Vivienda en Europa.

Vivienda en Europa. E.E.

Observatorio de la vivienda

Faltan más de 2 millones de casas en Europa y se han encarecido un 50% en 10 años: así responden los países a la crisis de la vivienda

De media, el precio de los alquileres ha subido casi un 30% desde 2010 en la UE.

Más información: Las medidas de vivienda que caen tras el rechazo del Congreso: prórrogas obligadas, alquileres al 2% y más IBI

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El precio de compraventa de la vivienda en la UE ha subido un 53% desde 2015, con alzas especialmente acusadas en Hungría, Lituania y Portugal.

Europa arrastra un déficit de 2,25 millones de viviendas y necesitaría elevar un 50% el ritmo de construcción para cubrirlo, según el BEI.

La escasez se vincula al desplome de la inversión tras 2008, la reducción de vivienda social y el auge del alquiler turístico, entre otros factores.

La vivienda absorbe casi una quinta parte de los ingresos medios europeos; el 17% de la población vive además en hogares hacinados.

La crisis de la vivienda no sólo afecta a España. Toda Europa se enfrenta a un gran desafío habitacional.

Según el Parlamento Europeo, el precio de compraventa de las casas ha subido un 53% desde 2015. Entre los países de la Unión, las mayores subidas se registraron en Hungría (+209%), Lituania (+135%) y Portugal (+124%).

El mercado del alquiler también se ha encarecido significativamente. Los precios de los contratos han subido casi un 30% desde 2010, aunque algunos países han sufrido más que otros. Es el caso de Estonia, donde los alquileres han repuntado un 220%; Hungría, país en el que se han encarecido un 184% o Hungría, donde han subido un 124%.

La causa está más que clara: el déficit de vivienda. El Banco Europeo de Inversiones calcula que faltan 2,25 millones de casas. Y para conseguirlas, estima que habría que aumentar el ritmo de construcción en un 50% respecto al actual.

El Parlamento Europeo, además, explica cuáles son los factores que han catalizado la escasez de vivienda.

Por un lado, el parón histórico de la inversión desde la crisis financiera de 2008. Por otro, la caída de la vivienda social, que ha pasado de ser un 11% del total del parque inmobiliario a constituir un 8% del mismo. Y a ellos se han unido otras causas como el auge del alquiler turístico o los cambios sociales y demográficos.

En cualquier caso, la crisis inmobiliaria tiene sus consecuencias en el Viejo Continente. La vivienda se come casi una quinta parte de los ingresos medios de los hogares europeos. Y la cifra aumenta en las grandes ciudades y se dispara en ciudades como Grecia, donde el 30% de las familias destina más del 40% de su sueldo a pagar el alquiler.

Además, se calcula que el 17% de los europeos vive en casa hacinadas, es decir, sin espacio mínimo para garantizar su privacidad y descanso. Y en la población migrante este dato llega a alcanzar el 33%.

Con todo, desde la UE se ha propuesto una hoja de ruta basada en cinco líneas de actuación: frenar el impacto del alquiler turístico, simplificar la concesión de licencias de construcción, movilizar inversión pública para atraer mano de obra, fomentar la productividad de los sistemas de producción y alinear la oferta con las tendencias demográficas.

Todo porque, además, el problema se va haciendo poco a poco más grande porque cada vez hacen falta más casas.

Sin embargo, lo cierto es que cada país ha tomado sus propias medidas para intentar paliar este problema. Y a su vez, hay que tener en cuenta que cada uno de ellos tiene un modelo de vivienda de naturaleza distinta.

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