Dos mujeres lavando platos juntas en la cocina.

Dos mujeres lavando platos juntas en la cocina. Istock

Observatorio de la vivienda

El precio de la vivienda se come los salarios y dispara la población de 55 años que se ve obligada a compartir pisos

La edad media de los españoles que viven en habitaciones alcanza ya los 31.

Vivir solo exige unos 4.037 euros netos al mes para no superar el 30% de esfuerzo.

Más información: Las familias con hipoteca variable pagarán más de 800 euros extra este año mientras la inflación aprieta su bolsillo

Publicada
Las claves

Las claves

El 12% de quienes comparten piso en España tiene entre 55 y 75 años, cuadruplicando la cifra de hace cuatro años.

La subida del precio de la vivienda y el estancamiento de los salarios obliga a adultos y mayores a compartir piso para reducir gastos.

En ciudades como Madrid y Barcelona, alquilar una habitación puede costar entre 550 y 600 euros mensuales, frente a más de 1.600 euros por una vivienda completa.

La falta de oferta y los altos precios hacen que cada vez más perfiles, incluidos profesionales estables y adultos separados, recurran a compartir vivienda.

Compartir piso ya no es sólo cosa de estudiantes. La dificultad para pagar una vivienda en solitario está llevando esta fórmula a edades cada vez más avanzadas.

El 12% de quienes comparten piso en España tiene ya entre 55 y 75 años, según los últimos datos de Fotocasa Research.

Un dato que llama la atención de los expertos porque la presencia de personas de mayor edad rompe con el perfil tradicional del piso compartido, asociado principalmente a los jóvenes. Según la patronal inmobiliaria, hace cuatro años este grupo apenas representaba el 3% de quienes compartían vivienda.

Sin embargo, ahora lo cuadriplica y el precio del alquiler de una vivienda está detrás de buena parte de esta realidad.

Un piso completo cuesta de media 1.211 euros al mes en España, según el Observatorio del Alquiler. Mientras que, una habitación reduce la factura hasta los 425 euros mensuales, una diferencia que supera ya los 780 euros cada mes.

El precio de la vivienda sube, pero los sueldos no acompañan y esto lleva a muchos inquilinos a la necesidad de tener que compartir vivienda para reducir gastos.

Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de la patronal inmobiliaria española (FADEI), asegura que las inmobiliarias empiezan a encontrarse con perfiles que hace unos años "eran un fenómeno mucho más excepcional". Ahora, ya detectan personas de más de 35, 40 e incluso 50 años que viven en habitaciones alquiladas.

Gómez Huecas diferencia entre quienes eligen compartir casa y quienes lo hacen porque no pueden pagar otra opción, caso que considera preocupante.

"Una cosa es elegir un modelo de vivienda compartida por comodidad, compañía o estilo de vida, y otra muy distinta es que una persona de 45 o 50 años, trabajando, tenga que volver a compartir vivienda", asegura a este medio.

Detrás de estas situaciones puede haber una separación, un cambio de trabajo u otras circunstancias personales, según explica el presidente de FADEI. Sin embargo, el problema llega cuando una persona con empleo no puede afrontar después un alquiler por su cuenta.

Para el presidente de la patronal, esto demuestra que las dificultades de acceso a la vivienda son una realidad en el sector y que "ya no afectan exclusivamente a los jóvenes como mucha gente cree".

A día de hoy, la edad media de quienes comparten piso en España, se sitúa en 31 años, según el último informe de Fotocasa.

El grupo más numeroso sigue siendo el de 18 a 24 años, con un 44%, mientras el 33% tiene entre 25 y 34 años.

Sin embargo, el perfil se ha ampliado y ya no se trata únicamente de universitarios.

También hay jóvenes profesionales y trabajadores que se trasladan por motivos laborales, pero también adultos separados o divorciados y profesionales con empleos estables, según explica la patronal.

Los mayores de 55 años representan el 12% del total, por encima del 5% de quienes tienen entre 35 y 44 años y del 7% de aquellos que se encuentran entre los 45 y los 54.

Rafael Durán, director comercial de Alquiler Seguro, apunta al precio como una de las claves de este cambio. Explica que el coste de vivir solo obliga a muchos inquilinos a buscar alternativas más baratas, y eso son las habitaciones.

Los datos del Observatorio del Alquiler confirman esa diferencia. Los inquilinos destinan de media un 34,2% de sus ingresos a pagar una vivienda completa, mientras que en una habitación el esfuerzo baja hasta el 22,3%.

Para Durán, esta brecha está haciendo que compartir vivienda se prolongue durante más tiempo.

"La edad de emancipación en solitario no sube porque la gente lo decida, sino porque el mercado se lo impone", señala.

El experto considera que, cuanto mayor es el precio de vivir solo, más tiempo se mantiene el piso compartido como alternativa.

El propio Observatorio señala que el elevado esfuerzo económico afecta al conjunto de los inquilinos y que en algunas provincias supera incluso el 35% de sus ingresos.

Y es que, como es habitual, la distancia se hace todavía mayor en los mercados tradicionalmente más caros.

En Madrid, una habitación ronda los 550 euros mensuales, frente a los 1.637 euros de una vivienda completa. En Barcelona, los precios se sitúan en 600 y 1.646 euros, respectivamente.

El sueldo necesario

Pero es la diferencia entre los salarios y el coste del alquiler lo que realmente permite entender por qué compartir piso puede prolongarse durante tantos años.

Si se toma como referencia que la vivienda no debería superar el 30% de los ingresos, regla que recomiendan la mayoría de expertos incluido el Banco de España, Rafael Durán asegura que una persona tendría que cobrar unos 4.037 euros netos al mes para pagar por sí sola el alquiler medio de un piso en España, situado en 1.211 euros.

Para una habitación de 425 euros serían necesarios unos 1.417 euros netos.

La barrera aumenta en las grandes ciudades. Para alquilar un piso completo sin superar ese 30% serían necesarios unos 5.450 euros netos mensuales en Madrid y 5.490 euros en Barcelona.

Para una habitación, la cantidad baja hasta los 1.833 euros en Madrid y los 2.000 euros en Barcelona.

Asimismo, Gómez Huecas recuerda que una persona puede asumir un alquiler aunque supere ese límite, pero hacerlo implica dedicar una parte mucho mayor de su sueldo a la casa.

Por ejemplo, señala que alguien que cobre entre 2.000 y 2.500 euros puede vivir solo, pero probablemente tendrá que destinar cerca de la mitad de sus ingresos al alquiler. Eso reduce el dinero disponible para ahorrar, formarse, viajar o afrontar un imprevisto.

"No basta con poder pagar el alquiler; hay que poder vivir después de pagarlo", resume el presidente de FADEI.

El problema termina así por ir más allá de la emancipación juvenil. Gómez considera que la vivienda está modificando los comportamientos sociales y haciendo que aparezcan perfiles que hace una década apenas se veían en el mercado de habitaciones.

Desde la patronal inmobiliaria apuntan a la falta de oferta como uno de los problemas de fondo. Reclaman más vivienda disponible, más suelo, mayor agilidad administrativa y colaboración público-privada.

También piden seguridad jurídica para favorecer que más propietarios saquen viviendas al alquiler y advierten de que, mientras la demanda siga creciendo y la oferta sea insuficiente, los precios continuarán sometidos a una fuerte presión.