superior al 10%.

¿Por qué la subida de tipos de interés no produce un descenso generalizado de todo tipo de precios?

Porque depende del tipo de inflación. Por ejemplo, con el aumento del tipo de interés descendió el número de hipotecas por encarecimiento del interés y la escasez de oferta inmobiliaria.

Entonces gran parte de los 19.000 millones de euros que han bajado los depósitos bancarios de las familias y empresas españolas desde enero (según el Banco de España, 25.600 en un año) se trasladó a otro consumo: por ejemplo, vacaciones. Restauración y hotelería (con un 93% de ocupación) han experimentado un aumento de demanda y han subido sus precios por encima de sus costes.

En Europa se habla de recesión para 2024 o, al menos, estancamiento

Alimentación tiene inflación de costes. El aceite de oliva o el vino van a escasear por la sequía. Sus precios suben. En la carne y muchos productos agrícolas la guerra de Ucrania ha elevado los costes de piensos y fertilizantes. También sus precios suben. Bajarían si la demanda fuera tan débil que los empresarios tuvieran que disminuir su stock para tener liquidez. Pero para eso se necesita tiempo con el peligro de que en el intermedio la economía entre en recesión.

De manera que los bancos centrales no acaban de dominar del todo la inflación porque hay diferentes tipos de ella superpuestos: de demanda y costes.

¿Cual es la consecuencia?

El BCE, la Reserva Federal y el BoE (Banco de Inglaterra) manejan la política monetaria, no tienen instrumentos para discriminar a nivel sectorial.

Por eso sus decisiones tardarán en tener efectos generalizados. Mientras haya inflaciones de oferta y de demanda superpuestas será complicado que puedan hacer “cirugía profunda y fina” en ésta economía de la inflación.

La solución sería subir mucho los tipos de interés para drenar tanta liquidez que los precios bajen de manera generalizada.

Mientras haya inflación de oferta y demanda superpuesta será complicado que los bancos centrales hagna cirugía profunda y fina

Eso puede producir una recesión fuerte. Sería peor el remedio que la enfermedad.

Por tanto Powell y Lagarde (presidentes de la Reserva Federal y el BCE) se encuentran ante un dilema: o siguen con la escalada de tipos con riesgo de recesión (más en Europa que en USA), o sus medidas quedarán neutralizadas por una combinación de inflación de costes/demanda.

Además, en una Europa con mucha deuda pública y pensiones en ascenso, sus Administraciones experimentarán déficits. Entonces la Comisión europea querrá volver a la disciplina fiscal, obligará a reducir gastos públicos y subir impuestos.

Si no se toman medidas la combinación letal de tipos de interés al alza, disciplina fiscal, impuestos altos e inflación de costes/demanda, nos espera probablemente en 2024 ¿Quién pondrá el cascabel al gato?


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J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.