Osteoporosis

Osteoporosis German Tenorio Flickr.

Observatorio de la sanidad

De frenar la pérdida de hueso a regenerarlo: un estudio español puede "cambiar el paradigma" del manejo de la osteoporosis

Una terapia celular en 10 pacientes redujo las fracturas en un 94%.

El siguiente paso es ampliar el ensayo a un número mayor de mujeres.

Más información: Halbout, el sabio de la osteoporosis: "Las fracturas crecerán en España un 30% hasta 2034"

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Las claves
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Un estudio español ha reducido un 94% las fracturas en mujeres con osteoporosis avanzada mediante la reinfusión de sus propias células madre modificadas.

La terapia no implica edición genética, sino la modificación de azúcares en la membrana celular para dirigir las células al hueso y regenerarlo.

Tras una sola infusión y un seguimiento de seis años, las pacientes no presentaron efectos adversos graves y experimentaron mejoría en dolor y calidad ósea.

Actualmente, solo una minoría de mujeres en riesgo de fractura por osteoporosis recibe tratamiento en España, pese a la alta prevalencia de la enfermedad.

Un estudio español ha tratado a 10 mujeres con osteoporosis avanzada, reduciendo drásticamente las fracturas y el dolor sin apenas efectos secundarios.

El ensayo es pequeño pero, si se confirman los datos en estudios posteriores, "podría suponer un cambio de paradigma: pasar de 'frenar la pérdida de hueso' a 'regenerar hueso' con una sola infusión de células", explican a EL ESPAÑOL-Invertia los autores del trabajo, liderados por José María Moraleda, profesor emérito de Hematología de la Universidad de Murcia y coordinador de la Red española de Terapias Avanzadas.

La terapia consiste en modificar las propias células regeneradoras de hueso de las pacientes y reinfundirlas. Tras un seguimiento de seis años, las fracturas se redujeron un 94% en los dos años anteriores al tratamiento en comparación con los dos posteriores.

La osteoporosis es una enfermedad crónica y progresiva que se caracteriza por una disminución de la masa ósea que hace que los huesos se vuelvan débiles, porosos, frágiles y propensos a fracturarse.

Las mujeres (que suponen el 80% de todos los casos), de entre 51 y 72 años, tenían una media de ocho fracturas anuales. Tras la reinfusión de sus propias células modificadas, solo tuvieron una cada dos años.

Un problema esencial en las terapias con células madre es que lleguen al lugar donde se necesitan.

En 2008, Robert Sackstein, catedrático de Medicina de la Universidad de Harvard, descubrió que podía añadir un tipo de azúcar específico a un tipo de células madre -conocidas como mesenquimales- para que regeneraran tejido óseo en ratones.

Este proceso, llamado exofucosilación, lograba que las células mesenquimales (progenitoras de los osteoblastos, las que fabrican el tejido óseo) alcanzaran el esqueleto y se pusieran a regenerarlo.

No era necesario editar genéticamente la célula. 'Simplemente' añadiendo un azúcar, se conseguía el efecto deseado.

Sackstein y Moraleda se conocieron en el Fred Hutchinson Cancer Research Center, trabajando con el Premio Nobel Donnall Thomas.

No solo se hicieron amigos, sino que el español y su equipo -tanto en la Universidad de Murcia como en el Hospital Virgen de la Arrixaca- cuentan con una amplia experiencia en la producción de células mesenquimales para investigación y ensayos clínicos.

En 2015 se inició un ensayo clínico -financiado con fondos públicos españoles- en que participaron una decena de mujeres con osteoporosis avanzada. Era la primera vez que la investigación de Sackstein se trasladaba a humanos.

Los investigadores extrajeron una pequeña cantidad de volumen de médula ósea de la cresta ilíaca y aislaron las células madre mesenquimales, que cultivaron en el laboratorio.

No es edición genética

Tras ello, se hizo una modificación: "No se toca el ADN, no es edición genética", aclara Moraleda y su equipo. "Lo que se hace es cambiar la composición de azúcares de su membrana mediante 'glicoingeniería' con una enzima y un azúcar, de modo que la célula adquiere una molécula nueva llamada HCELL, que es el ligando más potente de la E-selectina".

Esta última es una molécula de adhesión que está en el endotelio de la médula ósea y que es la puerta de entrada al hueso.

Como indican los investigadores, "es como ponerle una especie de 'código postal' o 'GPS' que dirige las células madre mesenquimales a la médula ósea cuando se pone por vía intravenosa".

La modificación dura aproximadamente 48 horas y no altera la capacidad de formar hueso.

Finalmente, "las células se infunden una sola vez por vía intravenosa, a dosis de 2 o 5 millones de células por kilo de peso". Estas células llegan al hueso y contribuyen a regenerarlo.

Los tratamientos actuales para la osteoporosis frenan la destrucción del hueso o estimulan su formación, pero no curan la enfermedad, tienen que tomarse de forma crónica, tienen efectos secundarios y se calcula que hasta el 35% de las mujeres que deberían tratarse no lo hacen.

El estudio, publicado en la revista Cell, mostró cómo, tras una única infusión de células modificadas, se redujeron las fracturas un 94% en los dos años posteriores al tratamiento en comparación con los dos años anteriores.

Además, es una terapia segura: tras seis años de seguimiento, no ha habido efectos adversos graves ni cáncer, mejoró el dolor y la discapacidad, se mejoró la calidad del hueso y aumentaron los niveles de marcadores de formación ósea de forma duradera.

Hay que tener en cuenta que se trata de un ensayo pequeño, sin grupo control (mujeres que no hayan pasado por la terapia para poder compararlas), las pacientes continuaron tomando sus medicamentos y en un solo centro.

Los siguientes pasos, indica desde la Universidad de Murcia, serán el desarrollo de ensayos más grandes, multicéntricos y con mayor diversidad de pacientes, para poder confirmar la eficacia, la dosis óptima de la terapia y la seguridad a largo plazo.

"El objetivo es ampliar la investigación a otros centros nacionales de la Red Española de Terapias Avanzadas (TeraV Plus) y, eventualmente, internacionalizarlo", explican desde la Universidad de Murcia.

La tecnología de producción de las células se transferiría a otras salas de la Red TeraV que ya estén acreditadas, así como a centros colaborativos europeos.

"Murcia puede seguir siendo centro de referencia y coordinación, y podría producir para los primeros estudios, pero no tiene por qué ser el único lugar. Lo importante es que todos los centros trabajen con el mismo protocolo y los mismos controles de calidad".

"Nuestro fin último", señalan, "es proporcionar un nuevo tratamiento seguro y eficaz y que esté accesible a todos los pacientes que sufren osteoporosis".

Según la OMS, el 6,3% de los hombres mayores de 50 años y el 21,2% de las mujeres están afectados por la osteoporosis.

Los cambios hormonales tras la menopausia son la razón por la que esta enfermedad afecta más a mujeres que a hombres.

En España hay 1,8 millones de mujeres con alto riesgo de fractura por osteoporosis pero solo 650.000 están recibiendo tratamientos. A partir de los 75 años, la incidencia de fracturas se acelera.