Mientras Isidro Fainé y Nadia Calviño negociaban entre bambalinas la compra por absorción de Bankia por parte de CaixaBank, este verano grandes fondos internacionales -los mal llamados por algunos 'buitres' porque cierran grandes compras en momentos de crisis- volvían a poner España en el foco.

La crudeza con la que la Covid-19 está impactando en la economía española no solo está siendo propicia para acelerar la consolidación bancaria, sino que también está convirtiendo el mercado español en un escaparate con muchas gangas, en especial de activos procedentes del turismo.

Grandes bancos españoles ya trabajan en la creación de vehículos para aparcar hoteles y otros activos relacionados con el turismo. Su objetivo es crear lotes atractivos para ofrecerlos al mercado internacional ya este invierno. Se trata de una suerte de pequeños 'bancos malos' que ya fue utilizada durante la última crisis económica.

Cuenta uno de los financieros que trabaja en el diseño de uno de estos vehículos que ya tienen candidatos para entrar en ellos: hoteles de promoción familiar recién lanzados al mercado y no preparados para una crisis de esta magnitud, así como pequeñas cadenas que podrían no encontrar un comprador entre los grandes.

Una 'ganga' atractiva para este tipo de fondos que tienen exceso de liquidez y ambición por el volumen. Sin ir más lejos, en febrero, Alejandro Hernández-Puértolas, CEO de HI Partners, el vehículo inversor del gigante Blackstone, dijo estar preparando 2.000 millones de euros para comprar activos hoteleros en el sur de Europa.

Que se estén creando este tipo de vehículos prueba la dificultad añadida que tiene para el sector financiero dar un paso más para seguir partiendo el melón de las fusiones bancarias una vez que se ha abierto con la gran operación CaixaBank Bankia.

Hay desconfianza entre los bancos españoles -incluida entre los protagonistas de la gran boda- por la incógnita de qué será de la morosidad en el año 2021.

Tras caer a cierre de 2019 por debajo del 5% por primera vez en 10 años, hay quien teme ahora que pueda volver a alcanzar el 8 o 9% como consecuencia del coronavirus.

El próximo año saldremos de dudas cuando venzan las moratorias hipotecarias y tengamos más visibilidad sobre la devolución de los llamados 'préstamos ICO'.

Hasta entonces, esa duda pesará como una losa sobre toda due dilligence que encargue la banca para ver si encaja en su negocio cualquier otra entidad.

Esto demuestra que la consolidación bancaria es más complicada de lo que el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, trata de hacer ver en sus comparecencias públicas. Al final, como dice el gobernador Pablo Hernández de Cos las fusiones bancarias las deciden los accionistas y para ello es imprescindible que vean un horizonte claro de creación de valor.

A las puertas de una revisión a la baja del cuadro macroeconómico del Ministerio de Economía y en un contexto indefinido de 'tipos cero' es difícil encontrar 'creación de valor' más allá del recorte de costes que conlleva aparejado el cierre de oficinas y reducción de plantilla de estas operaciones. 

Josep Oliu, Isidro Fainé, Carlos Torres, Gonzálo Gortázar, Ana Botín y José Ignacio Goirigolzarri.

Josep Oliu, Isidro Fainé, Carlos Torres, Gonzálo Gortázar, Ana Botín y José Ignacio Goirigolzarri.

En el mejor de los casos, para que una gran fusión empiece a ser rentable es preciso esperar como mínimo dos años y medio. En el caso de CaixaBank-Bankia ese es el horizonte que maneja el mercado, aunque hay quien, como Moody's, pone ese corto plazo en duda pese a la solvencia en la gestión de los dos hombres que pilotarían la integración: Gonzálo Gortázar y José Ignacio Goirigolzarri.

Al analizar las sinergias de las fusiones bancarias no hay que irse demasiado lejos para ver cómo el Banco Santander todavía no ha terminado de hacer la digestión del Banco Popular más de tres años después de la operación, con todas las diferencias de aquella compra tras una resolución.

Ana Botín no tiene interés en jugar a las fusiones en España. En la Ciudad Financiera trabajan en otra liga, la global, y aunque lo ven prematuro, prefieren guardar munición para otro partido: el de las fusiones transfronterizas que tarde o temprano Christine Lagarde tendrá que impulsar si no quiere que fracase la Unión Bancaria de Mario Draghi.

El Santander mira de reojo a su único comparable en España, BBVA, para ver si se anima a dar el paso de comprar el Sabadell, una vez que Josep Oliu ha decidido contar al mercado que trabaja con Goldman Sachs. Un contrato que, como dicen en el entorno de la entidad, es 'business as usual' y no parece ser cosa de ayer.

Para Sabadell esta consolidación llega en un momento delicado, no solo por su exposición a España, sino también por su presencia en Reino Unido, el único país cuyo PIB se hundió más que el español en el segundo trimestre.

De cómo trate la Bolsa al banco una vez que la fusión CaixaBank Bankia se confirme y eche a andar, dependerá, en buena medida, su suerte para ser objeto de una due dilligence en un momento en el que toda la banca afronta grandes incógnitas y nadie se fía de las cuentas del otro. 

ATENTOS A...

Jane Fraser se convertirá en la primera mujer en liderar de uno de los gigantes de la banca en Wall Street. Ha pasado algo desapercibido que la nueva consejera delegada de Citi vivió dos años en Madrid, donde trabajó en Asesores Brusátiles -firma asociada al nombre de Ignacio Garralda, Pedro Guerrero o Luis de Guindos-.

Las ejecutivas de Citi Jane Fraser, Kristine Braden y Leslie Rubio.

Las ejecutivas de Citi Jane Fraser, Kristine Braden y Leslie Rubio.

Ese paso por España fue durante los primeros años de su carrera profesional y en ese tiempo, Fraser conoció a su marido. La nueva CEO de Citi habla español y fue directora ejecutiva de Citigroup en Latinoamérica, siendo la máxima responsable de todos los negocios del banco en esa región.

Su nombramiento ha sido posible gracias a su brillante CV combinado con el foco que ha puesto Citi en la igualdad y la diversidad. El banco estadounidense ha apostado por la llegada de mujeres en puestos de mando dentro de una estrategia lanzada en 2018 para elevar del 37 al 40% en 2021 el número de mujeres con cargos superiores a assistant vice President. No obstante, Citi cuenta ya con mujeres muy por encima de ese cargo.

En febrero, nombró a Kristine Braden máxima responsable de Europa y al frente del negocio en Portugal también ha puesto a una mujer, Leslie Rubio, que, además, es española.