Una mujer se somete a una PCR en una imagen de archivo.

Una mujer se somete a una PCR en una imagen de archivo. CARM

Observatorio de la sanidad

Confiar únicamente en los confinamientos durante un brote pandémico provocaría caídas de PIB de hasta un 29%

La OCDE analiza las estrategias más eficientes ante nuevas amenazas.

Medidas no farmacológicas sencillas pueden reducir las muertes en un 40%.

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Las claves
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La OCDE advierte que los confinamientos estrictos durante una pandemia pueden causar caídas del PIB de hasta un 29% anual.

Medidas no farmacológicas como distancia social, teletrabajo y mascarillas pueden evitar al menos el 40% de las muertes y limitar el daño económico.

Una respuesta temprana y escalonada es clave para evitar la sobrecarga sanitaria y la desestabilización económica.

España fue uno de los países más afectados económicamente por la Covid, con una caída del PIB del 10,8% entre los miembros de la OCDE.

El impacto de las intervenciones no farmacológicas en una pandemia puede ser enormemente positivo para la salud y la economía, pero también enormemente negativo, advierte un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La implantación de intervenciones no farmacológicas como la distancia social, el teletrabajo o las mascarillas, pueden frenar el aumento de la carga asistencial antes de que haya disponibilidad de fármacos y vacunas.

Incluso las opciones más 'suaves' pueden evitar al menos un 40% de las potenciales defunciones causadas por una pandemia y limitar la caída del PIB.

Sin embargo, obviar una estrategia equilibrada e incorporar las opciones más duras, como los confinamientos masivos, sin el uso de las menos restrictivas, es la estrategia menos eficaz para salvar vidas y la que más daña a la economía.

Las pérdidas del PIB, según los escenarios, pueden ser como mínimo del 11,7% y llegar al 28,9% anual, "a menudo excediendo las pérdidas asociadas a brotes no mitigados", advierte el informe.

El trabajo hace un repaso a las consecuencias económicas y de salud de la pandemia de Covid y establece cinco escenarios de potenciales brotes sin mitigar (ébola, gripe aviar, gripe A, coronavirus y sarampión) para analizar qué estrategias tendrían mayor impacto en la salud sin unas graves consecuencias económicas.

Después de todo, la probabilidad de vivir una nueva pandemia del tipo de la Covid en los próximos 25 años es de una entre dos.

Baja la esperanza de vida

La irrupción del SARS-CoV-2 (el virus responsable de la Covid) trastocó nuestras vidas: tuvo efecto en factores determinantes para la salud como el consumo de alcohol y tabaco o la obesidad, e interrumpió el acceso a atención sanitaria a personas con condiciones crónicas.

Tomados en conjunto 28 países integrantes de la OCDE, la esperanza de vida disminuyó en 2,4 meses entre 2020 y 2024 respecto a un hipotético mundo donde la Covid no hubiera existido.

Esto se tradujo en un aumento del 0,4% del gasto sanitario anual y una contracción del PIB del 0,1% al año. La proyección es que, si los factores de riesgo vuelven a niveles prepandémicos, este impacto se vaya desvaneciendo.

Con todo, de persistir, la esperanza de vida puede quedarse en 1,9 meses por debajo de lo estimado para 2050, y el gasto sanitario crecerá anualmente un 0,6%, con una disminución del PIB del 0,2%.

Ante el peligro de que surja una nueva pandemia que ponga en riesgo la recuperación, el informe de la OCDE establece unas pautas estratégicas para su mitigación, destacando que la respuesta temprana es "la única estrategia viable para evitar la sobrecarga de los sistemas de salud y la desestabilización de las economías".

La capacidad de las unidades de cuidados intensivos de los países analizados puede colapsar en tan sólo uno o dos meses, y una expansión de la atención "sólo proporcionaría un alivio temporal".

Por otro lado, la no disponibilidad de tratamientos o vacunas puede costarle la vida, en los primeros nueve meses, del 1% de la población (en el escenario Covid, el más benéfico) al 5% (en el escenario de la gripe A).

El fracaso en la mitigación de los brotes provocaría caídas de entre el 2,7% (en el escenario Covid) al 16,2% (en el escenario del sarampión), en una escala de daños que varía según el país.

Los sectores más afectados serían los de transporte y almacenamiento, manufactura y servicios administrativos y de apoyo.

Sin embargo, la implantación de medidas no farmacológicas que tengan un fuerte apoyo público puede mitigar gran parte de las consecuencias de los brotes pandémicos, salvando vidas y limitando el daño económico.

Medidas escalonadas

En este punto el informe extiende su análisis a medio centenar de países de la OCDE, la Unión Europea, el Espacio Económico Europeo y el G20.

La implantación de este tipo de medidas –como la distancia social, el teletrabajo, las restricciones a los viajes, el fomento de la utilización de mascarillas o la higiene de manos- pueden evitar, al menos, el 40% de las muertes.

El documento propone un abordaje por capas y un escalonamiento de las medidas, partiendo de la reducción de los contactos (teletrabajo, restricciones en los viajes domésticos y cuarentenas) sin que hagan falta intervenciones más drásticas como el cierre de las escuelas o la limitación de los viajes internacionales.

Los confinamientos quedarían relegados a los pasos finales. Los autores del trabajo advierten de que la efectividad de estas medidas sólo serán posibles si hay un fuerte grado de compromiso en la población. Si este es bajo, "las intervenciones más restrictivas pueden ser inevitables".

El informe también llama la atención al refuerzo de los sistemas de vigilancia (como los análisis de las aguas residuales) y a los aprovisionamientos estratégicos de material, "críticos para las implementaciones tempranas de intervenciones no farmacológicas".

El coste no es bajo, con todo. Reforzar las medidas de preparación y respuesta será de 7.100 millones de dólares en la OCDE (2.600 millones si sólo se tienen en cuenta los países de la UE), de los que 4.400 millones irían para tener unas reservas estratégicas adecuadas de equipos de protección individual y suministros higiénicos.

La Covid se cobró 7 millones de vidas entre el año 2020 y mayo de 2023, y el PIB global per capita cayó un 4% respecto a antes de la pandemia, una disminución comparable a la de la crisis financiera de 2008.

Nuestro país fue uno de los más afectados en este punto. Entre los miembros de la OCDE, España (-10,8%), Reino Unido (-9,3%) y Grecia (-9%) fueron los mayores perjudicados a nivel económico.