Pocas salas de ocio nocturno son tan conocidas en España como las de Pachá. Icono de la noche ibicenca y antigua inquilina del edificio racionalista de los cines Barceló de Madrid desde los tiempos de la Movida, serán muchos los lectores que hayan pasado por alguna de sus discotecas alguna noche de su vida. Ahora, todos somos accionistas de Pachá. El 23 de diciembre, el Gobierno rescató a la empresa de Ricardo Urgell y el fondo Trilantic Europe con 18 millones de euros y nos hizo a todos partícipes del éxito o fracaso de sus planes futuros que pasan por desarrollar un club de lujo cerca de Marbella de la mano del empresario Rosauro Varo.

La noticia ha causado controversia y la culpa la tiene el Gobierno porque hay ingredientes que al juntarse en una coctelera pueden llegar a ser explosivos. Luego analizaremos la mezcla que ha hecho que en España parezca tan complicado que el Gobierno ayude a una pyme que la sombra de la sospecha se tenga que ceñir sobre todos los rescates. Incluido sobre este que Luis Garicano comentó en su cuenta de Twitter como ejemplo del "capitalismo de amiguetes".

Varo es flamante consejero de Prisa, exconsejero de El León de EL ESPAÑOL Publicaciones (empresa editora de este periódico) y mantiene una estrecha relación con la cúpula de Telefónica. Además, es hijo de la diputada socialista, Juana Amalia Rodríguez. Lo tiene todo para protagonizar el imaginario guion en el que habría ido a ver a Pedro Sánchez -al que, por cierto, hay quien dice que no conoce- para agilizar una ayuda.

Sin embargo, en su entorno ha causado perplejidad leer las conexiones entre el proyecto de la Costa del Sol y este rescate. Primero, porque es un asunto que afecta a un socio en una operación, pero no a sus empresas de forma directa. Y segundo, porque alegan que el futuro de ese proyecto era independiente a la concesión de esos 18 millones de euros.

Sala Pachá en Madrid. / Pedro Sánchez.

Sala Pachá en Madrid. / Pedro Sánchez. EL ESPAÑOL Invertia

Para el que desconozca la historia hay que remontarse a agosto de 2020, cuando en plena desescalada de la Covid-19, se incendió el centro comercial Laguna Village de Estepona por un fallo eléctrico en un chamizo cerca del río Padrón. Ese mismo día, Purobeach Marbella (propiedad de Varo) anunció que su exclusivo restaurante en el complejo sería reconstruido. Y pocos meses después, Varo y el Grupo Universo Pachá cerraron un acuerdo para hacerse con el centro comercial al completo, montar un club de lujo y subarrendar otros locales a terceros. 

Fuentes conocedoras de la operación recuerdan que por aquel entonces, parecía que en 2021 las cosas iban a ir a mejor para el ocio nocturno. Pero lejos de ser así, durante el año que acabamos de despedir las restricciones siguieron dañando el negocio de las discotecas y Pachá aparcó varios proyectos, como el de crecer en Las Vegas.

Con la señal entregada para esta operación, desvelada por El Confidencial, llegó noviembre de 2021 y el momento de formalizar la compraventa del inmueble chamuscado. Trilantic decidió seguir adelante con el proyecto y consumó el matrimonio con Varo. Para entonces, la ayuda solicitada a la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides) ya estaba en marcha.

Tres semanas después, el Consejo de Ministros autorizó la entrega y se produjo el lío. Al analizar [ahora sí] los ingredientes de la coctelera que algunos agitan como si estuviéramos ante otro 'caso Plus Ultra', cabe enumerar algunas consideraciones.

Pachá ha sido rescatada con dinero de Cofides (que no de la SEPI), pero la ministra Reyes Maroto argumentó en un comunicado que el grupo propietario de las discotecas es una compañía "con un alto componente de innovación". Esto hizo que más de uno se liara y pusiera en duda el carácter estratégico de Pachá, un requisito que deben cumplir las empresas que reciben ayudas de la SEPI, pero no las pymes que piden ayuda a Cofides.

Ricardo Urgell, Manuel Gari, Pablo Casado, Pedro Sánchez, Rosauro Varo, Luis Garicano y Reyes Maroto.

Ricardo Urgell, Manuel Gari, Pablo Casado, Pedro Sánchez, Rosauro Varo, Luis Garicano y Reyes Maroto.

Este 'malentendido' con los requisitos nos lleva al segundo ingrediente y su condimento: la falta de transparencia en el reparto de estas ayudas y la falta de claridad en los objetivos públicos que deben cumplir las empresas que piden un rescate por problemas derivados de la Covid-19. Esto es algo que en su momento puso sobre la mesa el PP, pero que cayó en saco roto en medio de la gresca política que rodea todo lo que pasa por el Consejo de Ministros. Eso sí, los de Pablo Casado se abstuvieron en la votación final para no retrasar aún más las ayudas a las pymes.

Y antes de agitar, metamos en la coctelera el licor: el fracaso estrepitoso del reparto de fondos de Cofides. Desde el Banco de España, Pablo Hernández de Cos no se ha cansado de recordar la importancia de que las ayudas llegaran pronto a las pymes. Pero lo cierto es que de los 1.000 millones que se iban a repartir, se han entregado poco más de 66 millones. Y de ellos, 18 millones han sido para Pachá.

De haber funcionado el mecanismo, es muy probable que el escrutinio público sobre esta concesión hubiera sido otro. Pero, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países europeos, recibir una ayuda pública por parte de una pyme se ha convertido en algo tan excepcional en España que parece increíble conseguirla si uno no tiene influencia en la Moncloa. Por cierto, el presidente del Grupo Universo Pachá es Manuel Gari, consejero del Grupo Godó.

Esperemos que Pachá y su socio Varo tengan éxito en Marbella para que la inyección pública que va a recibir la empresa balear a través del fondo de recapitalización FONREC sea exitosa. Eso significaría que cumple con un requisito clave: ser una empresa viable.

Esperemos, también, que Cofides sea capaz de repartir los 933,9 millones de euros que le quedan a tantas otras pymes que tienen futuro, pero viven ahora con la angustia de ómicron. Y que lo haga con criterios claros porque no hace falta forzar el relato de la "innovación" que aporta Pachá para explicar a la opinión pública que es una empresa de ocio nocturno, con una marca viable, pero con sus salas cerradas y cientos de trabajadores afectados por las restricciones.

ATENTOS A...

La petición del sector de la distribución a la ministra de Sanidad, Carolina Darias, de poder vender test de antígenos en España cuando llevamos ya 23 meses conviviendo con la Covid-19 resulta sorprendente por lo tarde que se abre este debate.

Carolina Darias y Nadia Calviño.

Carolina Darias y Nadia Calviño. EL ESPAÑOL Invertia

En otros países, como Portugal, Alemania, Francia o Países Bajos, ya es posible comprar los test en estos establecimientos a un precio más barato. Una falta de previsión que se suma al fracaso estrepitoso de Radar Covid, una herramienta apadrinada por Nadia Calviño que podría haber ayudado a contener la expansión de ómicron y otras variantes de estar activada en todos los móviles.