Un operario inician las labores de fumigación y el tratamiento de imbornales contra el mosquito para prevenir el Virus del Nilo.

Un operario inician las labores de fumigación y el tratamiento de imbornales contra el mosquito para prevenir el Virus del Nilo. María José López / Europa Press

Observatorio de la sanidad

El virus del Nilo se desata en Andalucía y Extremadura: 38 casos, once enfermos graves y un fallecido en un mes

2025 fue el peor año, con 159 casos y 20 muertes.

El cambio climático favorece la expansión del virus.

Más información: Los científicos alertan de que el virus del Nilo se expande por Europa: "Nos hemos dejado ir con el control de mosquitos"

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Las claves

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El virus del Nilo Occidental ha causado 38 casos en Andalucía y Extremadura este verano, con once enfermos graves y un fallecido.

La mayoría de los casos se concentran en la provincia de Sevilla, especialmente en Villamanrique de la Condesa, La Puebla del Río y Coria del Río.

La expansión del virus está relacionada con el cambio climático, que favorece la proliferación de mosquitos transmisores y altera la migración de aves.

No existe vacuna ni tratamiento específico para la fiebre del Nilo Occidental; la única prevención es evitar las picaduras de mosquito.

Los casi 40 casos registrados de fiebre del Nilo Occidental en lo que va de verano muestran que esta enfermedad emergente, detectada en España por primera vez, ya está plenamente establecida en nuestro país.

Sobre todo, en Extremadura y Andalucía Occidental, donde se han dado la gran mayoría de casos.

Tras tres nuevos positivos notificados este jueves, son ya 34 los casos del virus reportados en Andalucía, todos en la provincia de Sevilla.

Diez de ellos han desarrollado enfermedad neuroinvasiva y ya ha habido una defunción.

Son poco más de una decena los municipios donde se han detectado casos, con Villamanrique de la Condesa (7), La Puebla del Río y Coria del Río (5 cada uno) como los principales.

Pese a concentrarse todos los casos en la provincia de Sevilla, también están en alerta municipios de Málaga (Fuengirola, Mijas y la propia capital), Granada (Salobreña) y Jaén (Lopera).

En Extremadura, los casos se han concentrado en la provincia de Badajoz, el último de ellos, un varón de 57 años en la localidad de Don Benito.

Solo ha precisado ingreso una mujer de 67 años, que se encuentra en el Hospital de Mérida.

El Servicio Extremeño de Salud ha informado a las gerencias de las ocho áreas de salud de la comunidad para que se mantengan en situación de vigilancia ante cualquier sospecha de síntomas con clínica compatible, ha informado Europa Press.

La fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad zoonótica y de declaración obligatoria transmitida por mosquitos. El 80% de los casos son asintomáticos, menos del 1% enferma gravemente con afectación neurológica (meningitis, encefalitis o parálisis flácida) y, de ellos, un 10% puede fallecer.

No existen vacunas ni tratamiento específico, solo sintomático. La única forma de controlar su expansión es la prevención de las picaduras.

Son casi 40 casos, once enfermos graves y un fallecido en un mes, pero apenas estamos al inicio de la temporada.

El año pasado se contabilizaron 45 casos, pero la mayoría (21) se dieron en septiembre. Hubo 23 hospitalizaciones y cinco fallecimientos: cuatro hombres y una mujer.

El pico de casos en España se dio el año anterior: 159, con 20 fallecidos.

La fiebre del Nilo Occidental se detectó por primera vez en nuestro país en 2010, pero no fue hasta 2020 cuando su presencia dejó de ser anecdótica. Hasta ese momento, apenas se había contabilizado un puñado de casos.

Impulsado por el cambio climático

La situación cambió el año de la pandemia, con 77 notificaciones. Los dos años siguientes, con 6 y 4 casos, parecieron volver a la situación anterior, pero algo había cambiado y los 20 casos de 2023 ya daban idea de que la enfermedad había llegado para quedarse.

Porque, al igual que otras enfermedades de las llamadas emergentes, la fiebre del Nilo Occidental está fuertemente ligada al cambio climático.

Aunque el mosquito transmisor del virus —los del género Culex— son comunes en España y no invasores como el mosquito tigre, el aumento de las temperaturas está alargando las condiciones idóneas para la supervivencia y proliferación tanto del patógeno como del vector a lo largo del año.

También ha variado la migración de las aves, reservorios del virus hasta que el mosquito les pica y luego puede transmitirlo a los humanos.

Como explicaba en una entrevista a EL ESPAÑOL en 2024 (el peor año del virus) el entonces director general de Salud Pública de la Junta de Andalucía, Jorge del Diego, las numerosas hectáreas de arrozales en la región, ser zona de paso de aves migratorias y las altas temperaturas en gran parte del año logran un cóctel perfecto para la expansión de la enfermedad.

Además de Andalucía y Extremadura, se han dado casos en Comunidad Valenciana, Cataluña y Castilla-La Mancha, pero en mucha menor medida que en las dos primeras.

Si el cambio climático hace mucho más probable su expansión, las administraciones están aprendiendo la lección.

En un informe preliminar sobre la fiebre del Nilo Occidental en Andalucía en 2025, Salud Pública afirmaba que, entre otras cosas, el cambio sustancial del abordaje hacia un modelo 'one health' (una sola salud) ha permitido contener mejor la enfermedad.

Este enfoque se basa en que la salud humana, la animal y la ambiental están relacionadas, y actuando sobre las dos últimas se logran mejores resultados en la primera.

La implantación de programas de control de mosquitos y las acciones de comunicación y sensibilización a la ciudadanía han mejorado la prevención de las infecciones.

Pese a todo, la implantación de esta enfermedad tropical en nuestro país va por detrás de otras regiones europeas.

Según el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), Italia fue la región más afectada por el virus el año pasado, con 779 casos, seguida por los 96 de Grecia y los 62 de Francia.

Fueron 14 los países que reportaron casos locales de la infección, un total de 1.112, y se notificaron 97 muertes.