La ministra de Sanidad, Mónica García, en una rueda de prensa en Ceuta.
Sanidad apela a la "solidaridad" de las CCAA para suministrar vacunas a los inmigrantes que se niegan a abandonar Ceuta
Mónica García pretende suministrarles a los asaltantes la triple vírica y también las vacunas que protegen contra enfermedades como la varicela, la polio, el tétanos y la difteria.
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"Mecanismo de solidaridad para vacunas en relación con la situación en Ceuta". Así ha bautizado el Ministerio de Salud la herramienta con la que espera que las comunidades autónomas ayuden a los inmigrantes que asaltaron Ceuta y que se niegan a abandonar la ciudad autónoma.
El Ministerio de Sanidad ha convocado para este lunes a las comunidades autónomas para suministrar vacunas a los miles que siguen asentados de forma irregular en la ciudad tras el asalto desde Marruecos del 30 de julio.
Según ha adelantado El Mundo y ha podido confirmar EL ESPAÑOL, la cartera de Mónica García, que tiene las competencias en materia de salud en Ceuta, pretende vacunar a los inmigrantes que deambulan por la ciudad y suministrarles la triple vírica y también las que protegen contra enfermedades como la varicela, la polio, el tétanos y la difteria.
La reunión será a las 12 de este lunes a través de una videoconferencia. Sanidad también solicitará vacunas para combatir la poliomielitis, la tos ferina y la varicela, según ha podido confirmar este diario.
Además, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, regresará este lunes a Ceuta para analizar la situación sanitaria de la ciudad, donde los médicos denuncian la presión asistencial que viven desde el 30 de julio.
El pasado domingo, García pisó Ceuta 17 días después del intento de invasión, mientras desde la ciudad llegaban peticiones de ayuda de los profesionales sanitarios que no daban abasto por el "colapso" de la red sanitaria que llevan semanas viviendo.
En su visita, negó el "colapso" y se limitó a admitir que hay algunas áreas hospitalarias que se encuentran "especialmente tensionadas", una declaración que indignó a los profesionales.
El regreso de Padilla se producirá, por tanto, en medio de una discrepancia abierta entre la versión ministerial y la de los trabajadores sanitarios.
Mientras Sanidad defiende que la actividad ordinaria no se ha visto alterada, el Colegio de Médicos, sindicatos y organizaciones profesionales han advertido de que la presión derivada de la llegada masiva de migrantes ha llevado al límite a unas plantillas que ya arrastraban problemas estructurales.
Entre el 31 de julio y el 14 de agosto, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) contabilizó 5.801 asistencias relacionadas con la crisis, a las que se añadieron más de 2.500 atenciones efectuadas por el dispositivo de Cruz Roja en la playa del Trampolín.
El 31 de julio se alcanzó el máximo, con 1.149 asistencias en una sola jornada, mientras que posteriormente la actividad se estabilizó en torno a las 330 diarias.
A estas cifras se suma la aparición de problemas de salud vinculados a las condiciones de hacinamiento e insalubridad en las que permanecen algunos migrantes.
Sanidad informó de 18 menores con Mantoux positivo y dos casos confirmados de tuberculosis, mientras los profesionales han alertado también de un incremento de consultas por gastroenteritis, sarna e impétigo.
La Sociedad Española de Epidemiología ha insistido, no obstante, en que estos problemas no deben atribuirse exclusivamente a la migración y que el riesgo está relacionado fundamentalmente con las condiciones de hacinamiento y la falta de recursos.