El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en la Moncloa, a 28 de julio de 2026.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en la Moncloa, a 28 de julio de 2026. Europa Press

Observatorio de la vivienda

Las zonas tensionadas recortan la oferta de viviendas y no bajan los precios, lo contrario de lo que defiende Sánchez

La alta demanda de alquiler mantiene la presión sobre el mercado.

El sector habla de estabilización y niega una bajada de precios.

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Las claves

Las claves

La oferta de viviendas en alquiler sigue disminuyendo en las zonas tensionadas donde se aplican límites al precio, como Barcelona, Bilbao y San Sebastián.

Los precios del alquiler no han bajado significativamente, sino que se han estabilizado o han subido levemente, contradiciendo el discurso del Gobierno.

El principal problema del mercado sigue siendo la escasez de viviendas disponibles frente a una demanda creciente.

Expertos del sector inmobiliario señalan que la regulación no ha corregido el desequilibrio entre oferta y demanda, dificultando el acceso a la vivienda.

Dos años después de la entrada en vigor de la Ley de Vivienda, el Gobierno sostiene que el tope al alquiler empieza a abaratar los precios sin reducir la oferta.

Sin embargo, los principales informes del sector dibujan un escenario muy distinto: la oferta de alquiler continúa reduciéndose y los precios, lejos de bajar, permanecen estancados.

La intervención del mercado del alquiler ha sido una de las principales banderas del Gobierno de Pedro Sánchez para hacer frente a la crisis de la vivienda.

Este martes, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el presidente del Gobierno aseguró que "al aplicar la Ley de Vivienda se está abaratando el precio del alquiler sin afectar a la oferta".

Además, añadió que "se está viendo cómo en Barcelona, A Coruña y Pamplona esos precios del alquiler se están conteniendo en comparación con otros muchos lugares donde no se aplica".

Sin embargo, los datos que manejan los organismos del sector contradicen sus palabras y confirman que los precios no han registrado una bajada en las zonas tensionadas mientras que la oferta de alquiler permanente continúa reduciéndose.

El último informe de Idealista muestra que el parque de viviendas disponibles para alquilar sigue acotándose precisamente en las ciudades donde se aplican los límites al alquiler.

San Sebastián registra una caída del 42% de la oferta respecto al año anterior. Bilbao pierde un 27%, Vitoria un 14% y Barcelona un 11%.

Francisco Iñareta, portavoz del portal inmobiliario, asegura que los datos del segundo trimestre confirman que la intervención del mercado "sigue generando escasez allí donde se aplica".

A su juicio, mientras otros mercados empiezan a recuperar viviendas en alquiler, las ciudades con precios regulados continúan perdiendo esa oferta residencial.

Y es que ante estas limitaciones, son muchos los propietarios que han preferido dejarlas para alquiler de temporada o por habitaciones, dejarlas cerradas y vacías al no ser rentables, o pasarlas directamente al mercado de compraventa.

Precios estabilizados

El Observatorio del Alquiler llega a una conclusión similar. Su director, Gerardo Neistat, asegura que los datos no reflejan un abaratamiento del alquiler, sino un freno de los precios.

"Los precios no han bajado. La realidad es que se han congelado, se han estabilizado", afirma a EL ESPAÑOL-Invertia.

Según explica, las variaciones registradas son muy reducidas y, desde un punto de vista técnico, no puede hablarse de una caída del precio del alquiler. De hecho, sostiene que en algunos mercados las rentas incluso siguen aumentando, aunque a un ritmo más moderado.

Los datos publicados en el Barómetro del alquiler del Observatorio muestran que la evolución no es homogénea en las comunidades citadas por el presidente del Gobierno.

En Cataluña, donde la limitación de precios lleva más tiempo en vigor, el organismo prevé que la oferta continúe reduciéndose durante este año, mientras los precios permanecen prácticamente estabilizados.

En Barcelona, por ejemplo, la previsión para 2026 apunta a 77.975 viviendas disponibles, frente a las 83.622 registradas el año anterior.

El estudio sostiene que el mercado sigue marcado por un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda y que la elevada presión de los inquilinos dificulta que esa contención de precios se traduzca en un mayor acceso a la vivienda.

En Galicia, donde A Coruña ya aplica la declaración de zona tensionada, el Observatorio tampoco aprecia una reducción generalizada de las rentas.

Su análisis apunta a una evolución contenida de los precios, pero acompañada de una progresiva disminución de la oferta disponible.

La situación es parecida en Navarra y el País Vasco. En ambas comunidades el informe insiste en que las variaciones del precio son reducidas y responden más a una estabilización que a un descenso.

Al mismo tiempo, la disponibilidad de viviendas continúa siendo insuficiente para absorber una demanda que sigue creciendo.

Neistat atribuye este comportamiento al funcionamiento de la propia Ley de Vivienda.

Cuando una zona es declarada mercado tensionado, muchos propietarios deben mantener la renta del contrato anterior.

Eso limita la evolución entre un contrato y el siguiente y provoca que los precios se contengan, pero no que bajen de forma generalizada.

No obstante, la entidad recuerda además, que el mercado del alquiler ya sufría un problema estructural de oferta antes de la entrada en vigor de la Ley de Vivienda.

Y, como la demanda ha seguido creciendo en las grandes ciudades y la construcción de nuevas viviendas no ha avanzado al mismo ritmo, a su juicio, la regulación no ha corregido ese desequilibrio y mantiene la presión sobre el mercado.

Un diagnóstico que comparte íntegramente Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de la Federación de Asociaciones de Empresas Inmobiliarias (FADEI).

"El precio del alquiler no ha bajado con la aplicación de esta ley. De hecho, ha subido levemente. La única forma de reducir el precio del alquiler es aumentar las viviendas disponibles, porque cada vez hay menos viviendas en alquiler y la demanda sigue creciendo", afirma a este medio.

El presidente de la patronal inmobiliaria considera que el principal problema sigue siendo la escasez de vivienda y defiende políticas orientadas a incrementar la oferta mediante la construcción de nuevas viviendas y una mayor colaboración entre el sector público y el privado.

Una dinámica que, según advierten los expertos, puede prolongarse mientras la demanda siga creciendo sin un aumento significativo del parque disponible.

En ese escenario, cada vez menos viviendas estarán destinadas al alquiler de larga duración y el mercado seguirá perdiendo capacidad para absorber nuevos inquilinos, dificultando cualquier rebaja sostenida de los precios.