Sin recaudación por el coronavirus.

Sin recaudación por el coronavirus. Pixaba

La tribuna

El impacto fiscal del coronavirus

6 abril, 2020 02:19

España se enfrenta a la peor crisis sanitaria de su historia que nos ha llevado a lamentar, de momento, y según las cifras oficiales, más de 10.000 muertos. Una consecuencia de las inevitables medidas necesarias para salvar vidas es su efecto en la economía. El primer efecto visible han sido las cifras del paro. España batió todos los récords con los datos del mes de marzo, el peor mes de la historia en crecimiento del desempleo. Ahora bien, este preocupante dato no es un hecho aislado, sino una primera toma de temperatura de un problema que irá a más.

Uno de los efectos de los que menos se habla, y que explica muchas cosas, y algunas decisiones inevitables, es el efecto de la crisis del coronavirus Covid-19 en las finanzas públicas a muy corto plazo. Antes de entrar en números, un planteamiento previo, el de Adam Smith, en La Riqueza de las Naciones: la riqueza de un país radica en el trabajo de sus habitantes, no en otra cosa.

Esto quiere decir que, si buena parte de la población no puede trabajar, la riqueza de un país se resiente. Esto tiene un reflejo palmario y directo en la recaudación fiscal. Y para luchar contra el coronavirus al personal sanitario hay que pagarle, los hospitales deben recibir suministros, y hay que asegurar todo tipo de servicios esenciales que garantiza el Estado. Y para todo esto hace falta recaudar impuestos o endeudarse. Y nuestra capacidad de endeudamiento necesita de varias cuestiones, pero una de ellas es nuestra capacidad de repago de la deuda, que en buena medida descansa, a su vez, en nuestra recaudación fiscal.

El pasado año, la Agencia Tributaria recaudó 212.808 millones de euros, que es la cifra más elevada de la historia en España. Es cierto que el dato de déficit público, un 2,65% no fue bueno, no tanto por la cifra en sí, sino porque supuso un incremento del déficit en tiempos de crecimiento. Algunos habíamos advertido al respecto hace meses, y sin mucho efecto, aunque ahora ya nada se puede hacer. Pero también hay que tener en cuenta que, en los dos primeros meses de 2020, la recaudación fiscal siguió subiendo a buen ritmo, un 6,2%, y en términos homogéneos, es decir ajustando el ritmo de las devoluciones a un año estándar, un 5,3%. Así hemos llegado a un mes de marzo, en el que primero se ha decretado el estado de alarma, cerrando el comercio al por menor (salvo el online), y luego se ha cerrado casi toda la actividad económica.

¿Qué efectos puede tener esto? Para tener una primera aproximación, pensemos que en marzo de 2019 se recaudaron 9.508 millones de euros. En buena medida estos importes se recaudaron con los ingresos del día 20 de marzo del IVA y las retenciones de las grandes empresas. Otro ingreso relevante e el de impuestos especiales, y casi la mitad de estos impuestos provienen de los hidrocarburos.

En los ingresos de marzo, en teoría, no se deberían reflejar los efectos de las medidas de cierre de la actividad de ese mes. Este efecto lo veremos en los ingresos de abril y mayo. Estos ingresos fueron, en 2019, de 20.886 y 14.883 millones de euros respectivamente. Por supuesto que recaudaremos bastante menos, pero resulta evidente que no se puede dejar que esa cuantía se vaya a cero.

Para que nos hagamos una idea: si la movilidad se reduce un 80% o 90%, la reducción de los impuestos especiales sobre hidrocarburos, fundamentalmente gasolinas y gasóleos se reduce en un porcentaje similar. Si esto se mantiene un mes completo, se puede reducir la recaudación por ese concepto, en 250 o 300 millones de euros al mes (sin contar el IVA).

