Un operario trabaja con los biorreactores de los que se obtiene la vacuna Bimervax.

Un operario trabaja con los biorreactores de los que se obtiene la vacuna Bimervax. Hipra

Observatorio de la sanidad

En las entrañas de la primera vacuna española… de muchas

Hipra construye un campus para acelerar el desarrollo de vacunas humanas.

Están desarrollando una inmunización frente a la fiebre del Nilo Occidental.

Más información: Reino Unido incorpora la vacuna española contra la Covid-19 en su campaña de vacunación de otoño

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Las claves
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Hipra, compañía líder en vacunas animales, ha desarrollado la primera vacuna española contra la Covid-19 basada en proteínas recombinantes.

La planta de I+D de Hipra en Girona aspira a ser uno de los mayores campus biotecnológicos de Europa, con una inversión de 500 millones de euros.

Bimervax, la vacuna de Hipra, ya ha sido incorporada a la campaña de vacunación de Reino Unido y se espera su expansión tras el fin del acuerdo exclusivo de la UE con Pfizer.

Hipra trabaja en nuevas vacunas humanas, como para la fiebre del Nilo y el virus respiratorio sincitial, y lidera el proyecto europeo SpeedCell para desarrollar vacunas en menos de 100 días.

En la planta de I+D del Campus Hipra en Aiguaviva (Girona) todo es tan nuevo que, a veces, donde debería haber una máquina aparece tan sólo una foto de ella.

Cuando esté completada, el Campus ocupará 114.000 metros cuadrados y la compañía catalana habrá invertido nada menos que 500 millones de euros en su construcción.

"Si no seremos el mayor campus biotecnológico de Europa, sin duda estaremos entre los tres primeros", afirma orgullosa Carlota Gómez, Corporate Affairs and Sustainability Executive Director de la compañía.

Hasta hace nada desconocida para el gran público, Hipra es un gigante de la salud animal: tiene más de 100 vacunas disponibles para pollos, cerdos, ovejas, vacas, conejos, perros, hasta peces... Es la primera compañía en número de vacunas registradas ante la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) en la última década.

En 2020, todo cambió. La pandemia supuso un impacto en la salud de la población pero también una toma de conciencia de las limitaciones españolas -y europeas- para desarrollar y producir productos esenciales para garantizar el bienestar de sus habitantes.

Entre estos productos estaban las vacunas. Aunque la primera vacuna contra la Covid aprobada en el mundo partía de una compañía alemana (BioNTech), no hubiera podido desarrollarla sin el músculo proporcionado por un gigante farmacéutico estadounidense (Pfizer).

Pero de las crisis surgen las oportunidades. Y qué mejor oportunidad para una compañía especializada en vacunas animales que poder desarrollar una para humanos.

Carlota Gómez.

Carlota Gómez. Hipra

El camino no ha sido fácil. Tras el fastuoso anuncio del apoyo gubernamental (visitas de Pedro Sánchez y los ministros Carolina Darias, Pedro Duque y José Manuel Miñones incluidas) llegó el silencio.

Bimervax era la primera vacuna desarrollada (y producida) en Europa frente a la Covid-19. También destacaba por basarse en proteínas recombinantes en lugar de ARN mensajero como las de Pfizer y Moderna. Pero llegó tarde: la EMA le dio el visto bueno en la primavera de 2023, cuando la emergencia internacional por Covid estaba a punto de finalizar.

Además, el acuerdo firmado por la Unión Europea con Pfizer para el suministro de vacunas de forma exclusiva tampoco lo ponía fácil.

Pese a las dificultades, la apuesta de Hipra ha sido firme. Y ahora empieza a dar sus frutos: la compañía ha logrado incorporarse a la campaña de vacunación de Reino Unido para este otoño, el acuerdo europeo con Pfizer vence el año que viene, permitiendo entrar a otros laboratorios, y hay muchos otros países que necesitan vacunas más fáciles de conservar (las de ARN necesitan temperaturas muy inferiores a las de proteínas).

Vacunas contrarreloj

Y claro, aunque la Covid ya no supone una amenaza del mismo nivel que lo fue en la pandemia, la población vulnerable (personas mayores, con enfermedades crónicas o inmunodeprimidas) sigue estando en riesgo de enfermedad grave si llega a infectarse.

EL ESPAÑOL-Invertia ha sido invitado por la compañía catalana para visitar sus instalaciones: el nuevo Campus Hipra, en Aiguaviva, y su renovada planta de producción de vacunas en Amer, sede de la compañía desde los años 70.

La apuesta del gigante veterinario por la salud humana no se queda en la Covid. Hay varios desarrollos vacunales en juego, entre ellos, una inmunización frente al virus de la fiebre del Nilo Occidental (actualmente, no existe ninguna vacuna), otra frente al virus respiratorio sincitial.

Pero lo más interesante es, quizá, su proyecto conjunto con la Unión Europea, SpeedCell, para desarrollar una plataforma que permita crear y producir vacunas frente a nuevas amenazas en menos de 100 días.

El reto es mayúsculo. El tiempo medio de actualización de una vacuna es de seis meses. La idea aquí es desarrollar una nueva en casi la mitad de tiempo.

"Es un proyecto a cuatro años", explica Carlota Gómez. "Llevamos dos años, nos quedan otros dos para tener resultados tangibles".

Lo hacen optimizando todos los procesos. Incluso han desarrollado Hipra Robotics, un departamento que fabrica sus propios robots para automatizar todo aquello que no aporta valor añadido... y que además te daban (en un principio) los buenos días.

En el caso de las vacunas de proteínas recombinantes, sólo el proceso de producción se lleva mes y medio. Si los antígenos se diseñan, prueban y criban masivamente en el Campus, los viales con el resultado final llegan congelados hasta Amer.

Allí, se descongelarán las células y se fomentará su crecimiento. Primero, a través de la agitación y la temperatura. Después, pasándolas a biorreactores donde el proceso se acelerará, monitorizando cada cambio.

Tras ello, se procederá a separar y purificar las proteínas, concentrando el producto y recogiendo el fragmento que sirve de antígeno: Bimervax, en lugar de utilizar proteínas enteras, mezcla dos en una sola pero elimina todo aquello que no le sirve.

"No es la plataforma clásica de proteína sino que es de nueva generación, donde se han seleccionado las regiones más inmunogénicas para administrarlas, optimizando el antígeno", explica José Gómez Rial, jefe del Servicio de Inmunología del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, también invitado a la visita".

"Como inmunólogo, me interesa que haya diferentes plataformas disponibles. Las proteicas tienen una gran aceptabilidad, las de ARN mensajero son más reactogénicas, tienen más molestias. La duración de la protección, eso sí, va a depender más de los individuos, pero también interesa una pauta heteróloga [combinar vacunas de diferentes plataformas], pues al sistema inmunitario le gusta que se presenten las cosas de distinta forma".

El último paso para la creación de la vacuna será el añadido del adyuvante (la sustancia que activa el antígeno) y la dosificación en viales.

La apuesta de Hipra es seria. Bimervax y sus posteriores actualizaciones son sólo el principio.

Las vacunas frente al VRS y la fiebre del Nilo Occidental -amén de otros proyectos en salud animal- buscan una continuidad, y con la plataforma europea para desarrollo de vacunas en tiempo récord buscan cumplir una función fundamental en el continente en estos tiempos convulsos.

La intención se redobla con la puesta de su potencial a disposición de otros. El año pasado crearon una unidad de producción a terceros "con bastante éxito", apunta Carlota Gómez.

El sueño de una vacuna española puede hacerse realidad, pero esto es sólo el principio.