Una mujer con migraña.

Una mujer con migraña. AdobeStock

Observatorio de la sanidad

Sanidad rechaza quitar restricciones a los fármacos contra la migraña: "Nos obligan a dar terapias de otra época"

De los dos millones de pacientes candidatos, los reciben menos del 10%.

Los neurólogos creen que la causa del rechazo es económica.

Más información: Médicos, industria y pacientes reclaman un Plan Nacional de Migraña para mejorar la vida de las personas que la sufren

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Las claves

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Sanidad mantiene restricciones para acceder a los fármacos anti-CGRP para la migraña, limitando su uso a menos del 10% de los pacientes.

Los criterios en España exigen haber probado tres tratamientos previos y tener al menos ocho días de migraña al mes, más restrictivos que la indicación europea.

Organizaciones de neurólogos y pacientes han solicitado eliminar estas restricciones, argumentando una mayor eficacia y menos efectos secundarios de los nuevos fármacos.

El rechazo de Sanidad obliga a los pacientes a seguir usando tratamientos antiguos y limita la dispensación de estos medicamentos al ámbito hospitalario.

El primero de ellos fue aprobado en Europa hace ocho años. El último, hace tres. Se les conoce como medicamentos 'anti-CGRP' y son la gran esperanza para dos millones de españolas (la mayoría de los pacientes son mujeres) con migraña que necesitan un tratamiento preventivo.

Pero "estimamos que menos de un 10% de los pacientes, menos de 20.000 personas, los está tomando", lamenta Robert Belvís, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

La razón es que los criterios que acordaron el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas para financiarlos son mucho más restrictivos que la indicación aprobada.

La SEN, junto a la Asociación Española de Migrañas y Cefaleas (Aemice) y la Fundación Española de Cefaleas, escribió una carta a Sanidad para pedir la eliminación de esas restricciones.

La respuesta, enviada por la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos (el organismo compuesto por representantes de las comunidades autónomas y del Gobierno que acuerda la financiación de los medicamentos en la sanidad pública) "sin estar firmada por nadie en persona", ha sido tajante: no se van a revisar las normas hasta que no se estabilice su prescripción en España.

"Es una respuesta surrealista", sostiene Belvís. "No podremos saber cuántos pacientes los necesitan si no nos permiten dárselos".

La Agencia Europea del Medicamento determinó que sería candidato todo paciente con al menos cuatro días de migraña al mes. Las autoridades españolas pusieron el listón más alto: tenían que tener ocho días de migraña y, además, haber pasado por tres tratamientos previos, "menos eficaces y con más efectos secundarios".

Un dolor incapacitante

Belvís matiza que, en su momento, "todos los sistemas públicos pusieron cortapisas" pero, a medida que han ido apareciendo estudios que demuestran la superioridad de los anti-CGRP sobre las opciones de tratamiento anteriores, la negativa a levantar esas restricciones se debe, "simplemente, por un tema económico".

En España se calcula que hay unos seis millones de personas que sufren migrañas, cuyo dolor muchas veces es incapacitante. Suele aparecer en la adolescencia y estar relacionada con una caída en los niveles de estrógenos, de ahí que afecte más a mujeres que a hombres.

La molécula CGRP (péptido relacionado con el gen de la calcitonina, por sus siglas en inglés) aumenta sus niveles durante la migraña, provocando la inflamación y dilatación de los vasos sanguíneos del cerebro, responsable del dolor y otros síntomas como las náuseas y la fotosensibilidad.

Dos tercios de esos seis millones de personas pueden manejar sus síntomas con los fármacos tradicionales, pero el resto necesita tratamientos alternativos.

Los fármacos anti-CGRP bloquean esta molécula, previniendo los ataques de migraña o reduciendo su intensidad. "Nos contentábamos con que redujera a la mitad los días de migraña pero, en un 25% de los pacientes, consiguen reducirlos a cero, también sus síntomas", señala el neurólogo.

Actualmente, hay seis de estos medicamentos. Cuatro de ellos son anticuerpos monoclonales, terapias biológicas de las que tres se administran (por vía subcutánea) una vez al mes y la otra (por vía intravenosa) una vez al trimestre. Los otros dos, llamados gepantes, son terapias orales.

En el momento de la aprobación europea, la eficacia se había mostrado frente a placebo, por lo que tenía cierto sentido esperar al fracaso de terapias anteriores para probar con los anti-CGRP.

Desde entonces, tres nuevos ensayos clínicos han demostrado la superioridad de esta clase de fármacos, tanto en eficacia como en efectos secundarios, frente a las terapias tradicionales. "Dos de ellos fueron encargados por la autoridad regulatoria alemana, que ya permite que se puedan adquirir estos fármacos en farmacia", apunta Belvís.

La carta enviada por la SEN, Aemice y la Fundación Española de Cefaleas daba cuenta de los resultados de estos ensayos para pedir que se eliminen las restricciones. Sin embargo, el rechazo de Sanidad restringe el número de personas que puede acceder a ellos y, además, les aboca a tener que probar primero otros tres medicamentos de inferior eficacia.

"Los ensayos clínicos en que se basa el uso del topiramato son de 2007, pero es que los del propanolol son de los años 80: el ministerio nos obliga a ofrecer estos medicamentos basándose en ensayos de los años 80", denuncia Belvís, que es neurólogo en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

Del hospital a la farmacia

Sanidad, además, mantiene estos fármacos como de dispensación hospitalaria, lo que impide que sean adquiridos de forma personal en la farmacia y la única opción es ir al circuito sanitario privado, lo que puede multiplicar el coste inicial del medicamento de entre 100 y 200 euros a más de 500 (además del coste de las consultas y pruebas), señala.

"Los tenemos que recetar los neurólogos de las unidades de cefalea. Si los pudiera dar el médico de familia, se darían mucho más", apunta. "Los de inyección subcutánea son como la heparina o la insulina, se enseña su uso en un momento, y los orales no tienen complicación. Solo el intravenoso tiene que darse en los hospitales de día".

Los neurólogos reclaman "prescribir con libertad estos medicamentos", que se reduzcan de ocho a cuatro los días de migraña grave al mes que justifiquen su uso, no tener que pasar por tres tratamientos previos y que su dispensación pase del hospital a las farmacias de calle, prescritos por "neurólogos de consultas externas no especializadas, médicos de familia y también pediatras, pues ya hay ensayos que muestran su beneficio en niños".

En Alemania y Portugal ya se puede adquirir en las farmacias. Otros países siguen por el mismo camino pero "España sigue en el núcleo duro, tienes que dar tres fármacos de los antiguos y esperar a que el paciente esté el doble de mal para poder recetar uno".