Ilustración sobre el drama de la vivienda en España.

Ilustración sobre el drama de la vivienda en España. Arte EE. EE

Observatorio de la vivienda

La realidad de la vivienda en la 'era Sánchez': comprarla sube un 70% y alquilarla un 45% mientras los salarios se atascan

Los ingresos reales de los hogares prácticamente no han crecido en ocho años por el efecto acumulado de la inflación.

Tener casa y todo lo relativo a lo residencial se ha acabado convirtiendo en la mayor preocupación de los españoles.

Más información: La crisis de vivienda y la presión fiscal merman el poder adquisitivo de las clases medias y empobrecen a los jóvenes

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Las claves
Las claves

El precio de la vivienda en España ha subido más de un 70% desde 2018, mientras que el alquiler se ha encarecido un 45%.

Los salarios solo han crecido un 23% en el mismo periodo, quedando por debajo del incremento de precios y la inflación.

El acceso a la vivienda es cada vez más difícil: se necesitan ocho años de ingresos íntegros para comprar una casa y 21 meses de salario para la entrada.

El Banco de España prevé un déficit de un millón de viviendas en 2028, manteniendo la presión sobre los precios.

El desahucio de Maricarmen Abascal esta semana ha vuelto a poner en el centro del debate público la mayor preocupación de los españoles: la vivienda. Así lo revelan las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Hay razones económicas de sobra para ello: el precio de las casas y su alquiler se ha disparado en los últimos ocho años. Mientras, los salarios reales se han estancado desde que gobierna Pedro Sánchez.

Así lo indican las diversas estadísticas tanto del sector inmobiliario como del propio Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las cifras son abrumadoras. Comprarse una casa ha subido más de un 70% desde mediados de 2018.

Los datos más concretos los ofrecen los informes de Idealista. De media, el metro cuadrado de vivienda en España se vendía a 1.694 euros en junio de 2018.

Esta cifra ha subido a 2.924 euros en agosto de 2026, un 74% más.

En estos años, la región en la que más ha aumentado el precio de la vivienda es Baleares con un 104,2% (hasta los 5.595 euros por metro cuadrado).

Si nos fijamos en el alquiler, el aumento es un poco más atenuado. Pero sólo un poco.

El precio medio de alquilar un metro cuadrado de vivienda en España estaba en los 10,4 euros a mediados de 2018.

Pero ha subido mucho desde entonces. Concretamente, un 40%. El dato de agosto de este año superaba los 15,1 euros.

Mientras, los salarios se han quedado muy lejos de estos incrementos. Han crecido un 23%. Sin embargo, la inflación se los ha comido puesto que desde mediados de 2018 los precios han subido un 27,3%.

De esta manera, el poder adquisitivo de los hogares prácticamente no ha crecido o se ha estancado en estos ocho años.

De hecho, think tanks como Funcas o Fedea indican que han crecido, a lo sumo, entre un 1% y un 3% en casi una década.

Todo esto con la espada de Damocles que supone la vivienda, cuyo coste no deja de subir. Abocando a las familias a un problema financiero cada vez mayor.

Es más, los hogares españoles necesitan el equivalente a ocho años de sus ingresos íntegros para poder adquirir una casa, según Oxford Economics.

Se trata de un año más que en 2023. Y en localidades de Madrid, Cataluña, Islas Baleares, Canarias, País Vasco o Málaga esta cifra se duplica.

Con este aumento de precios también se dificultan las condiciones para acceder a la vivienda.

Un comprador necesita ahora 21 meses (cerca de dos años) de salario bruto para costear la entrada (y sus impuestos) de una vivienda y poder acceder a la correspondiente hipoteca.

Por cierto, unas hipotecas que dependen del euríbor y que, por las subidas de tipos decretadas por el Banco Central Europeo (BCE), también se van a encarecer.

Este contexto ha llevado a que más de la mitad de los españoles (un 53%) piensen que sólo tendrán una vivienda en propiedad si la heredan, según un estudio de Raisin.

El problema es el de siempre: la población sigue creciendo (sobre todo por la llegada de inmigrantes) pero la oferta de viviendas es totalmente insuficiente.

Y lo seguirá siendo. El Banco de España ha actualizado sus estimaciones y avisa de que para 2028 nuestro país sufrirá un déficit de un millón de viviendas.

En este contexto, el incremento del precio de la vivienda (y del alquiler) continuará. La previsión es que 2026 cierre con un encarecimiento del 12%, según BBVA Research. Y que 2027 lo haga con un aumento por encima del 5%.

Todo ello en un contexto en el que los trabajadores ya están sufriendo una notable pérdida poder adquisitivo por la inflación disparada por el coste de la energía, y que en agosto tocó el 4,3%.

Así las cosas, no parece que la crisis de vivienda que sufre España se vaya a poder resolver con un real decreto-ley este martes, como parece pretender el Gobierno.