Pruebas de imagen para detectar un cáncer de pulmón.

Pruebas de imagen para detectar un cáncer de pulmón. EE

Observatorio de la sanidad

Un estudio en más de 150.000 personas sugiere que el aumento del cáncer en jóvenes se debe a que envejecen antes

Analiza el aumento de la brecha entre la edad biológica y la cronológica.

El riesgo de cáncer colorrectal se ha cuadruplicado en menores de 50 años.

Más información: Ni la dieta ni el ejercicio: la biología explica por qué envejecemos de golpe a los 44 y a los 60 años en España

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Las claves

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Un estudio con más de 150.000 personas sugiere que el aumento de cáncer en jóvenes se relaciona con un envejecimiento biológico prematuro.

Factores como sobrepeso, alimentación poco saludable y uso de antibióticos contribuyen a la aparición de cánceres antes de los 50 años.

La investigación midió la edad biológica mediante biomarcadores y halló que una mayor brecha entre edad biológica y cronológica eleva el riesgo de cáncer temprano.

Los autores proponen usar la brecha de edad como herramienta para estrategias de prevención y cribado de cáncer en personas jóvenes.

El sobrepeso, los alimentos ultraprocesados, los antibióticos, los microplásticos y hasta el retraso de la edad en que se tiene el primer hijo. Son muchas las hipótesis que se han planteado para explicar un fenómeno irrebatible: el aumento del cáncer en personas jóvenes.

Cuando se diagnostica un tumor en un adulto menor de 50 años se le llama cáncer de inicio temprano y es muy poco frecuente. Después de todo, el principal factor de riesgo del cáncer es la edad: cuanto más avanzada, mayor riesgo de tener cáncer.

En las últimas décadas, el número de cánceres de inicio temprano no ha hecho más que aumentar. Un análisis en países anglosajones (EEUU, Reino Unido, Australia y Canadá) concluía que las personas nacidas en los 90 tienen cuatro veces más riesgo de padecer cáncer colorrectal antes de cumplir 50 años que aquellas nacidas en los años 60.

De hecho, la proporción de cánceres colorrectales diagnosticados antes de los 55 años ha crecido desde el 11% en 1995 al 20% en 2019.

En Estados Unidos, las mujeres nacidas alrededor del año 1985 tienen aproximadamente el doble de riesgo de ser diagnosticadas con un cáncer de útero de inicio temprano que aquellas nacidas antes de 1950.

Son muchas las investigaciones y las teorías que tratan de explicar este fenómeno. En algunos casos, hay un claro sospechoso. Por ejemplo, en los tumores hormonales, se conoce bien el retraso en la edad en la que las mujeres tienen su primer hijo está directamente asociado con la incidencia.

En otros como el cáncer colorrectal, sin embargo, hay varios responsables: la obesidad, el cambio en los hábitos de alimentación (más carne, menos verduras), el consumo de ultraprocesados y hasta el de antibióticos parecen tener un papel en su incremento.

Brecha de edad

Sin embargo, es difícil establecer en qué medida contribuye cada factor y estos no actúan de forma aislada, sino que influyen en el resto y de forma acumulativa.

Un grupo de investigadores liderado por Yin Cao, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, ha abordado el problema desde un punto de vista más práctico.

En lugar de medir causantes individuales, han planteado cómo el envejecimiento prematuro del cuerpo influye en la aparición de cánceres de inicio temprano.

Para ello han utilizado una herramienta para medir la edad biológica de los individuos, basada en nueve biomarcadores sanguíneos, y la han aplicado a una cohorte de 154.169 personas incluidas en la base datos UK Biobank, una de las más grandes y completas del mundo.

Una vez obtenida la edad biológica (el nivel de envejecimiento), la han comparado con la cronológica (la edad real de la persona) para medir la 'brecha de edad' de la población, es decir, la diferencia entre una y otra.

En personas mayores, esta brecha de edad era menor, mientras que iba aumentando cuando más joven era la generación.

No solo eso. Análisis prospectivos mostraron que, tras un seguimiento de 15 años, una brecha de edad elevada se asociaba con un incremento del riesgo de cáncer de inicio temprano. Concretamente, en cánceres de pulmón, gastrointestinal y uterinos.

Cao y su equipo replicaron su hallazgo en otra cohorte, esta vez la estadounidense All of Us Research Program, con 10.262 participantes, y obtuvieron la misma asociación: a mayor brecha de edad, más riesgo de cáncer antes de los 50 años.

No contentos con eso, los autores utilizaron otras herramientas para medir el envejecimiento biológico de los participantes y recalcular las brechas de edad. Los resultados fueron similares.

En un artículo publicado en Nature Medicine concluyen que medir esta brecha de edad puede ser un buen mecanismo para plantear estrategias de prevención y cribado que aborden el creciente problema de los cánceres de inicio temprano.

No solo eso, sino que van más allá y plantean que sus hallazgos "son consistentes con la idea de que, más que ser una enfermedad específica de un órgano, el cáncer es una enfermedad sistémica conformada por la interconexión de procesos metabólicos, inmunes, inflamatorios, epigenéticos y relacionados con la edad".

El trabajo no ataca las causas de este envejecimiento prematuro pero sí idea una forma de utilizar sus efectos para abordar las consecuencias que el estilo de vida occidental parece tener sobre nuestra salud a largo plazo.