Recaudaremos bastante menos, pero resulta evidente que no se puede dejar que esa cuantía se vaya a cero

Recordemos que el 58% de este importe va a las CCAA, que son las que afrontan en este momento el gasto en Sanidad (además de otros como educación o servicios sociales). En lo que se refiere a los otros dos grandes conceptos recaudatorios de los impuestos especiales, tabaco y alcoholes no está nada claro que el consumo se haya reducido (aunque el riesgo de consecuencias graves por coronavirus se incrementa entre los fumadores), puesto que estos productos se siguen vendiendo.

Otro aspecto sumamente preocupante es la recaudación del IVA, que es una función directa del consumo. Aquí el primer adelanto es que las ventas con tarjeta se han reducido, según el servicio de estudios de La Caixa, nada menos que un 55%. Esto anticipa un recorte del consumo de una magnitud similar ,con el agravante de que casi todas las ventas se están realizando con tarjeta de crédito por razones sanitarias, disminuyendo la circulación del efectivo.

Otra cuestión que agrava la caída recaudatoria es que el consumo se está centrando en alimentación y bebidas, que tributan a tipo reducido (10%) o superreducido (4%), con lo que la caída del consumo de productos y servicios a tipo general del 21% será superior.

Las ventas con tarjeta se han reducido nada menos que un 55% cuando casi todas las compras se están realizando a través de estas tarjetas de crédito

Si a todo esto le añadimos que muchas pymes y autónomos aplazarán sus cuotas hasta 30.000 euros, en una medida que me parece positiva y necesaria, la recaudación del IVA en estos próximos meses se va a resentir muchísimo. Aquí estamos hablando de más de 15.000 millones de euros en los meses de marzo, abril y mayo de 2019, con especial incidencia en abril, en el que las empresas que facturan menos de seis millones de euros ingresan la recaudación trimestral del periodo enero-marzo de 2020.

Quedan los impuestos directos y las cotizaciones sociales. Aquí el dato de incremento de paro, y especialmente el de bajas de la Seguridad Social, vuelve a anticipar una caída recaudatoria. Sin embargo, esto afectará de forma mucho más importante a las cotizaciones sociales que a las retenciones por IRPF. La razón es que, como en la crisis de 2008, la destrucción de empleo se ha centrado en empleados temporales, y de bajos ingresos, que soportan tipos de retención muy inferiores. Esto evidentemente es un problema social, pero reduce el impacto recaudatorio en el IRPF.

Por último, en abril se ingresa el primer pago fraccionado del impuesto de sociedades. Este impuesto recaudó menos en 2019 que en 2018, pese a que se incrementó el beneficio empresarial. El pago fraccionado de las pymes, al referirse a la cuota de 2019 no debería verse afectado. Respecto a las grandes empresas, como las restricciones empezaron a mitad de marzo, la base imponible de los tres primeros meses, aunque afectada, no debería derrumbarse. Sin embargo, la experiencia me hace ser escéptico de que los 5.145 millones de euros que se recaudaron en abril de 2019 no sufran un fuerte recorte.

Conviene que todos nos vayamos mentalizando porque toda la situación económica se ha complicado muchísimo. A nivel de organización económica y de crecimiento, todo esto se agravará cuanto más tiempo se mantengan las restricciones, especialmente el cierre de toda la actividad no esencial.

Ahora bien, estas medidas son imprescindibles para evitar el colapso de los servicios sanitarios, y con ello, decenas de miles de muertes. Por supuesto, todo este panorama se puede agravar más si, con motivo de la crisis, se dispara el fraude fiscal, o si el coste financiero de la crisis se dispara porque nuestros socios comunitarios y las instituciones europeas no están a la altura de las circunstancias.

Concluyo estas líneas agradeciendo al personal sanitario y, en general, a todos los que están trabajando estos días sin descanso por todos nosotros para vencer al virus. Aunque quedan muchos días complicados por delante, hay luz al final del túnel.

*** Francisco de la Torre Díaz es economista e Inspector de Hacienda.

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